Una mañana inmortal en la memoria cubana | BOHEMIA
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Una mañana inmortal en la memoria cubana

La libertad también permanece en los símbolos. 01 / 06
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Fue un amanecer peculiar aquel del 10 de octubre de 1868, en la que el abogado patriota Carlos Manuel de Céspedes (1819-1874) liberó a sus esclavos y alzó en armas a los cubanos.

En el batey Demajagua, pronunció la declaración de independencia conocida como Manifiesto de la Junta Revolucionaria de la Isla de Cuba o Manifiesto del 10 de octubre. Ante muchos congregados, el Padre de la Patria expresó:

“Ciudadanos, ese sol que veis alzarse por la cumbre del Turquino viene a alumbrar el primer día de libertad e independencia de Cuba”.

El repique de la campana de su ingenio Demajagua significó un triunfo de las ideas independentistas frente al entreguismo hispano y las corrientes reformistas y anexionistas que imperaban en la isla. Así comenzó la guerra de independencia que provocó una conciencia nacional.

BOHEMIA propone este 10 de octubre un viaje en el tiempo y revisitar ese sitio de obligada referencia.

El lugar de la memoria
Demajagua: paisaje y memoria de la independencia. 02 / 06
La campana del ingenio, símbolo del inicio de la insurrección. 03 / 06
Las huellas materiales de un tiempo decisivo. 04 / 06
El metal guarda los hechos de aquella mañana. 05 / 06
El grito de 1868 sigue presente. 06 / 06
10 de octubre de 1868

Una mañana que cambió la historia de Cuba.

En La Demajagua comenzó una lucha que transformó el destino de la isla.