Manos de dragón

A propósito del Día Internacional del Wushu, el 12 de agosto, Bohemia se acerca a esta disciplina desde la perspectiva nacional


El “ángel” de la prensa quiso que antes de conversar con el Maestro Roberto Vargas Lee nos tropezáramos con el jubilado de 73 años José Enrique Góngora, aquejado de artritis y calambres articulares. Le habían hablado del wushu y decidió probar. Al principio estaba escéptico, sin demasiada confianza en un “algo” sanador para su esqueleto. Pero ¡oh, milagro!, los ejercicios le hacen ya los días más llevaderos; la rutina de movimientos le ha proporcionado beneficios crecientes para sus adoloridas manos, ahora en baile preciso al recibir las órdenes de un Vargas Lee riguroso, pues su desvelo es que los adultos mayores aprendan a defenderse y a mejorar la salud. Decidimos observar la dinámica grupal sin interrumpir y juzgar.

Roberto Vargas Lee enseña la “mano del Dragón”. / Jorge Luis Sánchez Rivera

El magisterio de nuestro futuro entrevistado nos permitió comprender el valor de esta acción comunitaria. Entre el nerviosismo por la posibilidad de fallar y los deseos de cumplir con lo que se espera de ellos, los pupilos se apropian de técnicas antiquísimas de una nación que le corre por las venas al artífice de la Escuela Cubana de Wushu. Tras cada comando fuerte, la explicación convincente sobre la valía de las artes marciales en cualquier edad. Entonces, la seguridad en sí mismos florece y con esta se perfila un esbozo de sonrisa en Vargas Lee, en apariencia sobrio en gestos afables, aunque imbuido de un amor profundo hacia quienes lo siguen, resorte impulsor para asistir sistemáticamente a las clases. Es casi hipnótico el efecto de dejarse llevar: coordinación puntual de una voz y de unas manos que, sin salir de La Habana, los (nos) transporta hacia la mítica y entrañable Catay, en clave moderna.

Pulsos de una nación

Embebidos de esa distante psicología oriental nace la primera pregunta.

–¿Maestro, por qué las manos?

–En las artes marciales de China son fuente de energía. Curan y también pueden matar. El arte marcial en el mundo es defensivo; sin embargo, nosotros las movemos con una suavidad que al ser flexibles les permite cambiar de posición. Se trabaja mucho con la armonía de la naturaleza. Las artes marciales de China totalmente se rigen por el viento, el agua, la madera y los cinco elementos de la naturaleza. Se practican los principios básicos del Yin y el Yang, de lo duro, de lo blando. Todo es a partir de las manos, de la mente, de la respiración, y eso se va cultivando diariamente. Combinación que da ese espíritu, lo mismo para vivir como para la defensa.

Foto. / Jorge Luis Sánchez Rivera

“Las artes marciales se apoyaron en los movimientos de los animales, surgiendo la garra del tigre, la del dragón. Hay también otras llamadas del jengibre, de la grulla… Las formas de colocar las manos tienen que ver mucho con la salud. Se asumen posiciones que permite que la energía qi fluya por el organismo entero. Esto ayuda considerablemente a la fuerza necesaria para la salud, a mantenerla y preservarla. A la hora de la defensa, si se pone la Garra del Tigre, esto proporciona algo en extremo fuerte.

Con la intención de despejar cualquier duda se posiciona presto para una maniobra potente. Antes, de nuevo una enseñanza general: “Este 2024 es de peculiar significación, porque es el Año del Dragón, y en la práctica de wushu las manos del Dragón son dos dedos un poco diríamos encogidos y dos hacia arriba. Se trata de un animal (mitológico) que tiene varios otros dentro: la boca de un perro, los cuernos de un venado, de serpiente, las escamas de un pez… El Dragón es la nación, simboliza lo chino. Entra en el mar; sale al cielo. Es sumamente prodigioso”. Explicación que nos hace inferir la contundencia de “la mano del Dragón”.

Trato de averiguar si es posible desestabilizar a una personalidad tan ecuánime. En un tono algo provocativo inquiero qué es el wushu. Ningún titubeo:

–Es realmente un arte. En China se llama arte militar. Wu se traduce como arte y shu, marcial, o sea, arte marcial. A la vez es un deporte internacional, inclusive estuvo en la Olimpiada 2008 como exhibición. Participé con un alumno mío.

Fascinación caribeña

Las personas mayores practican la modalidad Qigong de Salud. Los guía el joven maestro Roberto Morales Torres. / Jorge Luis Sánchez Rivera

Una indagación se impone: ¿Cómo surge la idea de crear una Escuela de este tipo?

–A partir de mis sueños de niño, siempre quise practicar el wushu, pero no era posible, porque los chinitos nuestros eran ya sumamente mayores, lo cual me hace incorporarme al karate-do a los 12 años aproximadamente. Luego, en 1994, con perseverancia y esfuerzos, alcancé la categoría de Cinturón Negro Tercer Dan, siendo escogido por los maestros Raúl Rizo y Ramiro Chirino para estudiar el wushu en la Universidad de Cultura Física de Beijing. Eso significa una tremenda satisfacción, ya que fui el primer cubano en estudiarlo. Al regresar, en 1995, en el Barrio Chino se trataba de recuperar el brillo de esa nación. Me instalo aquí, en Manrique entre Zanja y Dragones, en el municipio capitalino de Centro Habana, y con el grupo promotor de esa zona nos pusimos en el empeño.

A pesar del tiempo de pericia acumulada conserva similar pasión a la que le imaginamos en sus inicios en estas artes marciales, gusto que ha extendido a la tierra antillana. Nos explica que en todas las ciudades de Cuba hay sedes, con alrededor de 5 000 practicantes. “Es en la capital donde tenemos más niños y jóvenes interesados. Ah, y adultos mayores”, recalca como para ratificar la valía de la experiencia que habíamos visto. “Tenemos un desempeño amplio y rico, pues emprendemos eventos nacionales, online y presenciales; diariamente intercambiamos en un chat. El país lo dividimos en zonas, con un jefe, y con actividades casi diarias”. Sostiene que son una escuela cultural, deportiva, de salud; es decir, en cada ámbito y para gente diversa.

Nos informa de que en 2023 estuvieron en los Juegos Deportivos del ALBA, en los que obtuvieron varias medallas. También menciona a la Asociación Internacional de Wushu, radicada en Beijing, la cual organiza sus eventos y donde Cuba ha estado. Acerca de los vínculos con la comunidad destaca que son numerosos: “Para China somos, diríamos, el buque insigne cubano, referente de ‘lo chino’ acá. Mantenemos un sostenido intercambio con el Instituto Confucio y el Barrio Chino, y le aseguro que nos ven como una iniciativa importante, que alcanzó 30 años de ‘cultivar´ la Danza del León, del Dragón, del Pavo Real. Hemos rescatado infinidad de tradiciones”. Como muestra de la ascendencia de la Escuela destaca el creciente interés por los cursos de verano. Entre sus empeños está el de atraer a los niños, los que en definitiva son el futuro del wushu y del cariño hacia el gigante asiático.

Foto. / Jorge Luis Sánchez Rivera

Medio cubano, medio chino

Le pedimos nos cuente sobre su persona. Relata que su apellido Lee es de ascendencia cantonesa; en el año 97 contrajo matrimonio con Tao qi, oriunda de Shanghái; tiene dos hijos, Hai qi y Hailong, que dice son “muy chinos físicamente y eso me llevó a incrementar mi amor por China”. De manera frontal declara: “Las artes marciales se dividen en taoísmo y budismo, yo no soy ni lo uno ni lo otro, aunque aplico parte de su filosofía. Como con palitos hace años. Y sí, soy orgullosamente cubano, amo a mi patria, lo que me hace gustar de nuestra comida. Sin embargo, disfruto la cocina china. Tanto, que tengo un restaurante, el Tien Tan o Templo del Cielo, y es el más típico del cuchillo del Barrio Chino. Otra muestra de mi simpatía profunda es que canto en chino, aun sin serlo”.

Fidel, un estímulo para trabajar bien

Vargas Lee junto a Fidel, en 2001. / Cortesía del entrevistado

Aprovecha la oportunidad que Bohemia le brinda para agradecer apoyos cruciales. Distingue los respaldos recibidos desde China, de su embajada, de los chinos de ultramar. Apropiándonos del aliento asiático puede decirse que estar cerca de Fidel fue para el Maestro Vargas Lee como ese soplo fresco que cimentó convicciones. He aquí sus palabras: “A mí la cultura china me ha apoyado en muchas cosas, sobresale el aprendizaje de su idioma. Gracias a su dominio pude, en 2001, ayudar en un Campeonato Mundial de Beisbol en Taiwán. De ahí que la dirección del país y del Inder determinaron que fuera el traductor de los deportistas cubanos. Yo no me imaginaba que podía colaborar tanto, para mí fue una tarea fundamental. Estuve con los peloteros del Equipo Cuba. Imagínese: con los grandes. Recuerdo a Pacheco, a Kindelán, a Linares, aquellos colosos que se retiraron después. Al regreso nos recibe el Comandante en Jefe. Da la casualidad de que, a la entrada, él intercambia primero conmigo alrededor de una hora cuando se le informa de mí. Con su coloquial forma de hacerlo, investiga acerca de cómo hablan los taiwaneses, qué hacía allí. Fue algo grandioso. Posteriormente, junto con el periodista de Bohemia Jorge Alfonso (1945-2011), hacemos un libro titulado Taiji quan salud y vida. Yo le entrego un ejemplar, cuyo encabezamiento es esa foto junto a él, guardada como un tesoro de ese primer encuentro. Fidel me marcó porque es una vivencia que todo revolucionario ansia tener”.

Así nos despedimos, dejándolo inmerso en la nostalgia de sus conversaciones de “temas muy interesantes sobre el deporte nacional o sobre mis funciones en este mundo de la cultura china”. Al salir del peculiar microcosmos esta redactora y el fotorreportero alcanzamos a ver la espalda medio curvada del jubilado José Enrique, cuyo presente se perfila menos doloroso, con manos fortalecidas y, sin discusión, con un mejor espíritu.

La Escuela Cubana de Wushu, con Vargas Lee al frente, es cobija segura y sanadora.

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6 comentarios

  1. No podría dejar de comentar este valioso artículo, como todos los que giran alrededor de nuestro gran Maestro Roberto Vargas Lee, artificis de enseñanzas, guía para tantas generaciones, padre de no solamente sus dos bellos hijos, es visto por todos los que a pesar de la edad somos sus discípulos.
    Hijo amoroso , entregado a su señora madre Ana Lee, y su familia toda consanguínea y a la gran familia de las artes marciales.
    Decir gracias Maestro, para mí significa agradecimiento, reconocimiento, respeto, a quién nos entrega a pesar de tantas responsabilidades y tareas su divino tiempo para entrenarnos en el Qi Gong Para La Salud, y todas las manifestaciones de esta favorable disciplina marcial. Niños, jóvenes y adultos bajo su guía somos cada día mejores humanos, mejores ciudadanos, mejores cubanos.
    Gracias Maestro eternamente Gracias

  2. Es una Escuela llena de valores. Cada rincón posee la magia de convertir el barro en oro. Nuestro Maestro Roberto Vargas Lee, es un luchador incansable, posee un talento extraordinario. Va cultivando las buenas conductas. Historiador por excelencia, revolucionario de los agradecidos, y sobre todo un hombre con mucha dignidad.

  3. Por muchas razones China y sus culturas son temas actual de mayores admiración y culto lo que apreciamos en ameno ejemplo trascendental de
    su aplicación en Cuba por paradigmáticos ejecutores

  4. María Victoria, te agradezco mucho haberme motivado a leer este trabajo, que me enganchó desde el título. Algo sabía acerca de una personalidad tan destacada como Vargas Lee, pero es primera vez que siento como si me lo hubiesen presentado de manera personal. Todo cuanto, por tu intermedio, le he ‘escuchado’ al Maestro, me ha despertado el interés por el tema, y en particular por esta familia cubano-china que expresa de modo tan natural y a la vez excepcional los intensos lazos que nos unen.a ese gran país. Me tocó el corazón la anécdota con Fidel y los inolvidables ases de nuestro béisbol. Y por último dos confesiones: Una es que siempre me quejo de artículos muy largos -nunca es el caso de los tuyos- que me toman el tiempo del cual no dispongo; pero con este ocurrió al revés, tenía deseos de seguir leyendo. La otra es que, tras esta inspiradora lectura, definitivamente voy a retomar la agradable práctica del saludable Taiji quan que en algún momento me vi obligado a interrumpir y que creo ahora, a mis 84, me hace más falta que nunca..

  5. María Victoria, te agradezco mucho haberme motivado a leer este trabajo, que me enganchó desde el título. Algo sabía acerca de una personalidad tan destacada como Vargas Lee, pero es primera vez que siento como si me lo hubiesen presentado de manera personal. Todo cuanto, por tu intermedio, le he ‘escuchado’ al Maestro, me ha despertado el interés por el tema, y en particular por esta familia cubano-china que expresa de modo tan natural y a la vez excepcional los intensos lazos que nos unen.a ese gran país. Me tocó el corazón la anécdota con Fidel y los inolvidables ases de nuestro béisbol. Y por último dos confesiones: Una es que siempre me quejo de artículos muy largos -nunca es el caso de los tuyos- que me toman el tiempo del cual no dispongo; pero con este ocurrió al revés, tenía deseos de seguir leyendo. La otra es que, tras esta inspiradora lectura, definitivamente voy a retomar la agradable práctica del saludable Taiji quan que en algún momento me vi obligado a interrumpir y que creo ahora, a mis 84, me hace más falta que nunca..
    Estupendas la fotos de Jorgito, como siempre.

  6. Comencé las prácticas del Taichí por los años 2011 o 2012, en diferentes lugares y donde tuve también diferentes profesores d ambos sexos, unos con mayor experiencia que otros. Pero de todos aprendí algo y les recuerdo con cariño y agradecimiento, pq entre todos me hicieron amar esa maravillosa ciencia milenaria, a la q yo conocí como Taichí o Taichichuán.
    Me encantó lo aprendido y sobre todo, me ayudó muchísimo para mis padecimientos óseos.
    En la actualidad me encuentro fuera d Cuba, por razones familiares, pero sueño con mis prácticas de ese maravilloso arte marcial, e incluso, a mis 79 años no lo he olvidado, y lo practico en solitario, hasta lograr localizar algún nuevo Grupo, en este otro país, en el q vivo recientemente, y al que me pueda incorporar en esta nueva etapa d mi vida, de madre acompañante.

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