Lecturas de niña: ¡gracias, Alicia!

Lecturas de niña: ¡gracias, Alicia!
Alicia Jrapko presidió el Comité Internacional por la Libertad de los Cinco en Estados Unidos. /resumenlatinoamericano.org

Descubrí a Alicia Jrapko quizá como muchos otros jóvenes de mi generación. Corría el año 2008 y mi maestra, como cada septiembre desde hacía casi dos años, nos hablaba de los Cinco Héroes mientras nos pedía enviarles pequeñas notas a los luchadores antiterroristas. Gracias a esos periplos, tras los cuales llegarían los textos que más tarde conformarían mi hoja de vida, recibí dibujos de Gerardo Hernández, cartas de Fernando González; devoré los versos de Antonio Guerrero –aún recuerdo aquellos que rezaban: “La simple libertad, sustento de los sueños, /amor de un solo rostro visible a flor de luna/La simple libertad, sin bridas y sin sueños, /libre como ninguna”.

En 2010 –yo cursaba el último semestre de la escuela primaria y ya entonces pretendía estudiar Periodismo–, mi profesora nos mostró un folleto cuya carta de presentación eran las siguientes líneas: “La periodista argentina Alicia Jrapko, miembro del Comité Internacional Free the Five, escribió esta historia para niños después de escuchársela a Gerardo Hernández en una visita que ella le hiciera a la cárcel de máxima seguridad de Victorville, California”.

¿Quién se atrevía a entrar en una cárcel de máxima seguridad? ¿Quién podía guardar en su memoria un cuento para niños? ¿Quién era, por último, aquella Alicia Jrapko? No recuerdo con exactitud si esa fue la primera vez que escuché sobre ella –en el Noticiero de la Televisión Cubana entrevistaban a todos los miembros del Comité Internacional por la Libertad de los Cinco–, pero sí fue la primera vez que leí acerca de Cardenal, el ave que acompañó a Gerardo Hernández en su encierro.

En algún momento de mi niñez me dediqué a buscar información sobre la autora del folleto. Fui leyendo de periódico en periódico, de revista en revista, hasta descubrir que aquella Jrapko había estudiado Periodismo en Córdoba, Argentina. Pero tuvo que salir al exilio cuando la dictadura militar impuesta en 1976 desató una represión hacia todos los militantes populares. Más de 30 000 fueron detenidos-desaparecidos, entre ellos muchos amigos de Alicia.

Lecturas de niña: ¡gracias, Alicia!
Durante casi 12 años visitó a Gerardo Hernández en diferentes prisiones de máxima seguridad. /escambray.cu

Más tarde supe que, por esta razón, durante varios años vivió en Estados Unidos. Allí inició la batalla por la liberación de los antiterroristas encarcelados por monitorear la actividad de los grupos anticubanos que desde el norteño territorio planificaban acciones contra la Isla. Desde 2002 hasta 2014, junto con su compañero de sueños, Bill Hackwell, Alicia visitó más de 100 veces a Gerardo en dos prisiones federales de máxima seguridad.

En resumen: con 12 años descubrí a la periodista argentina, un poco antes de escoger su misma profesión. Por eso, cuando en enero de 2022 supe la noticia de su fallecimiento en California no pude evitar recordar el relato del ave 12 años más tarde.

La historia comienza así…

La autora emplea una de las cartas de triunfo de los escritos contemporáneos: relacionar el conflicto de un individuo con las problemáticas de su época, analizadas desde una perspectiva nacional o desde una dimensión global. Por tanto, esos sucesos en los que podemos reconocernos se empiezan a comprender como determinados o manipulados por poderes hegemónicos.

El texto comienza con una afirmación poderosa: “Había una vez un pajarito que se hizo amigo de un preso. Ambos estaban encarcelados en Estados Unidos, ambos compartían injusta prisión por defender a Cuba de acciones terroristas…” A partir de entonces, podemos leer una obra cuya fluidez nos arrastra a la identificación con los seres a los que la escritora quiere darles la palabra:

Lecturas de niña: ¡gracias, Alicia!
La periodista argentina escribió el cuento sobre Cardenal dos horas después de escuchárselo al luchador antiterrorista. /cubadebate.cu

“El 4 de junio de 2009, el mismo día de su cumpleaños, Gerardo tuvo noticias de aquella criatura […] Un preso de apellido Lira llegó con el pajarito y, sin saber qué hacer con él, comenzó a preguntar […] La primera reacción del cubano fue silbar, imitando lo que suponía hiciera su madre. Movió los dedos de las manos, como si fueran pequeñas alas. Milagrosamente, el pichón abrió el pico”.

El siguiente acontecimiento evocado es, justamente, la amistad entre ambos protagonistas. Alicia cuenta que al pajarito lo llamaban Cardenal porque Gerardo le pintó las plumas de la cola con un marcador rojo para distinguirlo de los demás. La pintura lo afectó. Perdió las plumas de la cola, pero por breve tiempo. Después las recuperó, con su color natural. Sin embargo, el nombre se le quedó: Cardenal.

Puede comprenderse el miedo del luchador antiterrorista, pues en caso de inspección el pequeño sería un problema. Sin embargo, poco a poco vamos percibiendo cómo el riesgo de perder esa relación afectiva se convierte en el punto nodal de la microhistoria. La narradora lo declara al final de la quinta página:

“Gerardo en realidad estaba muy preocupado. A cierto guardia no le hacía ninguna gracia. Durante una inspección, había obligado al preso a soltar a Cardenal y cerrar la puerta después. El animalito regresó luego estropeado. Gerardo lo dejó unos días más en su celda para que se recuperara. Y en eso hubo un lockdown (incomunicación aplicada a todos los prisioneros) y siempre que hay lockdown hay registros.”

Lecturas de niña: ¡gracias, Alicia!
La Casa Editorial Abril publicó el texto para los niños cubanos en el año 2010. /Archivo de la autora.

Por consiguiente, sería un acontecimiento terrible que los guardias intentaran agarrar a Cardenal. “Todos los presos los vieron a través de la rendija de sus celdas y comenzaron a gritar: ‘Se llevan a Cuba y al pajarito al hueco’ y empezaron a golpear las puertas”. La protesta conllevará al desenlace: la separación de los dos protagonistas.

Ese final se perfecciona luego con una exquisita reflexión de Jrapko. Es en estas líneas donde descubrimos que la convivencia de los personajes principales constituye apenas la parte emergente del iceberg, la cadena causal forjada por el azar. Es en esas líneas donde se ofrece una imagen crítica de la cárcel: “El lockdown duró un mes. El cubano no pudo salir y Cardenal no pudo entrar. El pajarito había estado dentro de aquella prisión desde el cumpleaños de Gerardo, el 4 de junio, hasta el 16 de julio, un día después de su aniversario de bodas con Adriana”.

Aún recuerdo la primera ocasión en que leí el texto y todavía hoy mis impresiones siguen siendo las mismas: imaginar a una Alicia Jrapko periodista, sentada frente a un Gerardo vestido de prisionero, se me antojaba de locos. Identificarme con la escena, sin embargo, no era difícil. La revolucionaria argentina sabía que era la narradora de una película sin universos paralelos. Por eso, encontré tan extremadamente ingeniosa su idea de subvertir todas las jerarquías y arremeter contra quienes condenaron a los Cinco en un juicio sumamente prejuiciado. En consecuencia, da existencia a Cardenal, confidente, amigo, protector de Cuba. Cardenal es, como ya decíamos, el causante de una rebelión en la prisión de alta seguridad de Victorville, California.

Y este cuento (que no es cuento) se relata fácil, pero para quien vivía en Estados Unidos podía ser un golpe fuerte. En los volúmenes de mi librero siempre figurará ese folleto, regalo de Alicia Jrapko. Más tarde llegarían, de sus propias manos, dibujos de Gerardo Hernández y versos de Antonio Guerrero. Quizá ahí radique la importancia de la historia, en hacernos recordar cómo Alicia asumió la dirección del Comité Internacional por la Libertad de los Cinco, cuántas personas se le unieron y qué debemos hacer para que ese pequeño pajarito continúe volando contra las injusticias. “Alicia es un nombre femenino de origen griego que significa: aquella que es verdadera, la que se enuncia en la verdad”.

2 respuestas

  1. De verdad conmovedor, a tantos años de su origen conmueve el corazón de seres sensibles, humanos, revolucionarios en toda la extensión de la palabra, se agradece y mucho a la escritora/periodusta, este relato, gracias Amaya.

  2. Excelente artículo, de mucho interés para todos por tan interesante novedad. Amaya te felicito y te exhorto a que continúes redactando y publicando tus trabajos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Te Recomendamos