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Costa Rica: Un expresidente y un exministro, otrora cuestionados, se disputarán la presidencia de la nación

Costa Rica, canditados a balotaje,
Figueres y Chaves discutirán el 3 de abril la presidencia tica. / prensa-latina.cu

Muy pocos costarricenses salieron el pasado domingo a los centros de votaciones para elegir la nueva dirección del país. En los comicios con más abstencionismo en la historia del país centroamericano desde la fundación de la Segunda República, en 1948, la participación rondó solo el 60 por ciento, aunque se debe ir a segunda vuelta el próximo 3 de abril.

El expresidente José María Figueres y el exministro de Hacienda Rodrigo Chaves se enfrentarán en el balotaje, tras imponerse en una primera vuelta en la que el voto se mostró muy fragmentado entre una hornada de candidatos, 25 en total.

Figueres, del histórico Partido Liberación Nacional (PLN) –de centro—, obtuvo el 27,3 por ciento de los sufragios. En tanto Chaves, aspirante por la agrupación política Progreso Social Democrático —16,7 por ciento— va de sorpresa al balotaje, ya que las encuestas no lo daban como uno de los aspirantes a obtener un posible puesto para optar por la presidencia.

El político de centroderecha se logró imponer por dos puntos de diferencia al tercer contendiente, el predicador evangélico Fabricio Alvarado.

Después de la victoria, Figueres y Chaves llamaron a alianzas con otros grupos políticos de cara a abril, cuando también deberán combatir con la apatía de la población.

Aspirantes no poco cuestionados

José María Figueres, hijo de un reconocido político, gobernó a Costa Rica cuatro años y ejerció luego como director del Foro Económico Mundial en Davos, cargo que perdió luego de cuestionamientos durante sus funciones, que no se pudieron probar ante un tribunal.

Según se afirmó, el expresidente y su círculo habían cobrado 2,7 millones de dólares a la telefónica francesa Alcatel por una supuesta consultoría con señas de influencia política para ganar contratos con una compañía estatal que había creado su padre, José Figueres Ferrer, medio siglo atrás.

Militar de academia, vivió en España durante cuatro años después del escándalo en Davos y volvió a Costa Rica para alistar el terreno de una reelección que ahora tiene cerca.

“Vamos a una segunda ronda, sí, el partido nuevo, el más joven de esta campaña, pero vamos a dejar atrás los fuegos, el conflicto, la confrontación estéril, y les ruego que nos aboquemos juntos a crear los consensos para reorientar el rumbo del país y relanzar la prosperidad”, declaró Chaves en su primer discurso tras conocer los resultados preliminares.

El candidato sorpresa, de 60 años, empezó su carrera como economista en el Banco Mundial y ejerció como ministro de Hacienda del país en el año 2020, con un cartel de doctor en Economía y recién salido de un alto cargo en el Banco Mundial, acusado, según influyentes medios de prensa mundiales, de conductas sexuales inapropiadas contra mujeres jóvenes funcionarias de la institución, lo cual tampoco se probó ante ningún jurado.

En el cargo nacional, el economista también duró poco tiempo y su paso estuvo marcado por la polémica, al hacer diversas declaraciones a la prensa sin autorización del Ejecutivo. El actual presidente, Carlos Alvarado, le solicitó la renuncia del cargo por “diferencias irreconciliables”.

El futuro será el 3 de abril

Aunque para muchos el abstencionismo fue el gran vencedor del pasado 6 de febrero, expertos señalan como posible causa que estos comicios generales se realizaron no solo en medio de la pandemia de COVID-19, sino en el pico de la cuarta ola, causada por la presencia en todo el país de la variante Ómicron del SARS-CoV-2, mucho más contagiosa que todas las anteriores.

Pese a que el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) autorizó la participación en las urnas de los positivos o con síntomas de coronavirus, lo cierto es que muchos decidieron no sufragar, como fueron los casos de la actual primera dama, Claudia Dobles, o del expresidente Oscar Arias.

Habría entonces que esperar las venideras ocho semanas para ver si el país considerado  más desarrollado de Centroamérica elige a un presidente sobre el que se cierne manchas bien oscuras, pero que pretende estabilizar la economía en esa nación prometiendo “ley y orden”, las palabras que más ha utilizado en toda su campaña,

O escoge la política tradicional que ha prometido Figueres para enfrentarse a los cuestionamientos de un sector que ya no confía en él y probablemente no volverá a hacerlo. “Nunca un juez me ha llamado”, ha repetido mil veces en la contienda pre-electoral.

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