
A Fidel, gracias, por el “lujo” del conocimiento
En los difíciles años 90, cuando el Comandante mantuvo el criterio de que la supervivencia de la Revolución dependía fundamentalmente de la ciencia y apostó por ella, Armando, que entonces era un joven veinteañero incapaz de desentrañar los azares de la vida, no entendía la decisión del líder.








