Ni para nuestros pueblos, ni para nuestros gobiernos hay cita en Los Ángeles

Con un año de retraso por todos los problemas que acarrea el mundo, por los que Estados Unidos enfrenta y por la persistente pandemia de Covid-19, se realizará la IX Cumbre de las Américas en Los Ángeles, California, los próximos 8, 9 y 10 de junio.

Pero esta cita ha estado llamando la atención de la región desde mucho antes de su preparación. El gobierno de Joe Biden dejó claro desde el principio que excluiría a Cuba, Nicaragua y Venezuela, desentonando con las decisiones de sus predecesores Barack Obama y Donald Trump, quienes sí invitaron a La Habana, como resultado del firme reclamo que plantean también hoy gobiernos de América Latina y el Caribe.

Según alega Washington, esas naciones “no respetan la democracia”. ¿Cuál democracia? ¿La suya? Es la pregunta que, luego de la comunicación de excluir a los tres países, formulada el 2 de mayo por el subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Brian Nichols, se han hecho varios gobernantes de la región negados a participar si no están estas tres naciones.

El embajador de Antigua y Bermuda en Estados Unidos anunció que las 15 naciones que conforman la Comunidad de Estados del Caribe (CARICOM) no participarían de la Cumbre, decisión que tomaron por consenso en el encuentro de jefes de Estado de esa organización celebrado en marzo.

El Grupo de Puebla respaldó a la CARICOM y exhortó a los “gobiernos progresistas” a que se pronuncien. El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, también anunció que no asistiría a la cita si no son invitados todos los países. “En el continente americano no estamos para confrontación… y aunque tengamos diferencias, las podemos resolver cuando menos escuchándonos, dialogando; pero no excluyendo a nadie”. Añadió que la exclusión resulta muestra de “esa rémora de política intervencionista que lleva más de dos siglos”. Sus declaraciones han puesto de vuelta y media a la Casa Blanca, que autorizó encuentros entre AMLO y el canciller Marcelo Ebrard con los organizadores de la Cumbre para tratar de hacerlos cambiar de opinión.

Luis Arce, mandatario de Bolivia, adoptó la misma posición de AMLO, y el argentino, Alberto Fernández, en su calidad de presidente pro tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), instó a no dejar fuera a ningún país. El canciller Santiago Cafiero envió una nota formal al gobierno estadounidense para pedir que sea “una cumbre sin exclusiones”. En términos similares se expresó la presidenta de Honduras, Xiomara Castro.

“No me van a invitar a la Cumbre, de todos modos, yo ya mandé a decir que no voy a ir”, indicó, por su parte, y con otras razones, el gobernante guatemalteco, Alejandro Giammattei, quien además precisó: “mientras yo [sea] presidente a este país se le respeta. Se le respeta la soberanía”.

Negaciones que siguen

Históricamente, desde la Cumbre de las Américas de Mar del Plata, Argentina, en 2005, activistas, sindicalistas, organizaciones de base y pueblos progresistas se reúnen paralelamente a la cita al máximo nivel para debatir sobre sus verdaderos intereses y necesidades. En el contexto de la IX Cumbre, los verdaderos hacedores de la realidad en cada nación hicieron también su llamado y allá, en Los Ángeles, estarán reunidos todos, menos los cubanos.

La Cumbre de los Pueblos por la Democracia, como han llamado a la reunión simultánea, acogerá tres días de arte, música, oradores, debates, talleres, mesas redondas y actuaciones, todo ello para elevar las voces de los ciudadanos e imaginar un nuevo mundo que dé prioridad a los ciudadanos.

La Cumbre de los Pueblos por la Democracia “está indignada por la decisión del gobierno de Estados Unidos de negar los visados a una delegación”, según dio a conocer su Comité Organizador en una petición en la que, además, se colectan firmas para que la Casa Blanca se vea obligada a revertir su decisión.

Esta vez la cita de los ciudadanos de a pie tendrá lugar los días 8, 9 y 10 de junio también en Los Ángeles, California, para “contrarrestar la IX Cumbre de las Américas”. Fue convocada por ALBA Movimientos, Federación Americana de Profesores (AFT)–1521, Coalición ANSWER, Carecen, Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes (Chirla), CODEPINK, Asamblea Internacional de los Pueblos, Trabajadores contra el Racismo y la Guerra, Unión de Inquilinos de Los Ángeles (Latu), Red Nacional de Organización de Jornaleros (NDLON), El Foro del Pueblo, Campaña de los Pobres – California, Unión de Vecinos (UV) y SEIU Local 721.

Los organizadores han hecho un llamamiento público a favor de la delegación cubana: “¡Déjenlos entrar! Detener la exclusión de los artistas y académicos cubanos”, afirman, y consideran una afrenta a los mismos valores democráticos que el Gobierno estadounidense y su Cumbre de las Américas pretenden defender.

“Con esta decisión y la exclusión de Cuba de la Cumbre oficial de Biden, se le ha negado a Cuba una voz en las discusiones vitales sobre la democracia, la integración y la cooperación regional”, señala la declaración de los Pueblos. Entre las personalidades a las que fue negada la entrada en EE.UU. está la científica y médica cubana Tania Crombet Ramos, directora de investigaciones clínicas del Centro de Inmunología Molecular, uno de los ocho académicos cubanos seleccionados como parte del Grupo Asesor para el enfrentamiento de la covid-19 en el mundo y, desde enero de este año, miembro de la Academia Mundial de Ciencias (TWAS).

¿No afirman los organizadores de la Cumbre que uno de los principales objetivos del evento sería promover el combate a la pandemia?  ¿Habrá en esa cita una voz tan autorizada como la de nuestra científica? Son las discordancias con la postura de Washington.

Otro de los excluidos fue el atleta de lucha libre Reineris Salas Pérez, bronce olímpico en Tokio 2021, y el líder estudiantil cristiano Jorge González Núñez; así como periodistas, artistas, sindicalistas y líderes comunitarios.

“La participación de estos diversos representantes de la sociedad cubana habría dado a la gente en los Estados Unidos, en particular a los jóvenes, una importante oportunidad de aprender más sobre la isla y construir relaciones de pueblo a pueblo. Es una afrenta al muy necesario diálogo y a la normalización de las relaciones entre el pueblo de los Estados Unidos con el pueblo cubano, que ha sido injustamente separado por el ilegal bloqueo estadounidense de seis décadas”, dice el comunicado de denuncia.

Según el anuncio del Departamento de Estado norteamericano, otro de los objetivos del evento al máximo nivel sería promover la recuperación “verde” de las economías, un manejo “integral” del fenómeno migratorio y la búsqueda de “un consenso hemisférico” respecto a los desafíos de la democracia como forma de gobierno en la región. Parecería que Cuba, Venezuela y Nicaragua no tendrían entonces nada que opinar sobre salud, economía, migraciones y democracia, aun cuando son tópicos medulares para todos los países del hemisferio.

Lo que realmente sucede es que Washington sabe que estos llamados “Gobiernos molestos” no seguirán el guion diseñado por la actual Administración estadounidense para la región. Así van las cosas para esa Cumbre excluyente, nada multilateral y de espaldas a una democracia verdadera.

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