Sexo y amores (pros)reescritos

Desde La Habana, Mileyda Menéndez Dávila impulsa un debate que implica a buena parte de la sociedad cubana contemporánea: cómo reconciliar libertad, afectos y deseos sin quedar atrapados entre el miedo y la culpa

Segunda parte de ¿Un nuevo mapa del deseo?


Quizás desde el exterior persista la imagen del cubano desinhibido, sensual y apasionado; puertas adentro, sobreviven estructuras marcadas por el conservadurismo, el peso de la tradición y una herencia cultural donde todavía gravitan prejuicios acerca del placer y las relaciones.

Mileyda Menéndez Dávila, periodista y educadora de la intimidad, mente y pluma detrás de Sexo Sentido.

De ello puede dar fe Mileyda Menéndez Dávila, periodista y educadora de la intimidad, mente y pluma detrás de Sexo Sentido –página temática de frecuencia semanal nacida el 13 de mayo de 2000 dentro del periódico Juventud Rebelde–,quien lleva años desmontando silencios.

Su visión ha crecido hasta convertirse en la plataforma Senti2Cuba, proyecto transmedia el cual combina el arte, la ciencia, la orientación y la comunicación para abordar la sexualidad con un enfoque holístico. 

BOHEMIA se sentó a conversar con la mujer que, semana a semana, pone la sexualidad sobre la mesa familiar, y luego ampliar su horizonte.

–El cubano suele proyectarse como alguien sexualmente libre, aunque muchas veces mantiene estructuras familiares profundamente tradicionales. ¿Existe esa contradicción?

–Completamente. Hay una enorme ambigüedad cultural. Nos asumimos como personas “calientes”, espontáneas, pícaras, pero en la práctica defendemos arquetipos muy conservadores, sobre todo la monogamia y la familia tradicional. Buena parte de eso proviene de una herencia latina y católica asociada a la colonización.

“Pese a ello, la sociedad ha comenzado a abrirse. Los cambios aparecen cuando suficientes personas empiezan a cuestionar determinados límites. Actualmente existe una mayor conciencia sobre derechos, y en eso han sido decisivas las luchas feministas y de las comunidades LGBTIQ+.

“El problema surge cuando se intentan vivir experiencias nuevas desde esquemas mentales viejos. Ocurre, por ejemplo, con los tríos: muchos hombres fantasean con dos mujeres porque la pornografía y la cultura patriarcal legitimaron esa imagen para el consumo masculino. No obstante, a la vez, rechazan la idea de compartir el espacio con otro hombre.

“Además, entre esas dos mujeres suele reproducirse una competencia aprendida culturalmente. Mientras las relaciones continúen atravesadas por una lógica falocéntrica y de poder, dinámicas como el poliamor o el intercambio difícilmente funcionen de manera saludable.

“También persisten discriminaciones vinculadas con la edad, el color de la piel o el origen social. A muchas personas les parece “aceptable” que una pareja joven experimente estas prácticas, pero les cuesta imaginarlo en adultos mayores. Y psicológicamente sucede lo contrario: las uniones más estables suelen manejar mejor esos procesos.

“Dentro del universo swinger, quienes muestran mayor capacidad para sostener esas dinámicas suelen ser parejas con vínculos consolidados durante años. No buscan sustituirse emocionalmente, sino renovar el erotismo desde una relación ya elegida y construida”.

–¿Cómo se transforma la idea de “posesión”?

–Generalmente el conflicto pesa más sobre los hombres. Desde el punto de vista cultural se nos enseñó a interpretar los celos como una prueba de amor, cuando en realidad suelen expresar inseguridad. Nadie nace celoso; es una construcción social.

“Cuando la pareja comprende que ese sentimiento no fortalece el vínculo, sino que puede destruirlo, empieza otro proceso. La seguridad emocional y la comunicación modifican mucho las dinámicas. Hay personas –y me incluyo– que incluso disfrutan ver cómo otros admiran a su compañero.

“Si alguien despierta interés en los demás, eso también habla de tu elección. Transformar los celos en orgullo puede darle una estabilidad enorme a la relación y permitir explorar lo erótico sin fracturar la identidad afectiva.

“A veces observar al compañero disfrutando, aunque sea en un juego de seducción o en una experiencia sexual compartida, abre otra dimensión del deseo.

“Recuerdo el caso de un matrimonio donde ella ronda los 60 años y él casi los 70. Hace poco tiempo comenzaron a participar en ambientes swingers y él descubrió que uno de sus mayores estímulos era verla disfrutar con otro hombre en su presencia.

“Encontró allí una experiencia distinta a la pornografía: observar a la persona que ama desde lugares desconocidos incluso después de casi tres décadas de convivencia. Para él, lejos de disminuirlo, eso fortaleció su autoestima masculina.

“También atendimos situaciones opuestas. Un hombre insistía en incorporar una tercera mujer porque imaginaba que así mantendría el control absoluto de la experiencia. Sin embargo, su esposa conectó emocional y sensualmente con aquella muchacha de una manera nunca logrado. Él se sintió inferior y comenzó a maltratar psicológicamente a la cónyuge, hasta que esta lo dejó, se quedó un tiempo con la otra mujer, y finalmente abrió su propio diapasón entendiendo su disfrute sin etiquetas”.

–Si alguien está leyendo esta entrevista y piensa: “Mi relación se encuentra en crisis, tal vez hacer un trío o abrir la pareja nos salve…”, ¿qué le dirías?

–Que probablemente llegue demasiado tarde. Cuando una pareja intenta abrirse para resolver conflictos previos, casi siempre termina acelerando la ruptura. Estas experiencias requieren estabilidad emocional, no desesperación.

“Asimismo, evitaría el “sincericidio”. Hay quienes que confiesan determinadas situaciones únicamente para aliviar su propia culpa, sin pensar en el daño que pueden causar. La honestidad no consiste en descargar todo sobre el otro, sino en construir acuerdos claros y responsables.

“Siempre invito a las personas a explorar sus deseos con diálogo y naturalidad. A veces basta un artículo, una conversación casual o una pregunta aparentemente inocente para descubrir cómo piensa la pareja sobre determinados temas.

“Persisten ideas muy rígidas, como asumir que sentir atracción por otra persona obliga automáticamente a destruir una relación de años. Muchas veces lo más saludable es conversar con madurez antes de dinamitar lo construido”.

Para eso existe Senti2Cuba: Para ayudar a la gente a naturalizar sus deseos y ayudarlos a no sentirse bichos raros. Se trata de quitarle el velo de tabú al ser humano, de entender la sexualidad como algo vasto, hermoso y complejo que vale la pena vivir sin miedo.


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¿UN NUEVO MAPA
DEL DESEO?

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BOHEMIA

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