Los Juegos Centroamericanos y del Caribe asoman como otro gran desafío para el deporte cubano, que apunta a mantenerse entre los tres primeros lugares
Antes de que el año 2026 termine de acomodarse, Santo Domingo ya aparece en el horizonte. Del 24 de julio al 8 de agosto, los Juegos Centroamericanos y del Caribe regresarán como ese examen periódico el cual no admite distracciones y obliga a mirar con lupa el estado del deporte regional.
Las primeras señales no llegan en forma de discursos, sino de cifras:
Hasta el momento, Cuba tiene asegurada la presencia de 226 atletas, 118 hombres y 108 mujeres, repartidos en 17 disciplinas: un punto de partida que, sin ser definitivo, comienza a dibujar el tamaño de la apuesta y el margen real de sus aspiraciones.
El mayor caudal de clasificados procede del hockey sobre césped (32), más el béisbol y el voleibol (24 cada uno). A ese núcleo se suman otros cupos obtenidos durante 2025 en deportes de tradición como el tiro deportivo (20), la esgrima (18), la lucha (17) y el softbol (16), además del canotaje, el levantamiento de pesas y el remo, con 12 representantes por especialidad.
Completan la nómina los saltos ornamentales (clavado) y el tiro con arco (ocho), la gimnasia rítmica (siete), la artística (seis), el trampolín y el ciclismo (cuatro), y la vela (dos).
El propósito declarado es ubicarse entre los tres primeros países del medallero.
Sin embargo, el camino, no se presenta despejado:
Las limitaciones económicas internas coinciden con el desarrollo sostenido de rivales de peso, encabezados por México, llamado de nuevo a imponerse, y Colombia, cada vez más consistente.
A ese escenario se suma la República Dominicana, reforzada por el estímulo adicional que históricamente supone competir en casa.
Los más antiguos
La experiencia más cercana ofrece claves útiles. En San Salvador 2023 –edición desplazada por la pandemia– Cuba asistió con una delegación de 499 atletas y cerró su actuación con 74 títulos, 59 de plata y 63 de bronce. El balance, aunque notable, solo alcanzó para escoltar a México (145-108-100) y a Colombia (87-92-65).
Los Centroamericanos y del Caribe conservan un sello singular: son los juegos más antiguos que aún se celebran. Desde los inaugurales en Ciudad de México, en 1926, hasta los que se avecinan en Santo Domingo, enque llegarán a su vigésimo quinta convocatoria.
Durante décadas, Cuba sostuvo una hegemonía prolongada, desde Panamá 1970 hasta Barranquilla 2018, dominio que encontró su quiebre más reciente en San Salvador. Aun así, nuestro país continúa liderando el recuento histórico de títulos con 1919 medallas de oro, acompañadas por 1013 de plata y 798 de bronce.
Le siguen: 2.-México (1523-1439-1290=4252), 3.-Colombia (617-708-721=2046), 4.-Venezuela (596-828-998-2422) y 5.-Puerto Rico (343-515-730=1588).
La Habana fue sede en dos ocasiones: en 1930, cuando los Juegos aún no incluían al Caribe, y en 1982, con Santiago de Cuba como subsede, se realizó en una organización asumida contra reloj que garantizó la continuidad del evento.
Dominicana también ha sido anfitriona dos veces, en Santo Domingo 1974 y Santiago de los Caballeros 1986, escenarios de exitosas actuaciones cubanas.
Ahora conviene una pausa. Para el lector y el cronista. Queda por volver la mirada hacia lo vivido en esa tierra de calor, color y merengue, donde el deporte también ha sabido bailar al ritmo de la historia.





















