Hubo alegrías para el judo de Cuba al inicio de 2025, pero el balance volvió a quedar por debajo de los resultados históricos
El año 2025 se acerca a su cierre y deja espacio para uno de esos recuentos inevitables, en el periodismo y en la vida. El tatami –ese cuadrado de silencio, tensión y combate– ha sido en los últimos tiempos un terreno complejo para el judo cubano.
Conviene aclararlo desde el inicio: el análisis se centra en el adulto convencional, no en el paralímpico ni en las categorías juveniles.
Los primeros meses ofrecieron señales alentadoras. Hubo medallas en torneos Grand Prix y también en certámenes Grand Slam, los más exigentes del circuito internacional. Sin embargo, tras ese arranque prometedor, los resultados comenzaron a escasear.
El contexto reciente ayuda a entender el panorama. El 2024, marcado por los Juegos Olímpicos de París, dejó un dato inédito: Cuba se quedó sin preseas por primera vez después de una racha que se extendía desde Barcelona 1992 hasta Tokio 2020.
El 2025, concebido como etapa de reconstrucción, terminó reflejando un rendimiento por debajo de la tradición histórica del país en esta disciplina.
Un golpe
En febrero, durante el Grand Slam de París –considerado uno de los torneos más prestigiosos del calendario– apareció una noticia positiva: Iván Silva obtuvo la de bronce. Poco después, sin embargo, llegó el golpe más severo de la temporada. El subcampeón mundial de Bakú 2018, de 29 años, se lesionó tras un muy buen inicio de año, ya adaptado con rapidez a la división de 100 kilogramos luego de competir durante años en los 90.
Antes había conquistado el oro, como en 2024, en el Grand Prix de Alta Austria, en Linz (marzo de 2025), con victoria sobre el húngaro Krisztian Toth, medallista olímpico y mundial, quien lo había derrotado en Tel Aviv 2023.
Silva sumó dos bronces en torneos Grand Slam –París y Tashkent– y cerró el año como el judoca cubano de mayor estabilidad. También quedó muy cerca de los metales con un quinto lugar en el Grand Slam de Tiflis, en el que Cuba alcanzó dos preseas de bronce.
Los protagonistas
Una correspondió a Jonathan Charón (60 kg), joven de 21 años, quien logró su primera gran sonrisa en competencias de este nivel. La otra fue para Maylín del Toro (63 kg), de 30 años, nueva capitana del equipo femenino tras el retiro de Idalis Ortiz, figura emblemática del judo cubano hasta los Juegos Olímpicos de París 2024.
En el punto culminante de la temporada, el Campeonato Mundial de Budapest, en junio, Cuba volvió a marcharse sin subir al podio, como ya había ocurrido en el de Doha 2023.
El dato resume una etapa: sin éxitos en las tres competencias más importantes del último trienio (Mundial 2023, Juegos Olímpicos 2024 y Mundial 2025).
El Grand Slam de Abu Dabi, en noviembre, parecía una oportunidad para mejorar el cierre del calendario. Sin embargo, Cuba asistió con un solo competidor: Andy Granda (+100 kg). El campeón mundial de Taskent 2022, ubicado noveno en el ranking, fue eliminado en su primer combate por el chino Haiyang Li, situado en el puesto 62 de esa lista.
Rival sin historia
La expectativa era que pudiera avanzar más rondas. La derrota, decidida por un yuko, resultó sorpresiva, aunque se inscribe en un contexto de creciente paridad internacional. El principal y único resultado previo reseñable de Haiyang Li era un bronce en el Grand Prix de Qingdao.
Antes de Abu Dabi, Granda había logrado un bronce en el Grand Slam de Taskent y el oro panamericano en Santiago de Chile, en abril, al imponerse al brasileño Rafael Buzacarini. Fue su quinto título continental desde 2020, una confirmación de su vigencia competitiva.
El balance general deja claroscuros. En los Juegos Panamericanos Junior de Asunción, Cuba obtuvo resultados positivos con Dayanara Curbelo (+78 kg, oro), Naysdel Cardoso (90 kg, plata) y Lisrialis González (78 kg, bronce), para concluir en el tercer lugar por países.
Resumiendo
En los principales escenarios del judo mundial, sin embargo, no fue posible sostener el peso de la tradición. Hubo renovaciones, cambios en los cuerpos técnicos y despedidas de figuras históricas. Todo eso forma parte del proceso. También resulta inevitable la preocupación cuando se mira hacia los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
El judo cubano atraviesa una etapa difícil, pero permanece activo. Mientras existan atletas dispuestos a competir con entrega y responsabilidad, el tatami seguirá ofreciendo historias, señales de resistencia y razones para pensar en el futuro.


















