Internet Satelital: el tren de luces de Starlink
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Internet Satelital: el tren de luces de Starlink
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Internet Satelital: el tren de luces de Starlink

Como si fuera el carruaje de Papá Noel surcando el cielo, una cadena de luces perfectamente alineada sorprendió recientemente a no pocos pobladores del occidente cubano.

Hace tres años, un suceso tan inaudito como la caída de un meteorito en esta misma región, específicamente en la provincia de Pinar del Río, desvió todas las miradas hacia arriba.

En aquella ocasión, como ahora, afloraron en redes sociales las más diversas teorías; algunas, ciertamente, funcionales solo para un guion de filme de ciencia ficción: naves espaciales, invasión alienígena, lluvia de meteoritos o estrellas, cohetes fuera de control, etcétera, etcétera.

Se trataba en realidad de la red de satélites de la empresa norteamericana Starlink, cuyo propietario es el multimillonario Elon Musk. En mayo último, la compañía puso en órbita unos 53 satélites que se unieron a los que ya se encuentran orbitando alrededor de la Tierra, a una altura de 550 kilómetros.

Estos dispositivos cuentan con grandes paneles solares que, al estar orientados al Sol, hace que reflejen su luz y, por tanto, puedan ser vistos desde cualquier parte del planeta en días recientes a su lanzamiento, cuando todavía están muy juntos.

Varios países de América Latina y Europa ya han presenciado ese fugaz espectáculo nocturno durante este año. En su temporada de junio, al parecer, le tocó a Cuba.

Starlink, el internet satelital de Musk

De lograr la autorización, SpaceX pondrá en órbita unos 30 000 satélites Starlink para 2023. / xataka.com

Los satélites Starlink llevan desplegándose y orbitando alrededor de la Tierra desde 2019. Los lanzamientos se realizan propulsados en uno de los cohetes reutilizables de la compañía aeroespacial de Musk (el Falcon 9) desde el Centro Espacial Kennedy de la Agencia Espacial de Estados Unidos (NASA), en Cabo Cañaveral, Florida.

Según el líder del proyecto, la idea es dotar de conectividad a cada rincón del planeta, sobre todo a zonas rurales y países del tercer mundo. Podría garantizar una Internet de banda ancha, con alta velocidad y a bajo costo, si bien la transmisión de datos satelital suele ser más lenta que cuando se realiza en tierra.

“Starlink es un servicio que está decidido a cambiar esa realidad”, asegura Musk y se respalda en los resultados obtenidos hasta el momento en el estudio de la latencia, o, lo que es lo mismo, el tiempo que tarda en transmitirse un paquete de información dentro de la red.

“Hasta el momento, la latencia, con incrementos de hasta 600 milisegundos, en Starlink se ha mostrado con un promedio de 31, que es el estándar alcanzado por muchas conexiones terrestres en las actuales redes 4G de datos”, informa un artículo publicado por National Geographic.

En pruebas realizadas en Europa por Starlink durante la fase beta, las conexiones consiguen velocidades entre 50 megabits por segundo (Mbps) y 150 Mbps, con una latencia de entre 20 y 40 milisegundos. Sin embargo, se avisa de que habrá breves períodos de tiempo en los que se pierda la conexión.

Starlink consta de un kit que se debe instalar en la casa para recibir la señal de los satélites, es decir, no está diseñada para conectarte desde el móvil. Tampoco va a sustituir las conexiones domésticas, ya que con esas latencias tan altas sería imposible, por ejemplo, utilizar videojuegos online de forma efectiva. Por lo tanto, es más una red pensada para aquellas zonas geográficas donde no llega la fibra y las conexiones 4G o 5G se quedan cortas.

Starlink es el servicio de Internet satelital que está siendo desarrollado por la compañía SpaceX, de Elon Musk. / RT

Hasta junio de 2022, Starlink contaba con unos 500 000 usuarios en 32 países y alrededor de 2 400 satélites en órbita. La Unión Internacional de Telecomunicaciones y la Comisión Federal de Comunicaciones estadounidense aprobaron el despliegue de hasta 12 000 satélites de este tipo. Sin embargo, la empresa del multimillonario Musk busca autorización para lanzar hasta 30 000 más.

A largo plazo, SpaceX pretende incluso desarrollar e implementar una versión del sistema de comunicación por satélite que pueda ser utilizado en el planeta Marte. Asimismo, planea vender satélites para uso de exploración, científico y militar. De hecho, uno de sus clientes es el Gobierno de Ucrania, al cual SpaceX ha hecho dos envíos de terminales para poder contar con Internet durante el conflicto con Rusia, según reportó la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional.

Con su peso de 226 kilogramos, la constelación de satélites de Internet Starlink funciona con energía solar y se comunican entre sí mediante enlaces ópticos y de radio. Utilizan la propagación de las ondas electromagnéticas para enviar su señal al router wifi que viene incluido en el kit con el cual provee el servicio la compañía a sus usuarios en Tierra.

El costo de la modernidad

El empaque, configurado para una zona geográfica concreta, cuenta además con una antena para recibir la conexión desde casa. Tal y como indica la web de Starlink, la antena del kit debe colocarse en una zona elevada y/o libre de obstáculos, como pueden ser un árbol, una chimenea o un poste de la luz. Cualquiera de ellos puede interferir en la conexión y dejarte sin Internet. De manera que este servicio no puede transferirse la cuenta o usarse desde múltiples lugares.

No obstante, la promesa de Elon Musk de convertir a Starlink en “el Internet más veloz del mundo” vende y los clientes que se suman al nuevo proyecto del magnate van en ascenso.

SpaceX compartió a través de su cuenta en Twitter el mapa de disponibilidad en cada país para Starlink. En este se distingue que las zonas con mayor cobertura son Norteamérica (incluido México), Europa (hoy el servicio lo reciben usuarios de seis naciones) y Australia y Nueva Zelanda, mientras África y Latinoamérica (excepto Chile) se encuentran en la lista de espera para ser invitados a recibir la novedad.

La luz reflejada por los satélites Starlink interfiere las observaciones y fotografías astronómicas. / aas.org/Clarence Spencer.

Otras empresas como Amazon, Samsung o Boeing ya tienen propuestas similares en marcha y otras están en desarrollo, lo que hace imaginar que quizás en pocos años decenas de miles de satélites podrían recorrer el cielo.

Los precios para los clientes no son tan bajos como promete el proveedor del servicio; al menos en España y otros países europeos rondan, en suma, unos 600 euros entre el pago del kit de hardware y el costo del envío, más una cuota mensual de casi 100 euros.

¿Más trenes de luces sobre nuestros ojos? Pudiera ser. ¿Polémica y contradicciones entre SpaceX y la comunidad astronómica? También. El proyecto Starlink no ha estado exento de discordia. Para astrónomos y centros de observación, se trata de un “un auténtico despropósito” que entorpece su trabajo.

Del asombro a la polémica

Un estudio publicado por la Real Sociedad Astronómica señala que los Starlink aumentaron hasta 10 por ciento la iluminación del cielo nocturno; otros expertos hablan incluso de contaminación lumínica o plantean su preocupación sobre cómo estos satélites se sumarán a un entorno orbital ya hacinado.

El propio Musk ha señalado que hay un enjambre de 5 000 satélites en el entorno inmediato del planeta y Starlink triplicaría esa cifra. Cada vez, más observatorios se manifiestan contra el tren de luces que perturban la calidad de las observaciones y fotografías astronómicas. Algunos aseguran que para 2027 estos satélites aparecerán en todas las fotos crepusculares tomadas por algunos telescopios.

Pese a las garantías iniciales de Musk de que los satélites serían imperceptibles, ya varios observatorios los han capturado mientras circulan por cielos de todo el planeta y algunos servicios de seguimiento en línea pueden incluso calcular cuándo y dónde pueden verse pasar sobre nuestras cabezas.

La comunidad astronómica está demandando medidas para preservar el cielo lo más limpio y oscuro posible, algo poco probable con los 30 000 satélites que, de aprobarse, estarán en órbita en 2023. De momento, SpaceX ha prometido realizar cambios para evitar que se produzcan los reflejos, incluyendo una capa más oscura para intentar disminuir la reflectividad, también conocida como albedo.

Actualmente, la empresa trabaja en un prototipo de satélite conocido como VisorSat, que estará dotado de visores desplegables para proyectar sombra e intentar disminuir el brillo de los satélites. No obstante, se advierte que incluso cuando Musk logre que las constelaciones de Starlink no emitan una luz visible, las distintas frecuencias del espectro electromagnético que captan los radiotelescopios para explorar el universo, siempre detectarán los objetos.

Elon Musk, el empresario multimillonario, fundador de Paypal, dueño de los autos Tesla, de las naves espaciales reutilizables de SpaceX y recientemente también de Twitter, lidera además este proyecto casi incipiente de servicio de Internet satelital: Starlink. Es otra de esas inventivas suyas que muchos siguen con escepticismo, pero que pese a la contradicción avanza y promete resultados alentadores, al menos para una parte de la población del planeta.

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