
Batazo de cuatro esquinas en el estadio de Morón
Para los moronenses es “cosa normal”. Para el visitante, raya en lo “asombroso”. El estadio de béisbol Paquito Espinosa es –ni más ni menos– una especie de tacita de oro ubicada allá, en un cálido remanso de la ciudad, donde, a decir de Isidoro Valero Hernández, hombre orquesta allí, “usted puede recibir un premio si encuentra una colilla de cigarro o un papel tirados en el suelo”


