Ilustración tomada de Cubaperiodistas.
Ilustración tomada de Cubaperiodistas.

Cambios necesarios

¿Cuán creíbles son nuestros medios? ¿Cómo influye eso en la representación del sistema político? El XI Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba ratificó la urgencia de la transformación del modelo de prensa si se quiere elevar el consumo de productos periodísticos-comunicacionales y, con ello, el nivel de compresión de las reformas que le urgen al país en el camino hacia la sostenibilidad y la justicia social


Las letras, números y gráficas se han vuelto, en mi mente, grandes y parpadeantes, en tonos rojos: los espacios periodísticos impresos son consumidos fundamentalmente por personas de 60 años y más; los de radio por mayores de 40, por lo general, trabajadores domésticos y jubilados; y los de televisión, que es el medio de mejor audiencia promedio, no gozan tampoco de mucha credibilidad ante el público.

Los datos se derivan de un estudio desarrollado por el Centro de Investigaciones Sociales, adscrito al Instituto de Información y Comunicación, presentado durante el XI Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC).

El distanciamiento entre la realidad y el discurso en los en los medios ha hecho que migraran las audiencias hacia otros canales alternativos de comunicación. / media1.faz.net

Pero el abordaje informativo que desde los medios cubanos se hace no solo genera insatisfacción en la población. El artículo El sistema de prensa cubano desde la percepción de sus periodistas, que tiene como autora principal a Roxana de la Caridad Soto del Sol, corresponsal de la Agencia Cubana de Noticias (ACN) y desde enero de este año presidenta de la UPEC en Villa Clara, resume los resultados de múltiples investigaciones anteriores, las cuales evidencian que la selección y conformación de las noticias se encuentran fuertemente mediadas por los organismos rectores de la prensa, por los directivos de los medios, por la falta de recursos, y por el cansancio y la desmotivación de los propios reporteros.

Estas mediaciones, detalla el estudio, hacen que los trabajos muchas veces no respondan al compromiso social del periodismo y sí a una concepción instrumentalista y propagandística, lo cual ha provocado una pérdida de credibilidad en el sistema de prensa cubano.

Ideas como estas, por supuesto, ocuparon un gran espacio en la cita de noviembre, que reunió a 275 delegados y otros invitados representantes de los medios, donde claramente se escuchó decir que el triunfalismo y el traspaso del lenguaje burocrático a las redacciones han fracturado la cercanía con las audiencias.

“No estamos diciendo la verdad por dura que sea, estamos reproduciendo notas informativas –sentenciaba la colega del periódico Escambray de Sancti Spíritus Elsa Ramos– ¿Por qué no explicar lo que pasa con nuestra canasta básica? o ¿por qué ya no están abastecidas las tiendas?”, preguntaba poniendo de ejemplo solo dos de los tantos temas que el público quiere y necesita entender.

Estas nos fueron las únicas interrogantes lanzadas para generar, más que respuestas concretas, el debate sobre un escenario conocido:

“¿Estamos escuchando la realidad de aquellos que representamos en nuestros productos informativos?, ¿son sus historias las que contamos?, ¿dónde está la selección de nuestras prioridades?, ¿interpretamos sus señales y emociones?, ¿está esa verdad plural, compleja, diversa, transcultural, a veces fragmentada por fenómenos como la migración, las crisis, las aspiraciones y necesidades?”, inquiría también el periodista y realizador de radio y televisión santiaguero Dayron Chang.

Y casi como respuesta asincrónica llegaba el comentario de la profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana y periodista radial Ana Teresa Badía, quien nos alertaba del divorcio entre el discurso mediático y los contextos de la población. “Los funcionarios y sus actividades no pueden seguir siendo el centro de nuestros titulares, hay que darle voz a la gente”, añadía.

Cada uno de estos argumentos parece develar la inconformidad con la realidad persistente en los medios de prensa, de modo que el primer punto de inflexión sería saber qué nos impide hacer un periodismo mejor.

Unos hablan de acomodamiento, otros de desmotivación; “hay mucha gente cansada” –esgrimía Yirmara Torres, colega de Radio Varadero–, probablemente por lidiar con carencias materiales y un salario insuficiente (como muchos otros sectores), pero sobre todo con mecanismos u organismos que dificultan y hasta impiden hacer un trabajo mejor porque no entienden el derecho y la función que le corresponde a la prensa.

Tanto la UPEC, como los periodistas deben defender que los directivos respondan, en primer lugar, a las necesidades informativas del medio ajustadas según la agenda pública. / elartemiseño.cu

“Todavía hay entidades que tienen la necesidad de controlar y revisar la información –declaraba posteriormente Iramis Alonso, directora de la revista Juventud Técnica–, e incluso de dirigir qué se pregunta, a quién y cómo se publica, a pesar de lo recogido en la Constitución de la República”.

En tanto, la joven al frente de la revista Somos Jóvenes, Beatriz Vaillant, reclamaba: “Nadie puede pensar hoy que el periodista que se mantiene en los medios públicos, habiendo ofertas más rentables y atractivas, lo hace porque es enemigo de la Revolución. Las organizaciones tienen que entender que la realidad que nos toca contar es la nuestra y es mejor hacerlo desde nuestro punto de vista. Estamos llegando tarde al análisis de los procesos y no es solo por falta de competencias profesionales, sino porque las fuentes tienen que pedir muchos permisos para dar cualquier dato”.

Lo cierto es que, más allá del acceso a la información y las fuentes, difícil en cualquier contexto donde el periodismo crítico y en profundidad se desarrolle, existe también en la prensa cubana regulaciones externas que determinan los contenidos publicables o no. En estas circunstancias, muchos periodistas o equipos creativos, después de realizar un esfuerzo para la construcción analítica de un tema, suelen quedar varados en un espacio de desprotección.

“Un periodista tiene que estar respaldado por la dirección ante cualquier presión. Los trabajos buenos, fuertes, tienen que estar proyectados desde la máxima representación del órgano, que es, además, la principal responsable de que el producto se publique”, comentaba al respecto Yamilka Álvarez, corresponsal de la ACN en Guantánamo, sobre la autonomía que deben tener los medios de prensa para determinar su agenda editorial.

“Sin liderazgo de los directivos en los medios (y ante las instituciones y representantes del sistema político) no habrá transformación del modelo de prensa”, añadía Yirmara Torres.

La nueva presidencia de la UPEC, electa en este congreso está integrada por Lázaro Manuel Alonso, Yuris Nórido Ruiz, Yuniel Labacena, Lizet Vázquez Gómez, Ana Teresa Badía (miembros no profesionales), Francisco (Paquito) Rodríguez, Juan Carlos Ramírez, Bolivia Tamara Cruz y Ricardo Ronquillo (profesionales). / Yasset Llerena

Vamos tarde

Otra vez los números fulguran en la pantalla de aquella sala plenaria del Palacio de las Convenciones: 982 periodistas han egresado de la UPEC en los últimos cinco años. De ellos más de 700 lo han hecho de forma voluntaria y consciente, al abandonar el sector, salir del país o solicitarlo por motivos personales. Estos datos se contraponen con los 637 ingresos ocurridos en el mismo período, según resume el informe central del encuentro.

“Estoy preocupado por los destinos de la Revolución y el periodismo, por los que se separan de los medios y los que se decepcionan, sobre todo los jóvenes”, alertaba José (Pepe) Alejandro Rodríguez, Premio Nacional de Periodismo José Martí.

Y es que, como resumía Ana Teresa Badía, “una prensa no creíble conlleva a un sistema no creíble”, incluso para aquellos que una vez se entregaron con pasión a una profesión que es esencialmente política y para la transformación social.

Más adelante el presidente reelecto de la organización gremial Ricardo Ronquillo explicaba que “el crédito de las instituciones de la Revolución está estrechamente vinculado a la credibilidad de la prensa; cuando no dan información de manera oportuna, cuando no son transparentes, cuando no responden a tiempo a la ciudadanía, en esa medida se debilitan los medios de prensa por no informar a tiempo, no analizar las contradicciones y no actuar como mecanismo de control social y de rendición de cuenta de los organismos a los ciudadanos.

Como parte del experimento implementado en 17 medios, se amplió el objeto social de varias publicaciones para incluir la publicidad o el patrocinio como vías para obtener mayores ingresos. / cubadebate.cu

En efecto, todo esto “lleva un costo, una consecuencia. Nos pone en desventaja frente a un escenario competitivo que no nos devuelve a ese prosumidor que perdemos por nuestra ineficacia”, advertía Dayron Chang.

Sin embargo, lo más preocupante de todo es que, como dijeron varios colegas presentes en este XI Congreso, “los problemas que estamos discutiendo aquí son ancestrales”, “repetimos lo mismo y lo hemos convertido en un dogma”, lamentaba Víctor Hugo Leyva, profesor en la Universidad de Oriente y presidente de la UPEC en Santiago de Cuba.

Lo valida el hecho de que la obra que da sustento teórico a la descripción de la crisis del modelo de prensa cubano es justamente la del reconocido Julio García Luis, presentada en 2004 en opción al título de doctor en Ciencias y que fuera reunida de manera póstuma en el libro Revolución, Socialismo, periodismo: la prensa y los periodistas cubanos ante el siglo XXI (2013).

También los congresos del Partido Comunista en los años 2011, 2016 y 2021, y los acuerdos y orientaciones de su Buró Político sobre la eficacia informativa (1984 y 2007), hicieron un esbozo esencialmente crítico del funcionamiento de la prensa.

A esto se adiciona que durante el IX Congreso la UPEC, en julio de 2013, el entonces primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel, demandaba una práctica periodística como expresión de la cultura y del debate, que ofreciera caminos al conocimiento, al análisis y al ejercicio de la opinión y la crítica, que exija, tanto a la prensa como a las fuentes de información, el cumplimiento de sus responsabilidades y la exposición de argumentos.

Entonces, si todos coinciden en cómo debería ser la prensa en nuestro modelo político, ¿por qué toma tanto tiempo su reconversión?

Los espacios periodísticos deben encontrar nuevas narrativas con las cuales llegar a los públicos, a la par de del tránsito a la multimedialidad. / minjus.gob.cu

“Estamos atrasados en la transformación –alegaba Ronquillo–, Moltó (presidente previo de la UPEC) en 2014 creó una comisión que trabajó en el cambio del modelo de prensa que no pudo lograr un consenso político y gubernamental, ni al interior de los medios de prensa. Hay resistencias internas y externas”.

Quizás porque como planteara Ileana García, del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, “si aquellos que tienen en sus manos la responsabilidad de facilitar y permitir dichos cambios no modifican su mentalidad, no se hace nada. Existen muchos directivos que públicamente apoyan la comunicación social y el acceso a la información, pero a la hora de la verdad lo olvidan”.

Incluso, hay quien entiende “la comunicación como tener un espacio en las redes sociales y decir que se reúnen… No es lo mismo comunicación (desde el punto de vista institucional) que periodismo, este último tiene otros mecanismos, otros modos de contar e interactuar con la realidad”, argumentaba Iramis Alonso.

Tal vez, porque haya que establecer mecanismos legales y estructurales que permitan a los medios exigir su derecho a la información pública, y que a su vez les generen una autonomía (incluso económica) que posibilite una autorregulación editorial, de sus recursos y rutinas.

Y en ese camino se anda.

Una sombrilla legal

Quizás el primer paso que se dio para dar amparo jurídico a las demandas de los periodistas fue la Política de Comunicación Social del Estado y el Gobierno cubanos, presentada a finales de 2017. El texto, que incluía también una valoración crítica del modelo de prensa cubano, reconoce a la comunicación como recurso estratégico para la dirección del país y al acceso a la información, la comunicación y el conocimiento como derecho ciudadano y bien público.

Si bien aquella norma otorgaba mayor autoridad a los directivos de la prensa para establecer la agenda, y establecía obligaciones para instituciones, organismos y autoridades a la hora de ofrecer información, al parecer no fue suficiente. No obstante, uno de los decretos leyes derivados dio paso al Instituto de Información y Comunicación Social como órgano para la conducción de la Política, que viene a articular la gestión comunicativa en el país.

Como parte de la implementación de esta voluntad se gestó la Ley de Comunicación Social que, tras 34 versiones y múltiples consultas en el gremio, fue aprobada el 25 de mayo en el Parlamento cubano, aunque aún no ha sido publicada en gaceta para hacerla efectiva.

A veces pasa que los estudiantes de periodismo no quieren ir a los medios estatales porque no pueden cumplir sus expectativas y porque tienen una baja valoración sobre el modelo de prensa pública. / cubaperiodistas.cu/ Vivian Muñiz Zúñiga

Una vez que entre en vigor, los profesionales de los medios podrán realizar todas las acciones profesionales necesarias para obtener la información veraz, objetiva y oportuna que demanda el cumplimiento de sus funciones, así como denunciar aquellos actos de personas u organizaciones que ofrezcan contenidos erróneos, obstaculicen el acceso a la información o ejerzan presiones que limiten el cumplimiento de su función social.

Por otra parte, serían –ya por ley– los medios los que definirían su política editorial y controlarían su ejecución. Además, la agenda de estos privilegiaría los intereses de las audiencias como mecanismo de participación ciudadana.

Sin embargo, la experiencia nos ha mostrado que cualquier norma legal, por medular que sea, puede quedarse en letra muerta si no se interioriza por todos los participantes del proceso regulado y no se establecen los mecanismos de aplicación.

En el sentido práctico, ya se implementa en 17 medios (de diferentes alcance y soporte) el denominado Experimento para el cambio de los modelos de gestión editorial, económica, tecnológica y de formación de recursos humanos del sistema de prensa.

Dicho proyecto pretende consolidar la autonomía de los medios al dotarlos de nuevos esquemas de financiamiento y redistribución de ingresos que permitan invertir en recursos tecnológicos y materiales que garanticen la transformación de las rutinas ante los nuevos escenarios digitales multimediales; administrar plantillas, estructura y composición, así como el monto monetario dedicado a estimulación y pago de colaboraciones.

Apoyado en varias disposiciones ministeriales fue ampliado el objeto social de los medios para ahora incluir actividades mercantiles u otras funciones que generen ingresos (publicidad, diseño gráfico, creación de contenido, asesoría en comunicación, análisis de datos e investigaciones, servicios documentales, desarrollo web…).

Como resultado de este experimento, unos avanzan más y otros no tanto. Ideas multimedios, asociado a la Oficina de Información del Comité Central del Partido y que reúne a los espacios Mesa Redonda, Cubadebate, Fidel Soldado de las Ideas, Con Filo y Cuadrando la Caja, es uno de los ejemplos con buenos resultados, los cuales les ha permitido reinvertir ganancias en la actualización de los sitios web, la compra de equipos tecnológicos, la inauguración de una nueva sede para el proyecto y el estímulo salarial a los trabajadores, con dividendos muy por encima del salario promedio de los periodistas.

Para cautivar a las audiencias, fundamentalmente los jóvenes, hay que estar muy al tanto de sus consumos culturales, intereses, su lenguaje y sus interacciones. / cubadebate.cu

En el otro extremo se ubican experiencias como las de Radio Florida, que hasta el momento en que se desarrollaba el Congreso de la UPEC, no había podido constituirse como unidad presupuestada con tratamiento especial y obtener personalidad jurídica (condiciones básicas emanadas del experimento), principalmente por trabas burocráticas y falta de acompañamiento de las autoridades del gobierno implicadas (direcciones de Economía y Planificación y Finanzas y Precios) y del Partido en el territorio, según declaró una de las integrantes del medio municipal.

“Hay colectivos que van a demorar más en lograr la transformación porque hacen falta recursos humanos y materiales”, aclaraba Yamilka Álvarez. De modo que habría que pasar de “decir lo mismo congreso tras congreso a tomar acciones concretas para revertir las cosas allá de los 17 medios que están en el experimento”, como sugería Pedro Arturo Rizo, profesional de la televisión y presidente de la UPEC en Matanzas.

Retos y oportunidades

Como alertaba el colega Pastor Batista, corresponsal de esta revista y además presidente de la UPEC en Ciego de Ávila, podremos contar con la mejor base material, equipamiento, tecnología… y si carecemos del principal recurso en todo proceso, las personas –motivadas además–, hasta el más elegante proyecto no pasará de ser una virtuosa formulación teórica.

Ese es uno de los riesgos que, desde su punto de vista, puede gravitar sobre el empeño que está poniendo la UPEC para realizar las transformaciones en el modelo de gestión económica, editorial y tecnológica de la prensa cubana, en correspondencia con el contexto actual y con la tendencia futura de la nación.

Si los jóvenes que están en las universidades no quieren ir a los medios, como pasa, si no valoran la significación del sistema de medios públicos para la nación es porque la percepción social sobre el periodismo ha disminuido y esa es una gran dificultad, explicaba Ronquillo.

En este sentido Iramis Alonso considera que mantener a los jóvenes en los medios también pasa porque puedan cumplir las expectativas que traen de las facultades. “Hay que escucharlos, criticarlos, acompañarlos, exigirles, estimularlos a experimentar y darles posibilidades de superación”, añadía.

Y es que las competencias profesionales brindadas por las instituciones formativas son muchas, pero no siempre incorporadas a las rutinas periodísticas. La alianza directa entre medios, universidades e institutos permitirá la comprensión y aplicación de las principales tendencias comunicacionales que permiten comprender, conmover y hasta predecir a la audiencia, díganse inteligencia artificial generativa, periodismo de cifras; stortyellyng; trabajo en equipos de investigación, Google analítica, producción y edición de vídeo, infografía, lenguaje de programación, marketing de contenidos, o incluso mecanismos más complejos como herramientas de verificación de datos, proyectos para formar audiencias críticas, visión transmedial, modelos de negocios rentables con canales de participación ciudadanos y estrategias de posicionamientos, sugería Dayron Chang.

Los medios dejaron de tener el control sobre las narrativas y contenidos publicados, de modo que se necesitan prácticas comunicativas descentralizadas cuyo abordaje parta desde lo heterogéneo y lo contradictorio para llegar al consenso. / canalcaribe.icrt.cu

Ante este contexto, la UPEC está llamada a irradiar buenas prácticas profesionales y generar espacios de superación; a potenciar liderazgos al interior de los medios; a ser garante de la ética periodística; a guiar en la construcción del modelo de prensa como servicio público, como mecanismo de participación social y herramienta cultural, comentaba Iramis.

En medio de esta vorágine de propuestas quizás muchos se pregunten por dónde debería iniciar la transformación. En el dominio del ejercicio periodístico y en la reconstrucción de los contenidos de la agenda. A esto le seguirá el necesario e inevitable cambio económico-estructural en los procesos formativos.

“Además de esto, no creo que se pueda variar sustancialmente nada sin que se transforme también el modo en que se entiende el acceso a la información. Uno puede cambiar las estructuras, las dinámicas y la economía de los medios que si al final seguimos tropezando con poco acceso a datos públicos y a fuentes subordinadas a los organismos de la administración central del estado, con la selectividad de a quién se le da la información… no van a ser efectivas ninguna de las propuestas”, esgrimía otra vez la directora de Juventud Técnica.

Mas, defender ese derecho recogido en ley nos toca a nosotros. Los medios –reporteros, productores de contenidos y directivos– deben disponer, con iniciativa y por voluntad, del espacio que nos toca ocupar en representación de la ciudadanía.

Hoy las audiencias ya no son consumidoras pasivas, sino generadoras de matrices de opinión y contenidos. Cada vez emergen más canales alternativos de comunicación con múltiples estrategias para lograr la inmediatez y apego a las demandas informativas de los públicos, con más recursos y esquemas de atractivos de retribución. Por ende, urgen en nuestros medios prácticas comunicativas descentralizadas cuyo abordaje parta desde lo heterogéneo y lo contradictorio para llegar al consenso.

Como bien decía el presidente de la República Miguel Díaz-Canel durante la clausura del XI Congreso de la UPEC: “Sin una prensa crítica, que apele a la conciencia y a los valores humanos, no es posible la Revolución; sin una comunicación política, institucional y social transparente, eficiente y orientadora, no hay Revolución; y sin un periodismo comprometido creíble, ético, exigente, crítico y educativo, no hay Revolución”.

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4 comentarios

  1. Este intercambio era y es necesario en nuestro pais que enfrenta una guerra en los medios de comunicacion por parte del imperio del norte revuelto y brutal de los estados unidos de america, que ha arreciado sus politicas para tratar este fin de ano un ataque frontal con sus terroristas y sicarios en Estados Unidos y los que residen en la Isla, todo bajo el manto del dinero gringo que reciben estos grupusculos a traves de la Embajada de los Estados Unidos en la Habana.
    Es de importancia resaltar que estos terroristas trataran de hacer correr la sangre del pueblo cubano para llevar al mundo la imagen de un pais en guerra intestina y con ello pedir la invasion de la soldadesca gringa en nuestro pais.
    Hay un factor que deseo introducir en este tema del periodismo y pregunto : –Cuando comenzara una etapa nueva, fresca y firme de un periodismo investigativo en todos los sectores de le economia, las finanazas, el comercio y el incremento de la corrupcion en nuestro pais, el incremento del trapicheo de lo robado de nuestros recursos en todo el pais sin que los organos de la seguridad interior lleven a cabo una politica dura y firme contra los delincuentes, los corruptos que son los jefes de la delincuencia em Cuba, los trapicheros y los burocratas, sin olvidar una lucha aun mas fiera y firme contra la violencia en el pais?????, donde han ocurrido asesinatos sin aclarar, como el nino de 5 anos encontrado muerto dentro de un refrigerador, agresiones sin dar toda la informacion al como es el caso del grupo artitistico atacado en una de sus actuaciones en una provincia del interior del pais, el atacante en primera instancia fue remitido a prision domiciliara por la fiscalia del lugar sin que se tomara la medida de llevarlo a un hospital para comprobar bajo que tipo de droga o drogas actuo, medida que fue cambiada por le Fiscalia General de la Republica por prision en un centro de la provincia pero hasta el presente no tenemos conocimiento que ha sucedido con este personaje, todo parace indicar que tiene su padrino en alguna alta esfera de la provincia donde el mismo reside.
    Se requiere una politica apoyada por las mas altas autoridades del pais, que apoye y reclame un periodismo investigativo que ponga a la luz publica nuestros errores, nuestras debilidades y sobre todo los organismos que no estan jugando el papel que le corresponde en la lucha por detener el robo, la corrupcion, el trafico de productos robados de nuestros almacenes, la falta de acciones de los organos de seguridad interior en dar una respuesta contundente a nuestros males, como lo haciamos en vida de nuestro Comandante en Jefe el companero FIDEL CASTRO RUZ, la historia no admite errores ante los delincuentes y los contrarrevolucionarios, pues nos va la vida y la revolucion en ello.
    El periodismo en Cuba tiene que ser agresivo, sin temores de tipo alguno, sin vacilaciones y siempre en contra de todo lo que perjudique y dane el prestigio, la auroridad y la moral de la revolucion, el gobierno y el partido.
    PATRIA O MUERTE SIEMPRE VENCEREMOS

  2. CREO QUE EL ARTICULO TOCA CADA UNO DE LOS PROBLEMAS QUE TIENEN LOS MEDIOS DE PRENSA EN CUBA. EL DIVORCIO ENTRE LA REALIDAD COTIDIANA Y EL MUNDO IDEAL QUE MUCHAS VECES SE REFLEJA EN LA MAYORIA DE LOS MEDIOS TIENE QUE TERMINAR.
    LA IMPORTANCIA DE LOS MEDIOS DE COMUNICACION ES INCALCULABLE Y EN LOS MOMENTOS QUE SE NECESITA DE SU LATIGO Y MUCHAS VECES SIN CASCABELES EN LA PUNTA. ESTA NO APARECE. CREO QUE BOHEMIA ES CASI LA UNICA PUBLICACION DE ALCANCE NACIONAL QUE MAS SE ACERCA A LA REALIDAD QUE VIVIMOS.
    LOS DIRIGENTES QUE PONEN TRABAS AL PERIODISMO LO HACEN PORQUE SUS GAVETAS ESTAN LLENAS DE CUCARACHAS Y PERMITIR EL ACCESO A CUALQUIER MEDIO EQUIVALE A QUE SUS INEFICIENCIAS COMO CUADROS SALGAN A LA LUZ Y CLARO, SIGNIFICARIA PONERSE A TRABAJAR EN SERIO ALGO A LO QUE MUCHOS NO ESTAN DISPUESTOS.

  3. Cuánta satisfacción siento la forma de abordaje del paradigma periodístico cubano actual. Ojalá que más temprano que tarde,todo lo constituido y reglamentado se cumpla. Muchas veces me he hecho esas preguntas planteadas aquí sobre el periodismo actual cubano y sus barreras,que tanto dificultan el verdadero objetivo: informar inmediato la verdad.

  4. Muy alentador y profundo este análisis, que recoge diferentes puntos de vistas pero todos orientados hacia la búsqueda de soluciones que fortalezcan la credibilidad y la función plena del periodismo revolucionario que tanto necesita y reclama nuestro pueblo y que más que nunca lo necesita en estos momentos difíciles por los que atravieza. Tengo la confianza que con la energía conque se está planteando este tema, las soluciones para ese despertar lleguen sin retardo y se evidencien los resultados.

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