El 2025 no fue tan bueno, y conviene recordar el sabio refrán: “Guerra avisada…”
Uno de los deportes más importantes para el país, la lucha, así quedó demostrado en los Juegos Olímpicos de París 2024, ha tenido una intensa actividad en los últimos días.
Se montó en el Coliseo de la Ciudad Deportiva, en La Habana, la tradicional Gala en recordación de ese inolvidable 9 de diciembre de 2001, cuando el equipo cubano de la modalidad grecorromana conquistó el primer lugar del Campeonato Mundial de Patras.
Lo ocurrido en Grecia fue tan impactante que, incluso hoy, cuesta creer no se tratara de un sueño.
Dirigidos por el ya fallecido y exitoso entrenador Pedro Val, considerado el padre de la grecorromana en Cuba, aquellos atletas actuaron como auténticos Tres Mosqueteros (“Todos para uno, y uno para todos”) y acumularon los puntos necesarios para imponerse a Rusia, la gran potencia de los tackles.
En la Gala de este año estuvo presente el ya retirado Mijaín López, ahora vicepresidente de la Federación Cubana de Lucha, en una señal de continuidad y compromiso institucional.
Pocos días antes, en Panamá, se celebró el clasificatorio para los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo 2026.
Cuba aseguró 17 de los 18 boletos posibles, con una cosecha total de 15 medallas: siete de oro, tres de plata y cinco de bronce. El aporte se repartió de la siguiente manera: 3-2-0 en grecorromana; 2-1-1 en femenina, y 2-0-4 en la libre masculina.
Solo quedó pendiente la plaza de los 87 kilogramos en la greco, que podría llegar por invitación, pues el campeón centroamericano y panamericano Daniel Gregorich no pudo viajar a última hora por problemas de salud.
Sin embargo, el balance general invita a la cautela. El rendimiento estuvo por debajo de otros momentos.
¿Se continúan superando mucho otros y ello traerá cambios en Santo Domingo 2026?
¿Sonamos las alarmas también para nuestra región?
Peligro
El episodio más preocupante llegó con el Campeonato Mundial, celebrado en Zagreb, Croacia. Cuba regresó únicamente con la de bronce de Milaymis de la Caridad Marín (76 kg), el mismo resultado alcanzado por ella en París 2024, pese a contar con figuras masculinas con credenciales para aspirar a más.
No lograron subir al podio Luis Orta (67 kg, campeón olímpico en Tokio 2020 y bronce en París 2024), Gabriel Rosillo (97 kg, campeón mundial en Belgrado 2023 y bronce olímpico París) ni Oscar Pino (130 kg), heredero del puesto de Mijaín López y dueño de una plata y tres bronces en citas del orbe.
Conviene regresar a los Juegos Olímpicos de París 2024. Como enviado especial de la revista BOHEMIA, pude observar a pocos metros las actuaciones de los gladiadores cubanos en la Arena Campo de Marte.
Allí conquistaron cinco medallas (una de oro, una de plata y tres de bronce), con un peso decisivo en el desempeño general de Cuba (dos, una, seis), relegada esta vez al lugar 32.
Se mantuvo así una racha singular: es el único deporte en el que Cuba ha ganado al menos una de oro en todos los Juegos Olímpicos desde Barcelona 1992, algo que no logró el boxeo, ausente de títulos en Beijing 2008.
Hoy, sin embargo, el retiro del extraordinario Mijaín López, unido a otros factores, genera dudas reales sobre la continuidad de esa cadena de éxitos de cara a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
Esa preocupación me la aceptó pocos días atrás Raúl Trujillo, entrenador ya retirado y hasta hace poco jefe del colectivo técnico, responsable de conducir los últimos triunfos olímpicos de Mijaín López.
No hace falta ser un experto para abrir bien los ojos ante lo que viene. Vale la pena recurrir a un refrán tan conocido como certero: “Guerra avisada no mata soldado”.


















