


No sé si a veces las cosas suceden por una casualidad o causalidad, o simplemente suceden y punto. Quizás yo tenía que mostrar esta foto hoy aquí y por eso se me dio la oportunidad de hacerla. Pero la cosa es que siempre me detengo en los detalles y por eso es que la tengo hoy en mi archivo. Son importantes los detalles. Muy importantes, debo recalcar.



No creo que haga falta decir mucho más. Tengo que reírme de mis ocurrencias. Pero es mi naturaleza bromista aflorando ahora. Después de todo hay que tratar de mantener el buen carácter, por nuestro bien. Ella solo se protege del sol cuando va a tender la ropa a la azotea. Uy, pero qué susto me ha dado.

–¿Hacer qué?
–Lavar, colgar la ropa…
–Sí. Son cosas que hago a menudo.
(Manos a la obra) ¿Qué? Basta con leer lo que dice el cartel.

Postdata.
Hace un tiempo conocí virtualmente a un fotógrafo venezolano que vive en un pueblo pequeño, casi olvidado, de la geografía de ese país. Lo admiro tanto porque su obra se trata de andar por las calles de aquel lugar y captar momentos cotidianos. Lo hace con tanta gracia, con tanta poesía, que inspira. Él va dejando que su pensamiento discurra a través de cada toma, contando lo que lo motivó a hacerlas. Esto es algo que me fascina y he querido de algún modo reproducirlo aquí. Un día de estos –quizás– les comparta su trabajo y una entrevista que ojalá acepte darme. Pero ahora eso tendrá que esperar… Cosas locas, que no lo son, ni tanto, es mi propuesta para este día. Espero que hayas podido disfrutar un poco a través de mi trabajo y encontrar luces para tu camino.




















