Estados Unidos: Locura endémica
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Estados Unidos: Locura endémica
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Estados Unidos: Locura endémica

Desde que tengo uso de razón, y ya son más de siete décadas, he oído repetir hasta la saciedad los términos dictadura, inmovilismo, autocracia, absolutismo y totalitarismo, aplicados prolijamente por el “Occidente democrático” y su líder, los Estados Unidos de América, contra todo proyecto político, filosofía, creencia, u opción social y económica que no calce los “valores” de la primera potencia capitalista y sus escuderos de turno.

Tal vez en la temprana infancia, inundada de comics de Supermán, los Halcones Negros, Batman, el Capitán América, Tarzán y de los filmes de indios asesinos y torvos eliminados a montones por esbeltos y rubicundos soldados azules y vaqueros movidos por el santo principio de “civilizar” las praderas del Oeste, llegué a tener cierta inexperta e infundada simpatía por aquellos héroes de papel, tinta y celuloide. Al fin y al cabo, entonces era un sueño acariciado que Gaspar, Melchor y Baltasar nos dejaran al lado de nuestras camas, el 6 de enero, un sombrero texano y un Colt 45 de fulminantes, antes que un tocado de plumas y un hacha de guerra…y ni qué decir de un difuso uniforme mambí.

Trampas perpetuas

Crecer, madurar e ir en ruta a la vejez en medio de un proceso nacional que enfrentó radicalmente aquellas distorsiones y sus causas, y que abrió las compuertas de la información y el ejercicio del intelecto antes manipulados y constreñidos, nos permitió a muchos operar con otra óptica, más clara, amplia y honesta.

Y arribamos al “descubrimiento” de que el dogma y la inmovilidad no son privativos de sistema socioeconómico alguno. De hecho, al menos la teoría revolucionaria original clama y exige por transformar la realidad sobre las bases objetivas y subjetivas de cada espacio y situación vigentes, tangibles y comprobables. Mientras, el sacrosanto “pragmatismo” gringo no pasa de un neto oportunismo contextual que invariablemente solo reconoce y procura el lado ancho del embudo para un poder omnímodo, y niega, desde inquietos socios de viaje, hasta, con más razón, toda alternativa de cambio reñida con el papel de “guapo del barrio” facturado en exclusiva por los poderes fácticos norteamericanos.

Y es justo este ladrillo ideológico-político-práctico el que tiene hoy al mundo camino de una crisis general que, Dios no lo quiera (al decir de los creyentes), saque a Lucifer a la luz pública y achicharre toda forma de vida en un planeta más que vapuleado a estas alturas de la historia humana.

Bombas activadas

Estados Unidos: Locura endémica
El gobierno de Kiev acaba de reconocer lo difícil que le resulta el frente de batalla. Y pide aún más armas. / RT.

Lo cierto es que entre las castas hegemónicas que eligen y despiden presidentes en los Estados Unidos, sean demócratas o republicanos, solo existen una estrategia y una geopolítica admisibles: aquellas que aseguran que “la tierra de los bravos y los justos” debe prevalecer intacta sobre las manadas de incapaces e insatisfechos que no atinan a gobernarse y administrarse por sí mismos, y no son merecedores de poseer voluntad ni intereses propios.

Y esa es la ruta del devenir histórico de la Unión. La que se nutrió con la masacre de los pueblos originarios, la esclavitud negra , el despojo territorial de México, la rapiña de la titulada Guerra Hispano-Americana, la autodestrucción de los rivales europeos en sus avariciosas campañas bélicas, la tirantez agresiva hacia la URSS, la integración del dúctil conciliábulo otanista, el reguero de bases militares por todo el planeta y la disputa por Eurasia que en estos días ha convertido a Ucrania en punta de lanza contra una Rusia nunca admitida como par gringo, pero deseada como paria, sumada a las más groseras provocaciones; contra una China que, es hoy la primera potencia comercial del mundo, avanza a ser un puntal militar difícil de roer, practica una política exterior atractiva y justa, y todo en apenas unos decenios récords de trabajo serio, equilibrado y eficiente.

Así las cosas, la más grave amenaza que pende hoy sobre los destinos de todos vuelve a tener como epicentro la ausencia de objetividad de la política oficial norteamericana, reflejo de las ínfulas de superioridad que caracterizan a su privilegiada claque subterránea. Gente que no admite cambios (inmovilistas), que agita presuntos destinos manifiestos (dogmáticos), y que solo exhibirá su desbordado regocijo cuando pueda dar contenido tangible a las descoloridas frases de Francis Fukuyama de inicios de los 90 del pasado siglo, con la caída de la URSS, acerca del “fin de la historia”, el triunfo total del capitalismo y la inexistencia de alternativa alguna para la humanidad (puros totalitarismo y absolutismo).

Futuro en ciernes

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China, declarado otro rival geopolítico, alista los frenos a las apetencias y planes Made in USA. / RT.

Cuando parecía que el término de las cacareadas disputas ideológicas al cierre del siglo XX marcaba el término de los peligros de destrucción masiva mundial y la apertura de cierta estabilidad y serenidad globales, las cortinas de entonces no contuvieron las bajas pasiones de los poderosos ni les hicieron tomarse un respiro para evaluar el nuevo entorno. Por el contrario, arribistas, que no pragmáticos, quisieron pasar la escoba a su propio favor, y comenzaron entonces los nuevos y grandes errores de cálculo que como rémoras suelen colgarse de lo irracional, voluntarista e inadmisible.

Rusia, recuperada de la pesadilla de su burlesco y destructivo “tránsito” al capitalismo, recogió los hilos para volver a enaltecer su historia y sus tradiciones frente a la avalancha externa, mientras más al Oriente aceleró China con paciencia y denuedo sus eficaces avances internos en el camino hacia la plaza internacional que le corresponde…y aparecieron para USA no uno, sino dos formidables contrincantes. Por añadidura, y por aquello de que los golpes enseñan y cultivan la experiencia, se ha ido tejiendo a contrapelo gringo un imbricado global proclive a un escenario humano más repartido, equitativo y participativo, que viene sentando pivotes bien distantes de las prácticas sumisas de decenios atrás.

En pocas palabras, USA retrocede indefectiblemente. Sus dictados reciben hoy más rechazo que nunca. La indecente aventura, que en Ucrania empezó con el golpe de Estado de 2014 y la nazificación local, declina frente a una operación militar rusa dirigida a garantizar la seguridad e integridad del gigante euroasiático. Y en los mares de China, un muro defensivo presto a actuar sin reparos vigila atentamente cada intento de obstaculizar la reunificación nacional y establecer pretendidos “escudos” de contención a los derechos legítimos de una potencia en plena floración.

Y es justo ese desfavorable espacio el que hace al hegemonismo gringo más loco, inestable, histérico y peligroso, al tiempo que moviliza para beneficio propio a su tradicional caterva de irresponsables escuderos eurooccidentales y de otras latitudes en una escalada donde una sola chispa…una sola, por mínima que sea, puede explotar el globo…solo que ahora, como postrera verdad, podremos irnos todos con al menos el gran culpable muy bien definido.

2 respuestas

  1. Excelente comentario. Néstor, como de costumbre, da en la diana. Solo para alguien que tozudamente no quiera saberlo podrán quedar dudas acerca de quién es el gran culpable

  2. Estamos viendo el final del Imperio Anglosajón que comenzó 500 años atrás con la Reforma. Es una ideología Neo-Calvinista en esencia. Tenemos ahora la posibilidad de construir un mundo mas justo y cooperativo. Rusia y su cristiandad clásica están al frente de este nuevo desenlace humano. Gracias a Dios!

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