Incendio en Matanzas
Foto: TV Yumuri
Incendio en Matanzas
Foto: TV Yumuri

Viernes, no es preciso que sea 13

Solo su nombre, sin número que le acompañe me va resultando azaroso. Viernes. ¿Recuerdan el 6 de mayo? Era viernes, día en que el Hotel Saratoga sucumbió, ante un accidente por escape de combustible: explosión, derrumbe de una emblemática estructura que había resistido, enhiesta, el paso de más de 100 años.

En aquella oportunidad escribí:

“El hotel estaba ahí, bello y mudo testigo de una ciudad que quiere dar lo mejor de sí sorteando todo tipo de obstáculos. La mañana del viernes 6 de mayo era igual; solo que en su interior se ultimaban detalles para, a partir del 10 del propio mes, continuar enriqueciendo una historia que ya sobrepasa la centuria…”.

Pero sobrevino la tragedia, segundos que nos sumergieron en el dolor. Una explosión estremeció a La Habana, y luego de ese primer momento de impacto, muchos se movilizaron para ayudar en el rescate de las víctimas. ¿Cuántas? Era muy pronto para determinar.

Por azar, otro viernes, con otra fecha y en otra provincia; en este caso, Matanzas, el 5 de agosto, sobrevino otra tragedia. Un rayo hizo caer su carga sobre la parte más alta del depósito de combustible marcado con el número 52 en la Base de Supertanqueros de la provincia yumurina. Con ello surgió un incendio de grandes proporciones, sin contener aún. ¡Cuánto dolor!

Un accidente de magnitud descomunal, que tiene a Cuba entera en vilo, no solo a los matanceros. Los accidentes pueden tener muchas causas, pero son eso, accidentes, con sus secuelas de daños materiales y pérdidas humanas. Hemos tenido dos terribles experiencias este año. Han ocurrido viernes, pero no han estado marcados con el 13, sino con el 6 y el 5, respectivamente, lo cual indica que la tragedia no precisa fecha, hora o lugar; solo ocurre, para sufrimiento de muchos, pero también para medir cuánto de bueno llevamos dentro.

Una respuesta

  1. Sí, durante muchos viernes en el futuro seguiremos recordando estas tragedias, también el heroísmo y la solidaridad que nos hace crecer como pueblo mejor ante cada adversidad. Linda tu crónica, Irene. A propósito, puse esta nota rimada en Facebook:
    Lo que no ardió, ni arderá/ con los tanques de Matanzas/ son valores y esperanzas/ que el revés no detendrá./ Ningún fuego arrasará/ el alma de esta nación./ Dolió igual su corazón/ cuando el hotel Saratoga. Mas, solidaria y en boga/ crece en su Revolución.

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