El libro Los amores contrariados. García Márquez y el cine, Premio de Ensayo de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano (2013) será presentado durante la edición 31 de la Feria Internacional del Libro de La Habana a celebrarse del 9 al 19 de febrero
¿Es posible llevar la obra de García Márquez a la gran pantalla? ¿Cómo vencer el desafío de convertir en imágenes universos imaginarios que además de ser internacionalmente celebrados dependen en la escritura de complejidades estructurales, un estilo poético y la relectura de los arquetipos clásicos? Estas, entre otras interrogantes, animaron a la investigadora costarricense María Lourdes Cortés cuando decidió estudiar en profundidad los vínculos del escritor colombiano con el séptimo arte y las primeras adaptaciones de su universo narrativo realizadas por directores de varios países.
La autora del volumen Los amores contrariados. García Márquez y el cine (Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano y Ediciones Icaic) analiza en 326 páginas causas y consecuencias de un proceso creativo, el cual incluye los años vocacionales del Premio Nobel de Literatura como periodista y crítico, sus pasiones infinitas al incorporar a su vida lo que él llamó “un matrimonio mal avenido” y la certeza de descubrir las limitaciones de la técnica cinematográfica ante la desmesura originada por la imaginación.

Cada capítulo remite a zonas poco conocidas de la labor garciamarquiana, la cual se extendió a la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano y la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños donde se han formado guionistas, directores y fotógrafos de todos los continentes.
Él defendió siempre la riqueza de un cine propio que respondiera al ser y al quehacer de nuestros pueblos, a su idiosincrasia, tradiciones, mitos e identidades.
Uno de los apartados que despierta especial interés es el dedicado a Edipo alcalde, película inspirada en el Edipo rey de Sófocles. En esta obra el escritor se convierte en cazador cazado al intervenir en la adaptación. Descubre los obstáculos y las decisiones que tomó al trasladar el texto literario a la gran pantalla. Dice: “El director colombiano Jorge Alí y yo estamos de acuerdo en que la película debe ser teatral y cinematográfica sin negar su estirpe, su ombligo, porque sería renunciar a su núcleo de grandeza. En definitiva no puede manipular a Sófocles, es mejor dejarse arrastrar por él”.
Fascina “escuchar” la voz de un autor que ha cautivado a generaciones mediante relatos sobrecogedores inspirados en lo real maravilloso. Según reconoció, todas sus obras hasta Cien años de soledad están profundamente influenciadas por el cine. Al referirse a El coronel no tiene quien le escriba advierte: “La novela tiene una estructura completamente cinematográfica, su estilo narrativo es similar al del montaje cinematográfico, los personajes no hablan apenas, hay una gran economía de palabras y la novela se desarrolla con la descripción de los movimientos de los personajes como si los estuviera siguiendo con una cámara”.
Nuevas luces sobre la utilización del narrador y su punto de vista arroja la investigadora María Lourdes Cortés al reflexionar sobre la riqueza de discursos que develan el interior de mundos poco conocidos, entre ellos la conciencia, la racionalidad y los sueños.
Una, otra vez, García Márquez adentra a espectadores y lectores en los destinos inexorables, el tiempo que se alarga, la violencia, la muerte, la atmósfera de pueblos perdidos. El intelecto y el magisterio de un creador singular dan fe de los demonios que el ser humano puede llevar dentro sin percatarse o, por lo menos, reconocer la tragedia impuesta por tentaciones peligrosas. Ofrece una enorme riqueza intertextual y variedad de interpretaciones que son indispensables para comprender mucho mejor la evolución de su trayectoria.
También el medio televisual estuvo entre los intereses del Gabo. La serie Amores difíciles, integrada por seis largometrajes autónomos de distintos realizadores de Iberoamérica, fue llevada a la pequeña pantalla. En los episodios recreó códigos y situaciones inquietantes: Fábula de la bella palomera (Ruy Guerra, Brasil), Milagro en Roma (Lisandro Duque, Colombia), El verano de la señora Forbes (Jaime Humberto Hermosillo, México), Un domingo feliz (Olegario Barrera, Venezuela), Cartas del parque (Tomás Gutiérrez Alea, Cuba) y Yo soy el que tú buscas (Jaime Chávarri, España).
Es preciso leer detenidamente este título que muestra un exquisito diseño de cubierta de Francisco Masvidal. Aporta informaciones, críticas, narrativas, valoraciones sobre tesis argumentales y puestas en escena, hace recordar que ningún escritor latinoamericano ha sido trasladado de manera tan diversa al cine como Gabriel García Márquez, fabulador infinito, culto, popular, de notable dimensión formativa, pues sabe convencer a los seres humanos sin límites de fronteras, países o épocas.
























