Yusneylis Guzmán: plata en los Juegos Olímpicos de París 2024. / RICARDO LÓPEZ HEVIA
Yusneylis Guzmán: plata en los Juegos Olímpicos de París 2024. / RICARDO LÓPEZ HEVIA

García Márquez y nuestras luchadoras

Un recuerdo de Cartagena 2006 y el largo camino de las cubanas


Cuando empecé a organizar estas ideas me vi de nuevo 20 años atrás en Cartagena de Indias, pasando todos los días, durante unas tres semanas, frente a la muy conocida residencia de Gabriel García Márquez.

No sabía entonces que ese recuerdo terminaría ahora mezclándose, en mi mente con otro muy distinto: el nacimiento de la lucha femenina cubana.

La recuerdo como una vivienda de ladrillo en medio del centro histórico, muy distinta a las demás. No tenía balcones ni adornos, solo muros altos y rectilíneos. Desde la calle parecía cerrada, como si no quisiera mostrar nada. Por encima se veían palmeras, la única pista es que dentro debía haber patios o terrazas. Siempre me dio la impresión de ser un lugar muy privado.

La ciudad colombiana organizó los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 2006, y allí pude ver el voluntarioso y hasta exitoso bautismo de fuego de luchadoras de nuestro país, preparadas con urgencia.

Un debut improvisado

En realidad, no había luchadoras en Cuba. La decisión de que participaran se adoptó sin demasiado tiempo, y entonces las representantes escogidas provenían de otros deportes, entre ellas judocas, con sus movimientos ya muy interiorizados.

Ni con una bola de cristal muchos de los periodistas que vimos a pocos metros aquellos combates, y tal vez tampoco los entrenadores, o directivos, habríamos podido imaginar lo ocurrido en menos de dos décadas.

En la bella urbe, a pesar de todo lo ya señalado, las chicas conquistaron cinco medallas. El reparto quedó así: dos de oro (Yaritza Abel, división de los 63 kilogramos; Liset Echevarría, 67); una de plata (Sheila Espinosa, 55); dos de bronce (Yamilka del Valle, 51; Yagnelis Mestre, 59).

Y después, poco a poco, se fueron acortando, dentro de lo posible, nuestros retrasos en la práctica frente al resto del mundo y de la región.

A partir de ahí comenzó el crecimiento, de lo que dan fe, por citar un ejemplo, las cinco preseas doradas en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de San Salvador 2023, logradas solo entrenando en casa, sin competencias ni bases.

Del atraso al podio mundial

Milaimy de la Caridad Marín: bronce también en París 2024. / ROBERTO MOREJÓN

Entre los hitos infaltables en un repaso se encuentra que Lianna Montero, en 2018, hizo historia en Budapest al ganar la primera medalla cubana mundial (bronce en 55 kg.) de esta modalidad.

Milaimy de la Caridad Marín es la más completa de la nueva era. Antes de su bronce olímpico en París 2024, ya era campeona mundial juvenil y sub 23, además de oro en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Buenos Aires 2018.

En París 2024, además de Marín, brilló como un sol Yusneylis Guzmán (50 kg.) con una presea de plata, algo impensado cuando 18 años antes pasábamos frente a la casa del Gabo rumbo al Centro de Prensa.

Al parecer las letras mágicas de García Márquez no tocaron aquellos Juegos de Cartagena 2006. Unos meses antes dijo no tener previsto escribir más. Pero si lo hubiera hecho, seguro estarían salpicados por su realismo mágico.

Y también, de haber estado vivo en París 2024, quizás habría escrito que Milaimy de la Caridad Marín tiene algo de poeta. Ella, tras la hazaña, dijo que su entrenador, Filiberto Delgado, “es como el Rey Midas: todo lo que toca lo convierte en oro”.

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