A la Nihon Hidankyo se le reconoció sus persistentes décadas de lucha a favor de la paz. Los sobrevivientes de los ataques atómicos contra Japón en 1945 son un verdadero paradigma

En junio de 2024 se habían contabilizado 56 conflictos activos en el mundo, con 92 naciones enfrentadas más allá de sus fronteras. La lista la proporcionó el Instituto para la Economía y la Paz (IEP), grupo global de expertos con sede en Sídney, Australia, el cual tiene sedes en varias capitales y colabora con la ONU y otras instituciones internacionales. Algunos de estos eventos son extremos, como los del Oriente Medio, Ucrania-Rusia o Sudán. Con ese telón de fondo este año también se nominó al Premio Nobel de la Paz, uno de los galardones más controvertidos, debido al poco favor que realmente se le ha hecho a la humanidad al considerar a personas o entidades de errática trayectoria en nada proclives al mejoramiento humano. Pero este 2024 se adecentó la actuación de los seguidores del Alfred Nobel (1833-1896), quien dicho sea de paso fue el inventor de la dinamita y un exitoso comerciante de armas en su época. Desde entonces han sido pocas las luces de este lauro en específico.
Distingamos a quién, o a quiénes, se le concedió ahora. El Nobel de la Paz 2024 lo ha retenido Nihon Hidankyo, ONG japonesa creada en 1956 con los hibakusha, como se les conoce a los actuales 174 080 sobrevivientes de las bombas atómicas lanzadas contra Hiroshima y Nagasaki.

El presidente del Comité Nobel Noruego, Jorgen Watne Frydnes, puntualizó el 11 de octubre que se les da “por sus esfuerzos para lograr un mundo libre de armas nucleares y por demostrar mediante el testimonio de testigos que las armas nucleares no deben volver a utilizarse nunca”.
Tal argumentación tristemente puede caer en saco roto, pues los decisores de la geopolítica en Occidente cada día demuestran nulo compromiso con tan altruista empeño. Véase las “misteriosas” explosiones submarinas de septiembre de 2022, las cuales destruyeron los gasoductos rusos Nord Stream 1 y Nord Stream 2. ¡Cómo aquí no mencionar a la beligerancia sionista en el Oriente Medio, verdadero peligro regional con tal vez una guerra de mayor envergadura! La sola barbaridad contra los palestinos denigra nuestra condición humana.

La armonía sigue estando pendiente. De ahí reconforta tanto que los miembros de Nihon Hidankyo puedan relativamente reír después de una vida entera cargando el fardo de dolores atroces y recuerdos lacerantes sobre el acto prepotente de Harry Truman, trigésimo tercer presidente de los EE.UU. El 6 de agosto de 1945 el planeta asistiría a un acto de barbarie sin precedentes a nombre de la paz, estipulado en la Casa Blanca por el inquilino de turno. A partir de allí, es reto constante prevenir el desenfreno atómico.
Junto con los sobrevivientes japoneses “compitieron” 285 candidatos, entre ellos la agencia de Naciones Unidas para los refugiados palestinos (UNRWA), el Tribunal Internacional de Justicia (TIJ) y el secretario general de la ONU, António Guterres. Hace falta que prime la cordura, no los intereses espurios de los ricos, ni de quienes tienen ansias de protagonismo y se creen sus propias mentiras, como el exmandatario estadounidense Donald Trump, quien llegó a figurar en 2019 en la lista de los 301 nominados. Se le consideró por sus “avances en el diálogo y la desnuclearización de Corea del Norte”, pero nada se dijo de su hostilidad contra Irán, actor decisivo de la geopolítica mundial, integrante destacado de los BRICS, y con amplio programa nuclear de uso pacífico.
De cualquier manera, en esta oportunidad la paz y los desvelos por ella se ven dignamente representados. Y una ciudadana del mundo siente que este Nobel no fue prostituido, como sucedió, por ejemplo, en 2009, al conferírsele al entonces presidente Barack Obama. Muchos nos enfurecimos, pues en los iniciales 10 meses de ejercicio de su mandato envío a Afganistán 30 000 soldados, y mantenía fuerzas de invasión y ocupación en suelo iraquí. Además, en el marco del Plan Colombia, incrementó las tropas estadounidenses en Latinoamérica.
Nihon Hidankyo, como excepcional testigo histórico, sin embargo, ha ayudado a generar y consolidar una amplia oposición a las guerras, creando campañas educativas y enviando urgentes mensajes en contra de la proliferación y el uso de los artefactos bélicos nucleares. Frecuenta los pasillos de la ONU o visita a los Estados poseedores de armas nucleares, conminándolos a erradicarlas.

“Los Hibakusha nos ayudan a describir lo indescriptible, a pensar en lo impensable y a comprender de alguna manera el dolor y el sufrimiento incomprensibles causados por las armas nucleares”, sentenció el comité de Oslo. En la web de la ONG nipona se lee: “Debe reconocerse la responsabilidad estatal de haber lanzado la guerra, que condujo a los daños por el bombardeo atómico, y debe proporcionarse compensación”. También aboga por suprimir del lenguaje el sonido de los conflictos bélicos.
Ojalá el verdadero interés hacia la concordia entre los pueblos sea la tónica futura de este Nobel. Algo difícil de avizorar en un mundo enfermo de horror y soberbia.



























2 comentarios
Justa vindicación de una excelsa condecoración, en ocasiones mal otorgada, a
los sobrevivientes del peor y único genocidio nuclear
made in USA, actualmente irresponsable amenaza real para toda la humanidad
irresponsable amenaza
para la humanidad
Se trata de eso, de ir caminando dando movimiento al pensamiento humanista, y no a un pensamiento o movimiento estático y criminal, siempre en esencia el único y mismo del mundo viejo (EEUU-OTAN-UE…), que siempre quiere acabar con el mundo nuevo (CHINA, RUSIA, IRÁN) que está amaneciendo…
En todas estas líneas y posibilidades abiertas para visualizar un futuro mejor mundial China ya ya propuesto que no hayan armas nucleares.