Hacia una transformación inevitable

Se está generando un orden multipolar y policéntrico. Cuba, con su prestigio, es un importante actor de una, otra, dinámica. Bohemia consulta a una voz autorizada en el asunto


La humanidad está presenciando un cambio de época, en la cual están de “regreso” países que antaño vivieron un gran esplendor, antes de ser relegados por esa entidad que se dio en llamar Occidente. Término acuñado en el siglo XVI para designar naciones o territorios ubicados en la zona del oeste de Eurasia. Se pretendió darle un contenido cultural; sin embargo, las políticas colonialistas de ese conjunto echaron por tierra toda pretensión de que ellos eran el crisol de una “mejor civilización”. A sangre y fuego, y bajo el argumento de superioridad, se ha querido conquistar el mundo. Bien caro ha costado.

La bella ciudad de Samarcanda, en Uzbekistán, fue, y lo es de nuevo, lugar esencial para la Ruta de la Seda, impulsada por China. / prensaiberica.es

Ahora se está dando, poco a poco, otra reconfiguración geopolítica, donde muchas naciones, otrora destacadas, están volviendo al gran juego, aportándole mayor equilibrio y armonía al actual sistema planetario. La significativa asociación político-estratégica euroasiática va quebrando el aparentemente imbatible poder del Norte Global.

Bohemia trae el tema a sus lectores por su importancia. Con ese propósito, examinó algunas claves junto con Oscar J. Villar Barroso, doctor en Ciencias Históricas, profesor titular, politólogo, especialista en Historia Contemporánea y Relaciones Internacionales. Ejerce en la Universidad de La Habana. He aquí lo que nos fue develado.

–¿Coincide usted con el criterio de que quien domine Eurasia domina el mundo? ¿Por qué?

–Sin duda no coincido con ese criterio. Es toda una elucubración teórica de Halford John Mackinder, que en 1904 había asumido a Eurasia como el centro o corazón del mundo (Heartland). En el ensayo donde describe esta idea, “El pivote geográfico de la historia”, plantea la tesis de que: Quién controle Europa del Este dominará el Pivote del Mundo, quien controle el Pivote del Mundo dominará la Isla Mundo y quien domine la Isla Mundo dominará el mundo. Y este es un planteamiento imperialista y expansionista, es una elucubración teórica para la dominación del mundo por la élite anglosajona judeo-cristiana y su coyunda subordinada que habita el Occidente. Mackinder y sus seguidores estadounidenses defienden esa tesis desde los presupuestos del paradigma Realista, hoy podríamos decir Neorrealista, dentro del debate Neo-Neo. La tesis les ha posibilitado dar cauce desde lo teórico a sus interminables aventuras imperialistas, bajo la “sombrilla” del excepcionalismo estadounidense.

“Personalmente me avengo a la tesis del compañero Fidel, quien aseguraba que el mundo era indomable e ingobernable, por lo que nadie lo podía dominar”, refiere el doctor Villar Barroso.

“Personalmente me avengo a la tesis del compañero Fidel, quien aseguraba que el mundo era indomable e ingobernable, por lo que nadie lo podía dominar. Tampoco a nadie le asiste el derecho a hacerlo cuando lo que se impone en el planeta es la cooperación internacional y el respeto entre todas las distintas experiencias civilizatorias y los pueblos que lo habitan, porque ninguna nación es ni superior ni mejor que las otras.

“Desde mi punto de vista, considero que la experiencia civilizatoria occidental, que se erige como dominante en el mundo, lo es solo por haber usado la fuerza como nadie y mantenido un comportamiento bárbaro y violento, signado por prácticas censurables, como las guerras constantes desde la Antigüedad hasta nuestros días (incluidas las dos guerras mundiales), la Santa Inquisición, la conquista y colonización de América, y la supresión de sus magníficas experiencias civilizatorias, la esclavitud, la contaminación del planeta y la destrucción de sus ecosistemas, entre otros muchos actos de barbarie incivilizada”.

-¿A quiénes beneficia la Organización de Cooperación de Shanghái? ¿Cómo lo hace?

–La Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) es un mecanismo de concertación e integración muy interesante y de principios novedosos, coincidente con muchos de los criterios y principios del Nuevo Regionalismo, que le acercan a nuestra propia experiencia cubana dentro de la Alianza Bolivariana para las Américas-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP).

“La OCS es una entidad que, de cumbre en cumbre, ha venido dando pasos agigantados en pos de la compensación de las asimetrías entre sus miembros y del desarrollo socio-económico de todos en un escenario seguro y pacífico, promoviendo el diálogo para solucionar los conflictos.

Son miembros plenos la República Popular China, la Federación de Rusia, la India, Pakistán, Kazajistán, Kirguistán, Uzbekistán, Tayikistán y, desde este año, Irán. A su vez, participan en calidad de países observadores Belarús, Mongolia y Afganistán, y tienen el estatus de asociados para el diálogo otros seis países: Armenia, Azerbaiyán, Camboya, Nepal, Sri Lanka y Turkiye; este último, un importante miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

“En un libro de mi autoría. La geopolítica de la Posguerra Fría en Asia Central (Ciencias Sociales, La Habana, 2018), debido a esta gran diversidad, asumo a la Organización de Cooperación de Shanghái de la siguiente manera: ‘A la OCS la podríamos definir como un modelo de integración geopolítica, conceptualmente novedoso, que pasó de la solución de problemas fronterizos a una cooperación regional multifacética y que integra a Estados cuyas experiencias civilizatorias, potencialidades, atributos geopolíticos y otros indicadores, son de diverso origen y desarrollo. Semejante envergadura, polifonía de intereses, carácter transregional y pluralidad civilizatoria le convierten en un organismo sin precedentes en la historia; cuyos principios y métodos son muy superiores y favorables en materia de integración entre países con un desigual grado de desarrollo y poderío, y que intenta generar ganancias para todos’. Podemos asegurar que beneficia a todos sus miembros, respeta las diferencias y las asimetrías, la soberanía de cada país y no se imponen condicionamientos a ningún Estado, al tiempo que es un ejemplo de multipolaridad pluricéntrica. Así funciona, así es como hace su labor ecuménica”.

–¿Cuáles, en su opinión, son los méritos de la existencia de la Unión Económica Eurasiática (UEEA)?

–La UEEA ha pretendido reconstruir una buena parte de los nexos forjados durante siglos entre los pueblos que integraban la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), pero no pretende restaurarla –como suele asegurar la publicística occidental–. Lo que se busca es aprovechar los nexos, incluso humanos, entre todos y cada uno de sus pueblos y en beneficio de todos. En eso residen sus méritos principales. Restaurar la URSS sería un error garrafal, pero aprovechar los nichos de integración entre estos pueblos es válido y provechoso, por tener en común un caudal inmenso de coincidencias y potencialidades.

“La UEEA está integrada, exclusivamente, por cinco países que pertenecieron a la URSS (Armenia, Belarús, Kazajistán, Kirguistán y Rusia) y otros tres países, dos exsoviéticos (Moldova y Uzbekistán), forman parte de esta en calidad de observadores. En la organización se asumen principios muy democráticos de integración, lo que se aprecia en que, a pesar de que Rusia forma parte, no es el Kremlin quien dicta las pautas; se hace de manera colectiva; incluso, la existencia misma de esta entidad no es de inspiración rusa. El principal impulsor y promotor de la UEEA fue el expresidente kazajo Nursultán Nazarbáyev.

“Es de significar que Cuba se ha incorporado en calidad de observador y ya nuestro país está comenzando a integrarse a los trabajos de sus comisiones y mecanismos, lo que resulta muy beneficioso para nuestra patria. Otro elemento nada deleznable es que casi todos los países de la UEEA lo son también de la OCS, y no hay contradicciones entre ambos mecanismos de integración, más bien funcionan en una coherente sinergia”.

–Hace unos días, antes de viajar a Kazajistán, el presidente ruso, Vladimir Putin, se refirió a construir un amplio circuito de integración. ¿Cuál sería este?

En Johannesburgo, Sudáfrica, en agosto de 2023, durante la XV Cumbre del Brics, se tomó la decisión de expandir el grupo, compuesto por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. / jornada.com.bo

–Cuando Putin habla de un amplio circuito de integración se está refiriendo a la posibilidad de articular un nuevo tipo de relaciones internacionales, un sistema mundial que funcione bajo los principios de ganar-ganar, que se articule desde los presupuestos de la política de prestigio y no desde los del actual ‘des-orden’ mundial, donde prima la política del despojo y países como Estados Unidos y Gran Bretaña funcionan como hegemones depredadores, como Estados villanos, y arrastran tras de sí a una coyunda europea carente de soberanía y voluntad política, algo que hoy es asaz evidente.

“Un amplio y nuevo circuito de integración, como lo concibe Putin, tendría que funcionar bajo otros principios, respetar las soberanías nacionales, las asimetrías entre los países, las diferencias culturales y confesionales y articular un nuevo orden mundial justo y equitativo. En este escenario no podría funcionar la posibilidad de que un grupo de países de Eurasia sustituyan y recreen los comportamientos dolosos de los países occidentales. Los países que encabecen este nuevo orden, que podría articularse desde el funcionamiento del grupo Brics+, deberán comportarse en calidad de hegemones benévolos y no apelar a políticas imperialistas. De esa forma interpreto las palabras de Putin. Lo contrario solamente se traduciría en la prolongación de la angustia de la humanidad y la lucha de los pueblos, pero no creo que se repita el escenario colonial explotador que impusieron los países ‘civilizados’ al mundo”.

Antes de despedirse, el doctor Villar Barroso nos planteó además cuál puede ser en estos escenarios el papel de la mayor de las Antillas. Sobre ello dijo: “No quiero concluir esta entrevista sin referirme de manera sucinta al lugar que podría ocupar Cuba en la nueva configuración geopolítica que se nos viene. El salto a una nueva configuración geopolítica, a la configuración de un nuevo orden multipolar y policéntrico no va a ser sencillo. Los Estados Unidos y sus lacayos van a defender el orden vigente de explotación, porque es el que les permite el saqueo de las riquezas del planeta y vivir en boato.

“Cuba, por su historia y su vocación antimperialista, tiene que estar en la primera trinchera en la lucha para sustituir ese viejo orden e instaurar uno nuevo. El atributo geopolítico más importante de Cuba es precisamente la calidad de su política de prestigio, es su larga y coherente historia de solidaridad e internacionalismo, su fortaleza es haber construido una revolución socialista en las mismas narices del imperialismo. Nuestra tarea más importante es, entonces, no perder esa revolución, hacer hasta lo imposible por revertir la situación económica que afecta la vida de nuestro pueblo y demostrar que el socialismo es el único sistema capaz de ofrecer toda la felicidad posible a los pueblos.”

La mesa está servida para el cambio, porque la humanidad nunca ha sido monolítica y, aunque en algunas etapas de la historia ha quedado atrapada por poderes concéntricos, el mundo ya existía mucho antes de la llegada de Cristóbal Colón a las tierras de América. El navegante creyó haber dado con las Indias y en su ruta se tropezó con un universo increíble, desconocido para el Occidente. Desde ese lejano 1492, y más allá de las luchas de clases, los pueblos han hecho todo a su alcance para demostrar que vivimos también en diversidad de culturas, circunstancias, aptitudes, normas y valores.

Amalgama de factores que a estas alturas del siglo XXI son más que ineludibles. Se impone un sano accionar entre naciones y, en sus múltiples niveles, para beneficio común. ¿Es posible un nuevo cambio positivo? Sí, la transformación es inevitable y ya va de salida.

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Un comentario

  1. Excelente entrevista acerca de temas del mayor interés por su actualidad, importancia y proyecciones, y aún no suficientemente conocidos. Bien diseñadas las preguntas al experto y enjundiosas las respuestas. Lo comparto.

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