Foto: / lospasosencontrados.wordpress.com
Foto: / lospasosencontrados.wordpress.com
Foto: / lospasosencontrados.wordpress.com

Con el futuro en las manos

El repiqueteo de los tambores incita al viandante a aguzar el oído en las inmediaciones de las calles Calzada y 6, del Vedado, donde está emplazada una de las más emblemáticas agrupaciones cubanas: el Conjunto Folklórico Nacional (CFN).

Y aunque desde hace varias décadas es habitual esa armonía de sonidos en la concurrida localidad capitalina, a quien ande por allí le resultará casi imposible abstraerse de la cadencia que emerge de la institución, dirigida por el bailarín, coreógrafo y regisseur Manolo Micler.

Justo este año, en que el colectivo conmemora su aniversario 60, BOHEMIA quiso indagar sobre los protagonistas que dan vida y consistencia al colectivo, los proyectos previstos para estas jornadas de recuentos, reencuentros, estrenos y festividades.

Apenas esta reportera cruzó el umbral, abordó a Digna Rosa Pérez, directora de Comunicación, quien diligente y solícita nos presentó, tras la primera pausa del ensayo, a un mozuelo de solo 23 años, el más joven de los músicos de la compañía.

“Desde que comencé en 2016, he aprendido todos los días como persona y artista. Aquí he ganado en madurez, aunque debo reconocer que es mi segunda gran escuela; antes tuve la dicha de que el Septeto Habanero me encontrara e impulsara a ser el músico que llegó a esta institución”, cuenta el percusionista Yandy Alejandro Chang Pérez, egresado de técnico medio en Electricidad y con formación musical desde los cuatro años de edad.

Al principio a Yandy Alejandro Chang le resultó difícil asumir el rigor de la compañía; en el decursar toda la agrupación lo ayudó y acompañó. / Cortesía del CFN

“El inicio en el CFN fue un poco chocante para mí. No estaba preparado en los ritmos folclóricos”, rememora Chang y, mientras sonríe, evoca el aprieto existencial que vivió entonces, siendo solo un adolescente.

“Cargaba con una responsabilidad inmensa, pero todos los músicos y bailarines me apoyaron desde el principio y hasta ahora lo hacen. El Conjunto es una gran familia, donde lo más importante es dejarse llevar y aprender”.

La confianza que le prodigó la compañía le exigió crecerse ante las circunstancias y asumir el reto de creer en sus cualidades como instrumentista, hasta ese momento solo capaz de descollar en géneros tradicionales y clásicos.

Una experiencia parecida reveló Brenda de la Caridad Martínez Argudín, con un lustro de obstinado bregar en el CFN. Aprovechando la nueva pausa, esta muchacha, de 26 años, al graduarse de la Escuela de Instructores de Arte añoraba seguir los pasos de su hermana mayor, quien es bailarina de cabaret; sin embargo la vida la puso ante una disyuntiva que supo sortear con perspicacia.

“Cuando entré estaba muy insegura, pero luché, luché por mi sueño. Aprendí a no detenerme y a asumir los retos sin límites. Aquí en el Conjunto nadie se queda sin alumbrar, porque todo el mundo tiene su estrella”, sentencia la solista y primera bailarina, quien declaró haber tenido que estudiar muchísimo para alcanzar los logros que ostenta en el presente.

Consistencia de una generación

Cuando el intelectual cubano Rogelio Martínez Furé y el bailarín mexicano Rodolfo Reyes Cortés concibieron en 1962 lo que con el decurso devino la agrupación de ese tipo más notable de nuestro país, reconocida a escala global, ambos pensaron en un proyecto de amplias luces, desasido de recreaciones etnográficas y, particularmente, respaldado por una proyección escénica de inspiración folclórica.

Tales pretensiones teatrales se han preservado durante varias generaciones, las cuales no renuncian al concepto y estética de lo popular y lo tradicional. Así lo demuestran en cada plaza donde se presentan ante los más exigentes públicos.

En la foto, la bailarina y cantante Yohana Dusatz caracteriza a Alafin de Oyo. / Cortesía del CFN

La primera bailarina y cantante Yohana Dusatz Rodríguez lleva 19 años en la compañía. A pesar de ser santiaguera fue formada en la central provincia de Villa Clara, en una de las escuelas de folclor fundadas por la maestra Silvina Fabar, Premio Nacional de Danza.

“Somos la continuidad del CFN. En esta gran institución nuestra ejecución como ensayadores, bailarines, coreógrafos es una labor ardua, de mucho sacrificio y entrega”, advierte Dusatz, quien, además, en la actualidad alterna su tiempo como docente en el Conjunto y el colectivo Acosta Danza, liderado por el destacado bailarín y coreógrafo Carlos Acosta.

“Aunque tenemos la inmensa responsabilidad de preservar el legado de quienes nos antecedieron, es una maravillosa experiencia estar aquí. Seguimos marcando la pauta para revitalizar y preservar la línea de la compañía, a partir de un aire renovado, siempre conservando su esencia”, asegura la joven. Y anuncia que durante estas celebraciones se han previsto la reposición de clásicos del período fundacional y los estrenos de jóvenes coreógrafos.

Las piezas antológicas Yemayá, de Rodolfo Reyes, con libreto de Manolo Micler; Ayabá, también de Micler; y Yansa, de Yandro Caderón (estas últimas sustentadas en un estilo contemporáneo, sin perder su propia esencia) son algunas de las propuestas más representativas del repertorio que los seguidores pueden disfrutar durante este año.

Asimismo, las obras Bara –visión modernizada acerca del orisha Eleggua–, del bailarín y coreógrafo Leiván García; Vals para Oshun y Obba Melli, las dos de Yandro Calderón con música de Alejandro Falcón; y Comparsa, con la cual debuta como coreógrafo el primer bailarín Yosiel Vega Reyes, se incluyen en las jornadas conmemorativas.  

“El Conjunto siempre se ha enriquecido con elementos populares, los ha pulido, trabajado artísticamente, llevado a escena, y los ha devuelto al público de donde partió el concepto inicial. Somos una prolongación de nuestros maestros y del pueblo. Y todo nuestro trabajo se basa en una profunda investigación para que ese cha cha cha, mambo o conga traídos a la contemporaneidad no aburra a los espectadores”, explica Vega Reyes, egresado del Instituto Superior de Arte y que recién debuta como coreógrafo en el CFN.

Crecerse y andar

Parecería que durante la pandemia estos jóvenes se paralizarían; sin embargo, exploraron nuevas alternativas, experimentaron y apreciaron otras formas de hacer y crear.

“Cuando comenzó la covid-19 quedaron muchos trabajos pendientes, pero decidimos continuar desde las casas y no nos paramos nunca. Intercambiamos videos para vernos y corregir los movimientos y posturas. Llegamos a hacer collages que publicamos en las redes con todo lo que creamos en ese largo encierro. Pienso que así no dejamos de crecer”, narra a BOHEMIA el primer bailarín Richard Posada, uno de los tantos adolescentes formados en la cantera del CFN y que hoy integra el claustro de profesores.

Experimentar e investigar, a partir de la técnica con zancos, en las danzas populares, tradicionales y folclóricas, es una de las pasiones de Yosiel Vega Reyes. / Cortesía del CFN

Para los jóvenes que habitan los predios de esta institución, el Conjunto es el hogar, la familia grande donde confrontan dudas, inquietudes y afrontan disímiles retos cada día.

“La compañía para mí es un laboratorio donde investigo y asimilo una metodología que mañana podré enseñar a los más jóvenes; me ha ofrecido la oportunidad de superarme a escalas mayores.

“En estos momentos trabajo en mi propia coreografía, que es llevar el carnaval a escena y brindárselo al público con gracia, calidad y mucha espectacularidad, después de estos dos años de confinamiento”, comenta Yosiel Vega Reyes, apasionado estudioso de las modalidades danzarías de esta fiesta tradicional cubana, a la cual -como novedad- le ha insertado el baile con zancos, método defendido en su tesis para graduarse en la Universidad de las Artes.

“El zanco está más vinculado a la danza de relaciones, al teatro callejero, lo que vemos en la calle Obispo, del centro histórico habanero. En la obra Comparsa pretendo agregar al movimiento académico del bailarín una técnica en la cual la danza en zancos se vea igual a la ejecutada en el piso.

“Es un trabajo difícil que genera muchas contradicciones en el bailarín, pero confío en que lo lograremos con mucho éxito”, afirma quien por su labor coreográfica en el carnaval ha hecho posible que la compañía Danza Teatro Villa de San Francisco conquiste diversos premios durante cinco años consecutivos.

Casi a punto de culminar la pausa y reanudar el ensayo, el percusionista Yandy Alejandro Chang quiso compartir algunas recomendaciones valiosas para quienes como él deciden seguir el camino del arte folclórico.

“Es muy importante ir a los orígenes, estudiar y saber de dónde parte lo que interpretamos y por qué lo estamos haciendo de una u otra manera, nada debe ser mecánico; el mayor error de un artista es dejar de ser espontáneo y sincero consigo mismo”.

A lo que la bailarina Brenda Martínez, con su, al parecer, habitual expresión sonriente, mas muy juiciosa, sentenció: “No detenerse y asumir que se puede aprender de todo con todos es una de las claves más importantes para triunfar. Ahora, en nuestras manos está el compromiso de continuar la compañía, en nosotros está el futuro”.

Yemayá es uno de los roles protagónicos más complejos defendidos por Brenda Martínez, quien solo pudo lograrlo con una gran consagración. / Cortesía del CFN

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Te Recomendamos