
Consecuencias
Cada tarde vagan despacio sin rumbo alguno. Son muchos de caminar impersonal que se proyectan vistiendo la indumentaria de una vejez abandonada. Se sientan en

Cada tarde vagan despacio sin rumbo alguno. Son muchos de caminar impersonal que se proyectan vistiendo la indumentaria de una vejez abandonada. Se sientan en

“Se disipó la bruma del tedio con Fellini al hombro y los apremios de la gata que olisquea recelosa las migajas de pan, sustitutas de

“Semirrecogido como la nota inicial del Bolero de Ravel, el recuerdo se orilla, se resiste a salir de las estrecheces de un momento, pero, en

Diana Mesa Levy – 27 de diciembre de 2024

“Allí está, poderosa”, certificó en un soliloquio que le había robado parte de la mañana. No era mera distracción, más bien la confirmación sobre la

Era respetada por la precisión de sus asertos; si decía que iba a llover, las nubes poblaban tan densamente el cielo, y con tanta bronca

Hace días que duerme poco. Se le escapa la paz momentánea de un tiempo columpiado en sus misterios. Tiene un encargo: una urgencia de definiciones


Era previsible. El observador, en tanto escritor de novelas, verá lo que ya sabía: “Ella desespera, enloquecerá a fuerza de acordarse una y otra vez

Cuando abrió los ojos todo daba vueltas. En su boca un sabor amargo le provocaba náuseas

Cada tarde vagan despacio sin rumbo alguno. Son muchos de caminar impersonal que se proyectan vistiendo la indumentaria de una vejez abandonada. Se sientan en

“Se disipó la bruma del tedio con Fellini al hombro y los apremios de la gata que olisquea recelosa las migajas de pan, sustitutas de

“Semirrecogido como la nota inicial del Bolero de Ravel, el recuerdo se orilla, se resiste a salir de las estrecheces de un momento, pero, en

Diana Mesa Levy – 27 de diciembre de 2024

“Allí está, poderosa”, certificó en un soliloquio que le había robado parte de la mañana. No era mera distracción, más bien la confirmación sobre la

Era respetada por la precisión de sus asertos; si decía que iba a llover, las nubes poblaban tan densamente el cielo, y con tanta bronca

Hace días que duerme poco. Se le escapa la paz momentánea de un tiempo columpiado en sus misterios. Tiene un encargo: una urgencia de definiciones


Era previsible. El observador, en tanto escritor de novelas, verá lo que ya sabía: “Ella desespera, enloquecerá a fuerza de acordarse una y otra vez

Cuando abrió los ojos todo daba vueltas. En su boca un sabor amargo le provocaba náuseas
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