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Publicado el 25 Octubre, 2017 por ACN en Tecnología
 
 

Nuevas tecnologías e intimidades públicas

El adelanto de las nuevas tecnologías, las cámaras digitales, tabletas electrónicas, teléfonos celulares..., permiten que muchos realicen videos con facilidad, lo cual de forma general resulta favorable, pero...

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Yasel Toledo Garnache

Algunas personas sueñan desde pequeñas con ser cineastas y lograr una película tan buena como su preferida, o simplemente disfrutan apretar el botón grabar (que puede estar en varios idiomas) y guardar imágenes en movimiento. Luego las muestran a familiares y amigos.

El adelanto de las nuevas tecnologías, las cámaras digitales, tabletas electrónicas, teléfonos …, permiten que muchos realicen videos con facilidad, lo cual de forma general resulta favorable. Esas obras personales a veces constituyen momentos de felicidad archivados para siempre.

En ocasiones, hasta son divulgadas en los medios de comunicación por reflejar sucesos inesperados, que no fueron captados por camarógrafos profesionales.

Dejo de teclear durante unos segundos, y pienso en un amigo, quien compró una cámara, aprendió a editar, estudia con frecuencia… y hace con calidad audiovisuales sobre aspectos diversos, incluidos encuentros familiares, como celebraciones de cumpleaños. Muchas veces, recibe el aplauso de los demás.

Con los nuevos equipos, varios intentan ponerse creativos, privilegian los planos de detalles, varían los ángulos y graban sucesos que debieran permanecer en la intimidad o en los recuerdos de cada uno.

Hace poco, un amigo, quien sugirió el tema de este comentario, me narró varios videos que le mostraron, incluido uno sobre el proceso de necropsia a un cadáver, y él ni siquiera pudo terminar de verlos, porque eran demasiado ‘fuertes’.

En una laptop había uno sobre un enterramiento y otros sucesos en un cementerio, que verdaderamente era difícil de observar por su contenido.

Algunos meses atrás, uno en Internet mostraba un perro encendido, la candela lo consumía mientras el animal corría con desesperación y emitía un sonido de llanto, uno capaz de penetrar las entrañas y provocar lástima y hasta indignación por el suceso en quienes veían el canino en el monitor de las computadoras.

En el audiovisual se escuchaba como los responsables del lamentable suceso sonreían y disfrutaban aquello, que no pertenecía a un filme extranjero, ni ocurrió en una ciudad lejana, sino en una provincia reconocida por la amabilidad de sus pobladores.

Varias personas deciden convertirse en actores de su propia vida y graban escenas muy personales en un cuarto u otros lugares. Algunos aseguran que eso los excita, y la peli es solo para consumo de dos, pero, por descuidos y otras razones, en ocasiones el público resulta mucho más numeroso, y el audiovisual viaja de una memoria flash a otra.

Los protagonistas alcanzan una fama indeseada y se sienten mal, con deseos de trasladarse a otro lugar, donde no sean conocidos. Hay quien capta las imágenes con su cámara o celular, sin pedir permiso, y luego las divulga, lo cual resulta desfavorable.

En las redes sociales, existen muchos ejemplos de publicación de contenidos sobre acontecimientos, gustos y otros elementos, los cuales no debieran ser divulgados, aunque cada persona es libre para hacer lo que desee.

A veces, los internautas se dejan llevar por impulsos, y exponen tristezas provocadas por desencantos en el amor, y otros aspectos, por lo cual suelen arrepentirse luego.

Grabar y mostrar a los demás cuestiones muy suyas o de otros será siempre una decisión de cada quien. Ojalá todos comprendamos que muchas veces la mejor cámara, la más favorable, es la mente, la memoria. (ACN)


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