Foto./ Abel Rojas Barallobre.
Foto./ Abel Rojas Barallobre.

Aires de altura

El importante impulso de un buen arranque en la Serie Nacional 63. ¿Qué ha pasado con la pelota cubana a escala internacional?


Trascurrirá el tiempo entre que se escriben estas líneas y son leídas. Puede que mucho no cambie. De inicio en la Serie Nacional 63, hasta el juego 27 –poco más del primer tercio– de 75 pactados para la fase regular, dos equipos se vieron envueltos en una fuerte disputa por la cima de la tabla de posiciones.

También continúan los descalabros en la escena internacional. Esta vez las categorías inferiores son las implicadas. Vamos por partes.

En el torneo doméstico Ciego de Ávila y Pinar del Río acapararon la atención en los primeros compases. Aproveché la visita de ambos equipos a la casa de los Industriales, el Estadio Latinoamericano, para conocer los detalles del trabajo que ha derivado en esos resultados y las perspectivas futuras.

Sobre las posibilidades de los pativerdes, campeones en 10 series nacionales y una Serie del Caribe (2015), conversé con su director técnico en funciones, Joselián Cejas, una vez que Alexander Urquiola estuvo ausente durante unos días del banquillo, pues dirigió al equipo sub-15 participante en el premundial de la categoría, con sede en República Dominicana, evento al cual me referiré más adelante.

Cejas es coach de banca desde hace tres temporadas. “Debo decir, aunque con humildad, que Pinar del Río debe estar entre los ocho clasificados a los play off.

“Hicimos un concentrado desde septiembre de 2023. Nos pudimos preparar con tiempo y arrancamos bien la contienda. Nuestra filosofía es ir juego a juego.

“Tenemos nuestras particularidades. Por ejemplo, William Saavedra no se ha incorporado producto de una linfangitis en un pie”, dijo Cejas en aquel momento. ¡Y sí que rindió Saavedra tras su regreso!

Dos veces consecutivas ganador del premio al mejor de la semana (MVP), con cifras impresionantes y peleando liderazgos en tres departamentos: jonrones, impulsadas y average. Incluso, me arriesgaría a afirmar que, sin importar cuando se lea este escrito, el toletero se mantendrá en la “comida”.

“La parte negativa es que salen dos lanzadores claves por contratos en el extranjero: Frank Medina y Erly Casanova”, analizó el mánager sustituto.

A pesar de ello, la principal estadística colectiva de la escuadra de la tierra del mejor tabaco del mundo era precisamente su promedio de carreras limpias: 4.15, uno de los más afinados de la lid. Un logro –aunque es tradición en equipos pinareños– pues la general del torneo no bajó en todo este período de los 5.00.

Del tabaco a la piña

Danny Miranda aconseja a su receptor titular, Fernando de la Paz. / Giovanni Martínez.

Además obtuve declaraciones de Danny Miranda, director técnico del equipo de Ciego de Ávila.

Asumió las riendas de los Tigres esta temporada y el comienzo había sido inmejorable. Los tres veces monarcas nacionales (series 51, 54 y 55), llegaron al Estadio Latinoamericano tras barrer a Sancti Spíritus, además de ostentar excelentes números en los tres elementos del juego: pitcheo, bateo y fildeo.

“La verdad es que no hicimos una preparación pretemporada con los lanzadores. El torneo provincial fue el que sirvió de entrenamiento. A ese nivel se efectuaron 42 partidos. Rescatamos a los que más rindieron allí”, dijo.

En cuanto a la ofensiva y defensa recordó: “Son dos aspectos en los cuales Ciego un año tras otro ostenta buenos números. Al bate siempre brillamos. Incluso, en cuanto a la producción de extravases”, aclaró quien formó parte como atleta de la nómina del equipo Cuba, campeón en los Juegos Olímpicos Atenas 2004.

Sobre su debut que mantuvo a los de la tierra de la piña como punteros solitarios durante varias subseries y las posibilidades de un título, expresó: “Sería un mentiroso si te dijera que imaginé arrancar como líder, con tantos equipos de calidad. Pero siempre pensé que podíamos estar entre los primeros. En cuanto a ser campeón, es mi sueño. Aspiro a lo máximo. Y ese tiene que ser siempre el pensamiento de todo director técnico para que lo transmita a sus discípulos”, comentó quien igualmente acumula experiencia entrenando categorías inferiores, incluidas mujeres, así como a la selección sub-23 de esa provincia.

En definitiva, Pinar se llevó tres sonrisas y perdió en dos oportunidades, mientras que Ciego cayó cuatro veces y solo alcanzó un éxito ante los Leones, en el Coloso del Cerro. Por cierto, los capitalinos no andaban lejos de esos puestos uno y dos, y también eran candidatos serios a disputar los play off.

Un dato interesante, Ciego de Ávila es la única escuadra que supera en lo histórico a Industriales, ahora con 104 victorias por 100 de los azules. ¿Podrían cruzarse en instancias decisivas? Ya lo veremos. Por ahora vale la pena recordar que la primera de las tres coronas de los Tigres fue precisamente en una final disputada ante los Leones. Hace 12 años y lo hicieron sin refuerzos.

¿Futuro incierto?

Mencionamos al inicio a Alexander Urquiola, quien dirigió al equipo cubano sub-15 que no acabó bien en el premundial de la categoría. Como tampoco lo hicieron antes los comprendidos hasta 12, 18 y 23 años de edad. Todos sin chance de participar en sus respectivos eventos del orbe en 2024.

Recientemente fueron los muchachitos del sub-15 quienes no pudieron incluirse entre los cinco primeros y obtener el boleto para la cita mundial. Dos triunfos y tres reveses, el último por nocaut frente a Nicaragua, fue el saldo de los antillanos, que fallaron repetidas veces en los fundamentos del juego.

Podría preguntarse ¿por qué hemos perdido protagonismo en la escena internacional? Entre los mayores los descalabros son constantes. Por ejemplo, en los Juegos Panamericanos recientes, Lima 2019 y Santiago 2023, por solo citar la competición continental, apenas quedamos en el sexto puesto, el peor de la historia en estas lides.

La salida del país de muchos talentosos, la actual situación económica y el aplazamiento de varios torneos de categorías inferiores son algunas de las principales causas. Pero resulta evidente que debe priorizarse el trabajo con la base si queremos regresar a planos estelares. Ojalá nunca lleguemos a usar la repetida frase en este contexto: “hemos perdido otra vez, no importa cuando se lea esto”.

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