A propósito de la edición 31 de la Feria Internacional del Libro, la Casa de las Américas acogió testimonios y una muestra de títulos firmados por relevantes figuras que dan fe de nuestra historia literaria
Escuchar, ver, comprender las huellas de dónde venimos nos fortalece y acerca a otros pueblos. Diferentes voces han quedado registradas en libros, folletos, fonogramas, entre otros soportes, publicados por la prestigiosa Casa de las Américas, institución de integración sociocultural con América Latina, el Caribe y el resto del mundo.
A propósito de la edición 31 de la Feria Internacional del Libro, la muestra que se exhibe en la biblioteca de la institución ilustra con creces la labor de poetas, ensayistas, narradores, cultores de otros géneros que se inspiran en las historias de vida y los valores identitarios de hombres y mujeres de nuestro continente.

Según reconoció Jorge Fornet, director del Centro de Investigaciones Literarias de Casa de las Américas: “En ese universo descuella la figura del colombiano Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura. Mantuvo una gran amistad con Fidel. En el año 68, nuestra institución fue la segunda en el mundo en publicar Cien años de soledad, y más tarde, varios de sus títulos”.
La emblemática novela propicia disfrutar de un autor que, sin abandonar el verbo frondoso y pertinente, desborda una imaginación; nos lleva por parajes inusitados, tal vez nunca vistos, pero siempre presentes en la cálida memoria donde personajes y relatos dan fe de su provocador realismo mágico.
Al leer las valoraciones publicadas por Casa y escuchar las narraciones grabadas en la voz de García Márquez comprendemos su interés de “literaturizar el cine, así como la novela se ha cinematografiado. El séptimo arte será mayor de edad cuando los directores escriban con las cámaras”.
También reconoció: “Escribí Cien años de soledad para demostrar que el cine no es todopoderoso, que en la literatura uno puede llegar mucho más lejos y dar al mismo tiempo un impacto visual, auditivo y de toda índole”.
Él mismo ha dejado constancia de sus pasiones en crónicas de cine y guiones que se han llevado a la pantalla. Otros textos solo han visto la luz mediante las palabras. Escribió un extenso reportaje sobre el director Miguel Littin y su aventura cinematográfica al entrar clandestino en Chile. Imposible olvidar que adaptó cuentos y novelas de otros escritores, así como sus propios relatos.



Ambas manifestaciones –el cine y la literatura- se han convertido en vasos comunicantes en perpetua retroalimentación. En el siglo XXI, el escenario audiovisual se transformó debido a las tecnologías, contaminaciones estéticas, redes, pantallas, dada la avalancha de nuevos medios o experiencias interactivas que satisfacen las necesidades de la comunicación y del entretenimiento.
En tal sentido, es elocuente la obra del maestro colombiano Álvaro Barrios, artista conceptual y dibujante, autor de Grabados Populares.
“Son obras que han sido publicadas en periódicos y recibos de gas. Los coleccionistas las enmarcan como si fueran cuadros”, explicó.

Para él, es importante seducir a las personas con mucho más que buenas intenciones. Entrega su ingenio, talento, magisterio; le interesa llamar la atención sobre los valores culturales y éticos desde una perspectiva creadora.
Es consciente de que ningún artista toma la realidad para copiarla, sino con el fin de apropiársela desde nuevas significaciones. Según contó: “Expuse en el Museo de Arte de Bogotá cuando era muy joven. Seguí experimentado desde el convencimiento de que podía hacer grabados originales y, a la vez, piezas múltiples. De esa manera las piezas adquirieron un valor añadido, podemos decir. Las artes se fecundan unas a otras mediante el enriquecimiento del nivel temático y de las formas expresivas”.
Sin duda, el misterio de la creación se revela en testimonios orales, textos escritos, grabados o filmados que dan fe de la validez de contar para descubrir nuestras esencias, a veces recónditas. Solo hay que descubrirlas, mostrarlas ante todos los ojos, una virtud que siempre defiende Casa de las Américas.
CRÉDITOS
Fotos: Leyva Benítez
























