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Música criolla

Fue en una noche vernal, en un jardín constelado de bombillos rojos mientras desfilaban en inacabable sarabanda escenas y paisajes sobre el lienzo cinematográfico, cuando oí por primera vez el ritmo lánguido y voluptuoso que me sedujo con el encanto singular que tienen, siquiera fuera por un instante, las cosas nuevas.

Ernestina Lecuona

Ernestina Lecuona es de una modestia extremada. Habla muy poco, pero muy conciso. En plena madurez de su vida, después de haber consagrado su juventud a la formación de un hogar modelo, es cuando su música goza de verdadera popularidad. No quiere decir esto, que no haya “hecho” música anteriormente, sino que es ahora, cuando la publicidad, el escenario y el radio dan a su producción el auge que merece.

¡El que quiera subir, que compre escaleras!

Hoy que priva, que inquieta hondamente la “cartelomanía” y que todo aquel que “hace algo” … hace todo lo humanamente posible porque se le den “bombos” estridentes, resulta raro encontrar a un tipo que aún siendo autor de “algo”, enmudezca, se abisme en la nada del anonimato, y se preocupe bien poco de su “hecho”.

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Ernestina Lecuona

Ernestina Lecuona es de una modestia extremada. Habla muy poco, pero muy conciso. En plena madurez de su vida, después de haber consagrado su juventud a la formación de un hogar modelo, es cuando su música goza de verdadera popularidad. No quiere decir esto, que no haya “hecho” música anteriormente, sino que es ahora, cuando la publicidad, el escenario y el radio dan a su producción el auge que merece.

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