Se fue para atrás y habrá que reajustarse
Me parece no hay otra forma de escribirlo: en sentido general no les fue bien a los luchadores de Cuba en los Campeonatos del orbe finalizados hace pocas horas en Zagreb, la capital croata.
Sí, claro, la honrosa y admirable excepción la aportaron nuestras tres chicas: la guerrera Milaymis de la Caridad Marín conquistó una de las dos preseas de bronce repartidas en los 76 kilogramos, la única que pudieron asegurar esta vez nuestros compatriotas.
El dato no es menor: ella iguala su conquista olímpica de 2024, pero ahora sin bases de entrenamiento en el exterior, ni fogueo, solo preparación en casa. Llegó a la cita con desventajas objetivas. Y aun así lo logró.
En semifinales cayó ante quien sería la reina del certamen, la ecuatoriana Génesis Reasco, quien la arrastró a la repesca. Allí Marín se repuso como la tormenta que es. Venció a la india Priya Priya y se colgó el metal.
Otros pormenores
La hazaña confirma un camino. No es la primera vez que Milaymis rompe límites. Fue oro juvenil en Tallin 2019, campeona del Sub 23 en Budapest el mismo año y tercera en la cita olímpica. Parece haber nacido con trofeos debajo del brazo.
Detrás está el mismo hombre al que ella bautizó “Rey Midas”: el técnico Filiberto Delgado. “Gracias a su estrategia logré mi objetivo”, confesó cuando subió al podio parisino. Ella misma lo abrazó como si le debiera la vida: “Todo lo que toca, lo convierte en oro…”. O al menos en logros.
Yainelis Sanz (57 kg) también peleó con coraje. Alcanzó la repesca, aunque no pudo avanzar más. Igual camino siguió Laura Herin (53), quien resistió y llegó a esa fase con la ilusión de colarse en la discusión por el metal.
El contraste llega desde la grecorromana. El gran Luis Orta (67 kg), oro en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, bronce hace un año en la Ciudad de la Luz y monarca en Belgrado 2023, se quedó sin podio.
Ganó sus dos primeros combates, pero en cuartos cayó ante el ruso Daniial Agaev, en medio de quejas por dudoso arbitraje.
Guillermo Rodríguez Hidalgo Gato, de Radio Rebelde, lo resumió en redes: “Otra vez los nuestros son víctimas de malas decisiones de árbitros, sobre todo en la Greco”.
¡Ninguno!
Con Orta eliminado, la delegación cubana perdió su carta principal. Y el golpe fue más duro porque tampoco pudieron Oscar Pino (130 kg) ni Gabriel Rosillo (97), que llegaban con pergaminos enormes.
Pino, subcampeón y tres veces bronce en estos eventos, regresaba tras el retiro del gran Mijaín López. Rosillo, invicto en Belgrado y tercero en la capital francesa, tampoco halló la ruta.
Ninguno de los tres de la grecorromana llegó siquiera a la repesca. Tampoco Arturo Silot (97 kg, libre masculina) pudo acercarse al podio a pesar de su proyección.
Quedó claro: para Cuba no fue una buena cita planetaria.
Y aquí el resumen que no admite maquillaje: de siete gladiadores, solo una presea, la de Milaymis. Hace un año en París fueron cinco. En Belgrado 2023, tres. Ahora, una.
Conviene recordar que Cuba es novena histórica en campeonatos del orbe en este deporte (¡32 son de oro!). Pero en esta ocasión se retrocedió.
Aunque el mérito de Milaymis, Sanz y Herin merece todos los aplausos, la alarma está encendida.
¿Exagero? No. Si la lucha fue nuestro deporte más brillante en la pasada olimpiada, ¿cómo no preocuparnos ahora pensando en Los Ángeles 2028?





















