
El general de 27 heridas
Dada la suerte que le deparó la existencia física, el Lugarteniente General del Ejército Libertador de Cuba resistió 25 heridas en su vigorosa anatomía, cuando aún no había cumplido 52 años; y dos balazos –uno en el bajo vientre derecho y el otro en pleno rostro– troncharon su ejemplar vida, convertido en el más bravo mambí cubano