RELATOS

Consecuencias

Cada tarde vagan despacio sin rumbo alguno. Son muchos de caminar impersonal que se proyectan vistiendo la indumentaria de una vejez abandonada. Se sientan en

Consecuencias

Cada tarde vagan despacio sin rumbo alguno. Son muchos de caminar impersonal que se proyectan vistiendo la indumentaria de una vejez abandonada. Se sientan en

Aliciente

“Se disipó la bruma del tedio con Fellini al hombro y los apremios de la gata que olisquea recelosa las migajas de pan, sustitutas de

Regalo

Madrina de todos los muchachitos del barrio, quiso su útero enajenarla de globos y pañales. Los años, en cambio, le prodigaron tareas de matemáticas, confidencias adolescentes e incluso visitas a prisiones de una descendencia postiza, tan agradecida como una propia. 

Oasis prodigioso

Cada sábado van cayendo, como rocío, decenas de personas para recolonizar la tarde a su antojo, entre melodías que siguen pidiendo décadas, por su sana letra, nostálgica melodía y nobleza del tiempo en que surgieron

Aliciente

“Se disipó la bruma del tedio con Fellini al hombro y los apremios de la gata que olisquea recelosa las migajas de pan, sustitutas de

Regalo

Madrina de todos los muchachitos del barrio, quiso su útero enajenarla de globos y pañales. Los años, en cambio, le prodigaron tareas de matemáticas, confidencias adolescentes e incluso visitas a prisiones de una descendencia postiza, tan agradecida como una propia. 

Oasis prodigioso

Cada sábado van cayendo, como rocío, decenas de personas para recolonizar la tarde a su antojo, entre melodías que siguen pidiendo décadas, por su sana letra, nostálgica melodía y nobleza del tiempo en que surgieron