La mayoría de los jóvenes lee en los dos formatos: impreso y digital). / radioangulo.cu
La mayoría de los jóvenes lee en los dos formatos: impreso y digital). / radioangulo.cu

TERCERA TEMPORADA: Otra pieza por encajar

Jóvenes encuestados califican de pobres o poco atractivas las ofertas de las editoriales cubanas, pero al mismo tiempo buscan lo publicado por algunas de ellas

Tercera parte de Equilibrios en la cuerda floja


Brevísimos pasajes de los capítulos precedentes recuerdan a los espectadores cuál es el conflicto de la pareja protagonista. En cuanto concluyen, el Presentador anuncia: “Un cambio en el ángulo de la historia nos permitirá ver con una nueva perspectiva la relación entre El Lector Y La Editora. No olvidemos que sus vivencias parten de sucesos verídicos, relatados por profesionales de varias editoriales”.

Oscurecimiento del set. Corren los créditos del programa.

Capítulo IX: Lo quiero así

(Por fin el guionista deja de enfocarse en la figura femenina. El Lector ocupa el primer plano, coloca sus cartas sobre la mesa y se niega a esperar pasivamente una respuesta).

Ilustración. / martirena.com

Cámara subjetiva. Guiado por la mirada del personaje principal, el televidente recorre la habanera fortaleza de La Cabaña y aquilata las ofertas de la Feria Internacional del Libro 2025. Finalmente, el coprotagonista se detiene a responder una encuesta que realiza Prensa Latina (PL).

Los resultados –a tono con tendencias comentadas por BOHEMIA el pasado año y con lo obtenido en 2021 a través de un sondeo en el cual intervino el proyecto Claustrofobias Promociones Literarias– se expondrán días después en el artículo Lectores jóvenes en Cuba, preferencias de consumo y propuestas editoriales.

Según la agencia noticiosa, “las novelas de fantasía y romance son el género y las temáticas más consumidas, seguidos de la ciencia ficción, el policiaco y las novelas gráficas. La mayor parte de los encuestados (54.5 por ciento) lee en ambos formatos, aunque la lectura exclusiva en digital le sigue con un 48.6 por ciento […] Algunos de los argumentos […] son la falta de variedad atractiva en los libros físicos disponibles, sobre todo literatura universal y obras extranjeras […] y las comodidades propias de la lectura electrónica […] las opciones más habituales de obtención de las obras son a través de la descarga gratuita en Internet y el envío entre familiares o amigos”.

Opiniones negativas en torno a “la oferta literaria disponible en Cuba” emergieron en dicha encuesta de PL: “Las […] más reiteradas […] son de ‘Regular’ y ‘Muy pobre’”.

En la siguiente escena El Lector emprende la caza de unos títulos que no le brindan las librerías (físicas o virtuales) cubanas. Durante las investigaciones previas a la filmación salieron a relucir declaraciones hechas por Enrique Pérez Díaz, director del Observatorio Cubano del Libro y la Lectura, difundidas por Cubarte: “La gente ha creado sus propias soluciones: intercambian libros […] usan plataformas como La Mochila o forman clubes de lectura híbridos […] Proyectos como bibliotecas digitales ambulantes y redes sociales especializadas han acercado textos a comunidades antes desconectadas”.

Asimismo, el comentario de una periodista veterana en las redacciones culturales: “En la actual situación de precariedad económica, el Estado mantiene respirando –aunque sea con cadencia asmática– a las editoriales. Estas trabajan con menos personal del necesario, a menudo en condiciones precarias, con la incertidumbre que generan la falta de papel, insumos, equipamiento, fluido eléctrico. El mayor premio consiste en ver los libros concluidos. Pero ese empeño solo tiene verdadero sentido si lo creado llega a conocimiento de los destinatarios y es aceptado por estos.

Conocer y respetar a los lectores debe ser una regla de oro. / Yasset Llerena

Capítulo X: Respeto mutuo

 (Aquí se destaca un requisito esencial en el arte del cortejo).

Secuencia dedicada a mostrar las ocasiones en que La Editora persevera en mantenerse cerca de El Lector.

Dice Gente Nueva: “Conocemos a nuestro público y tenemos como prioridad permanente buscarlo y atraerlo a nosotros. Promovemos los libros que editamos y a sus autores. Hacemos transmisiones en vivo y presentaciones virtuales; exhibimos materiales promocionales. La divulgación en las redes tiene una especial intención y atención. Mantenemos contacto con nuestros seguidores a través de ellas”.

Narrador: “Esto explica por qué Gente Nueva obtuvo, en la mencionada encuesta de Prensa Latina, la primacía entre las editoriales más seguidas ‘por los jóvenes que adquieren productos nacionales’”.

Abril ha creado en tales redes “comunidades digitales nada despreciables”, las cuales viabilizan “la interacción con los públicos y la validación de las propuestas que les hacemos”. No obstante, considera: “Desde el Centro de Investigación Cultural Juan Marinello y el Observatorio Cubano del Libro y la Lectura se han realizado intentos muy loables, pero a Cuba le urge un estudio de lectoría que abarque por completo el país y a todos los grupos sociales. Necesitamos datos concretos para esbozar políticas más eficaces y tomar mejores decisiones editoriales”.

Oriente: “Tengo un público fiel. No pocas veces nos deja saber sus gustos. Cuando asistimos a ferias, festivales, jornadas, extensiones u otras acciones culturales, nunca desaprovechamos la oportunidad de recoger sus demandas e insatisfacciones. Las redes sociales digitales se han convertido en nuestro principal escenario para averiguar la aceptación del catálogo general. De acuerdo con las preferencias, hemos hecho reediciones y reimpresiones”.

Por el contrario, otras casas editoras reconocen que no indagan antes de confeccionar sus planes. Un fallo extendido en la Isla, según lo manifestado por las investigadoras Yanet Blanco y Yamilé Ferrán: “En la gestión editorial predominan las agendas temáticas que responden a una tendencia política o institucional […] y que se centrará en menor medida en el […] lector”. 

 Las experiencias exitosas demuestran que no basta con establecer de manera general los temas preferidos; se precisa colocar en primer plano a los públicos –sin obviar la difusión cultural y educativa, cumplir la sabia máxima de ofrecer una de cal y una de arena– y estrechar durante todo el año los vínculos con ellos.

Escena final: Una habitación. Sus paredes están cubiertas por estantes llenos de volúmenes. En el centro, sentados frente a frente, La Editora y El Lector se acercan lentamente… se alejan… otro breve acercamiento. No cesan de mirarse. El lente de la cámara encuadra sus rostros expectantes. Silencio.




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