Con una estructura atípica, avanza la Serie Nacional de Béisbol 65. /radioangulo.cu
Con una estructura atípica, avanza la Serie Nacional de Béisbol 65. /radioangulo.cu

Una Serie a contracorriente

Calendario reducido y una estructura inusual distinguen la edición 65 del principal campeonato cubano


El béisbol en Cuba no es solo un deporte, es el pulso de los barrios, la conversación inevitable en cada esquina y el espejo donde se reflejan la cultura y la identidad de la nación.

La Serie Nacional 65 irrumpe con esa pasión intacta, aunque obligada a desenvolverse en un complejo escenario económico que ha impuesto reajustes organizativos en busca de optimizar recursos.

Iniciada el 4 de octubre y con un calendario previsto hasta el 22 de diciembre, la actual contienda se disputa bajo un formato atípico y reducido a 44 partidos por equipo en su fase preliminar, dividida en dos zonas y cuatro grupos.

Las novenas disputan 24 encuentros ante los tres rivales de su propio apartado y otros 20 frente a los cuatro conjuntos de la otra agrupación de su misma zona.

Pese a que la fórmula no está exenta de polémica –pues evita los enfrentamientos entre equipos de diferentes zonas hasta una hipotética gran final–, constituye la única alternativa para poder llevar a cabo un torneo llamado a ser el mayor espectáculo deportivo del país.

Un calendario tan comprimido obliga a hilar fino; un tropezón en el arranque puede comprometer las aspiraciones de cualquiera.

Tras un primer tercio de temporada queda una vez más al descubierto una de las deudas históricas del béisbol cubano: la brecha entre ofensiva y las carencias de un pitcheo golpeado por problemas de control, repertorio y pensamiento táctico, dificultades que se arrastran desde las categorías inferiores.

Un fenómeno habitual en las últimas campañas como la salida de peloteros hacia ligas extranjeras también matizará esta edición. Si bien estas oportunidades favorecen el desarrollo profesional y personal del atleta, también debilitan las nóminas en pleno campeonato.

Son los casos, por poner unos ejemplos, de Matanzas, que deberá prescindir de su receptor estelar, Andrys Pérez, y de Santiago de Cuba, que afrontará la partida de dos de sus principales referentes ofensivos: Yoel Yanqui y Yoelkis Guibert.

En la Zona Occidental, Pinar del Río se había convertido en una de las principales revelaciones del comienzo. Con Alfonso Urquiola de regreso al banquillo, los Vegueros exhibían un rendimiento superior al que muchos pronosticaban y marchaban en solitario en la cima de la clasificación.

Los Vegueros ocupaban el segundo puesto en jonrones por detrás de Santiago de Cuba, una demostración de fuerza que ha sorprendido a buena parte de los especialistas.

Por ahora, los pronósticos siguen sentados en el banco. La pelota, como de costumbre, prefiere tener la última palabra.

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