Ramón Fonst aportó su brillo en La Habana 1930. /Archivo de BOHEMIA
Ramón Fonst aportó su brillo en La Habana 1930. /Archivo de BOHEMIA

Un siglo sin soledad

Viaje por una historia que vuelve a abrirse en Santo Domingo 2026


Hoy, siguiendo una vieja costumbre del periodismo, he parafraseado el título de la novela más famosa de Gabriel García Márquez (Cien años de soledad), quien, como veremos más adelante, también tiene vínculos con BOHEMIA.

El motivo es la cercanía de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo 2026 (24 de julio al 8 de agosto), los cuales llegan a su edición del centenario, pues rompieron el cascarón en México 1926.

Pero hay más datos curiosos: poseen la etiqueta contundente de ser los juegos regionales más antiguos del mundo que todavía se celebran.

Una pincelada obligatoria se me cuela a velocidad supersónica en el teclado: México 1926, pese a su antigüedad asombrosa, nació 18 años después de la primera revista BOHEMIA (¡el 10 de mayo de 1908!).

Vale recordar algo en modo de super resumen: la novela de García Márquez debe su título a una estirpe condenada a la soledad, algo no sucedido con este siglo de competencias regionales.

Tuvieron acción 25 años antes de los Primeros Juegos Panamericanos (Buenos Aires 1951). Y apenas 30 después de los Primeros Juegos Olímpicos de la Era Moderna (Atenas 1896).

París 1924: la semilla

Una curiosidad: durante los Juegos Olímpicos de París 1924 un denominado Congreso Centroamericano, bajo el patronato del Comité Olímpico Internacional, aprobó la carta del querido evento de nuestra área geográfica.

Había en México un abogado y gran amante del deporte, Alfredo B. Cuéllar, conocido por “ABC Cuéllar”, es considerado por muchos el impulsor de estas competiciones y de la maquinaria organizativa de la primera edición.

Y, claro, la realización fue apoyada por el entonces presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Plutarco Elías Calles, quien después estuvo en las tribunas durante la inauguración de aquella lid pionera, el 12 de octubre de 1926.

Tenían derecho a participar 14 naciones, solo lo hicieron tres (271 atletas); las mujeres únicamente podían competir en voleibol, natación y tenis, siempre y cuando tuvieran más de 15 años, aunque en definitiva no hubo féminas.

El medallero: 1. México (25 oros-24 platas-18 bronces=67), 2. Cuba (14-15-15=44) y Guatemala 3 (0-0-3=3).

Pablo toma la palabra

También resulta interesante lo siguiente: después de esa edición, celebrada donde tenía que ser por todo lo antes escrito, la segunda se efectuó en La Habana en 1930. El crecimiento de participación fue notable: nueve países y 596 competidores.

Cuba se adueñó de la cima (28-19-21=68), por delante de los otros dos países: México (12-18-10=40) y Panamá (4-1-5=10).

Todavía no se incluía oficialmente al Caribe, lo cual sucedió a partir de Panamá 1938.

El destacado periodista y combatiente internacionalista cubano Pablo de la Torriente Brau, ultimado de un disparo en el pecho durante la Guerra Civil Española, escribió de forma brillante sobre La Habana 1930, con humor y mucha imaginación.

Los dejó con tres pinceladas:

En la ciudad de La Habana, bajo el sol de la tarde del 15 de marzo de 1930, dieron comienzo las competencias olímpicas, justamente, cuando un negrito simpático, de menos años que la suma de mis dedos mecanográficos, con una blusa más blanca que su sonrisa ancha, se sentó a mi lado con la magnífica autoridad de quien se ha colado en el espectáculo… En ese momento, dándose cuenta todo el Stadium de la importancia de tamaño suceso, entero se puso en pie como una gran ola llena de rumor, y el gallardete sonoro del himno bayamés ondeó en aire su tararí guerrero…

La de un partido de baloncesto es simpática y muy valiente, pues se refirió al dictador Gerardo Machado, a quien Rubén Martínez Villena calificó de asno con garra, y bajo cuyo régimen Pablo fue encacelado dos veces.

El público, poco contento con el trabajo de un forward cubano, comenzó a gritar:

–¡Quiten a Machado!… ¡Quiten a Machado!

Y la petición obtuvo una aprobación tan unánime y ruidosa que apenas pudo escucharse cuando una gran voz gritó con alegría burlona:

–¡Sí, hombre, que quiten a Machado y que pongan a otro!…

Al referirse al desempeño de Ramón Fonst, imaginó que D’Artagnan le dijo a Cyrano y a Lagardere:

–Compañeros, ¿no les parece que aquí estamos de más?

–Sí, vámonos, para no hacer el ridículo. A ese hombre no lo toca ni el aire…

Y se fueron, con sus espadas sonoras, sus bigotes atrevidos y sus sombreros plumados, los tres grandes héroes de mi adolescencia, abochornados ante el triunfo incomparable del glorioso campeón de Cuba.

Juantorena hizo temblar

La jabalinista María Caridad Colón, quien había sido campeona olímpica en Moscú 1980, fue en La Habana la primera mujer en encender un pebetero de estas lides. /Archivo de BOHEMIA

Los juegos volvieron a La Habana en 1982, con subsede en Santiago de Cuba, después de que su continuidad en el momento previsto estuvo en la cuerda floja: la ciudad boricua de Mayagüez renunció por falta de apoyo de su gobierno.

Y nuestro país aceptó el reto con solo un poco más de un año para la fecha prevista.

Cuba había crecido muchísimo en sus resultados deportivos, hasta llegar a la cima del medallero desde Panamá 1970: la cosecha fue de 173-71-38=282, bien distante de México (29-55-47=131) y Venezuela (19-39-54=112).

La jabalinista María Caridad Colón, antes campeona de los Juegos Olímpicos de Moscú 1980, se convirtió en la primera mujer en encender el pebetero en estas citas.

Uno de los episodios más inolvidables se vivió en el relevo masculino de 4×400 metros, en el cual Alberto Juantorena superó una desventaja de casi 30 metros contra Jamaica.

Alberto Juantorena disparó los corazones en La Habana 1982. /José Oller/Archivo de BOHEMIA

“Fue uno de los momentos más emocionantes de mi vida. Ustedes recordarán que Fidel estaba allí en la tribuna”, nos dijo 13 años después al colega Oscar Sánchez y a mí para el libro de entrevistas largas Fama sin dólares (Editorial Científico-Técnica, 2002), en el que también aparecen Ana Fidelia Quirot, Teófilo Stevenson y Javier Sotomayor, además de una cronología de todas sus competencias.

–¿Qué le dijo después de la carrera?

–Nosotros, los cuatro corredores, habíamos hecho un compromiso de regalarle a Fidel la medalla de oro de ese evento, porque al otro día sería su cumpleaños, es decir, aquella noche era 12 de agosto.

“Le metí tanto cuero a los muchachos, como decimos los cubanos, que salieron disparados. ¡Coño! Cuando lo saludé con el batón en ese momento, me vinieron muchas fuerzas, me embargó un sentimiento de alegría increíble, de poder cumplir con él, con los muchachos y conmigo mismo, que aquello fue del carajo.

“Cuando hablé con él, me dijo: ‘¿Por qué tú estabas con el palito así?’ (se refería al gesto que hice con el batón en son de victoria para saludarle). ‘En ese momento perdiste tiempo y te podían haber dado alcance, porque mirabas para el público mientras corrías’.

“Le conté lo de nuestro compromiso y ya cuando me sabía ganador hice todas esas cosas. En definitiva, pensé que me iba a felicitar y casi que me regañó. Pero, claro, me dio un abrazo”.

Centenario

Y así llegan los Juegos Centroamericanos y del Caribe a sus primeros 100 años: después de atravesar terremotos, dictaduras, guerras, crisis económicas, ausencias, hazañas y generaciones enteras de atletas que dejaron allí una parte de sus vidas.

Santo Domingo 2026 no será únicamente otra edición. Será una especie de espejo enorme donde volverán a mirarse México 1926, La Habana 1930, y tantas ciudades decisivas para sostener el evento regional más antiguo del planeta.

Tal vez por eso esta competición no parece condenada a la soledad, como la estirpe de García Márquez, sino exactamente todo lo contrario: a seguir reuniendo países, rivalidades, recuerdos y emociones cada cuatro años.

Medallero histórico

PosiciónPaísOroPlataBronceTotal
1Cuba1.9191.0137983.730
2México1.5231.4391.2904.252
3Colombia6177087212.046
4Venezuela5968289982.422
5Puerto Rico3435157301.588
6República Dominicana172279435886
7Jamaica113122136371
8Guatemala105184370659
9Panamá89156175420
10Trinidad y Tobago5284114250

García Márquez y BOHEMIA

Caricatura de García Márquez. Ilustración: Roberto Figueredo

Nuestra publicación tuvo el honor de difundir de forma anticipada un fragmento de su novela El amor en los tiempos del cólera (enero de 1986). Algunos textos suyos también llegaron al lector cubano mediante BOHEMIA. En 1979 expuso aquí sus opiniones sobre el oficio de escribir. Y hablando de Juegos Centroamericanos y del Caribe, quien ahora escribe cubrió los de Cartagena de Indias 2006, pasando todos los días, durante unas tres semanas, frente a su muy conocida residencia. Esa experiencia la reflejé hace poco en la crónica García Márquez y nuestras luchadoras.

Pablo y BOHEMIA

Portada de Bohemia

Esta imagen fue primero portada de nuestra publicación, en diciembre de 1986, y después dio origen a la del libro Pablo en BOHEMIA (Ediciones La Memoria/Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau/La Habana, 2015). En la contraportada se dice: “Corrían los años 30, profundamente convulsos en el panorama político y social de Cuba y Pablo de la Torriente Brau era ya una de las plumas más lúcidas y valerosas dentro del periodismo insular. Bohemia, decana de la prensa cubana e hispanoamericana, fue una de las diversas publicaciones utilizadas por Pablo como trinchera de sus ideas”.

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