Los educadores cubanos, garantes de la formación de las nuevas generaciones, fueron reconocidos como pilar en la construcción del futuro de la patria
El 22 de diciembre no es una fecha casual en el calendario cubano. Marca el día en que, en 1961, Cuba se declaró Territorio Libre de Analfabetismo, una gesta que consolidó a la educación como uno de los pilares fundamentales de la Revolución.
Este lunes, al conmemorarse un aniversario más de aquella proeza, el acto central por el Día del Educador, celebrado en la Tribuna Antiimperialista, sirvió para reconocer a los maestros de hoy, dignos herederos de los jóvenes brigadistas protagonistas de la Campaña de Alfabetización que llevaron la luz del saber a cada rincón del país.

A pesar de las enormes dificultades económicas que enfrenta la nación, Cuba mantiene indicadores educativos elevados en el contexto regional. Se trata de resultados que, aun en condiciones adversas, han sido reconocidos internacionalmente y reflejan la prioridad histórica concedida a la enseñanza como herramienta de desarrollo social.
Durante el acto, las autoridades del sector destacaron el esfuerzo sostenido de los educadores cubanos en un escenario complejo, marcado por la salida de profesionales hacia otros ámbitos laborales y por el recrudecimiento del bloqueo económico que afecta al país. En ese contexto, se subrayó la entrega y el compromiso de quienes permanecen en las aulas, garantizando la continuidad del proceso formativo.
La velada política y cultural tuvo como protagonistas a niños y adolescentes, símbolo vivo del fruto de esa obra educativa. Al encuentro asistieron Miguel Díaz-Canel Bermúdez, primer secretario del Comité Central del Partido y presidente de la República, y Manuel Marrero Cruz, miembro del Buró Político y primer ministro, junto a las principales autoridades del sector educativo y de la capital; entre ellos, la ministra de Educación, Naima Ariatne Trujillo Barreto, y el titular de Educación Superior, Walter Baluja, además de una representación de maestros y profesores de diversas instituciones docentes y de organismos que respaldan el sistema educacional.
Durante el acto de celebración, el viceprimer ministro Eduardo Martínez Díaz y la ministra de Educación entregaron el Reconocimiento Especial del MINED a profesionales con una destacada hoja de servicios. Entre los agasajados figuraron Paula Griñán Agüero, Cristina García Despaigne, Aida Cecilia Pérez, Ángela Núñez Machado, Yoniel García La Rosa y Jesús Arencibia Arévalo.
Asimismo, el mandatario cubano impuso la Orden Frank País de Primer Grado a Isabel Río Leonard. Además, se otorgó la Medalla José Tey a Anabel Durán Reyes, Lisa Alonso Rodríguez y Maritza López Hernández. Todos estos educadores fueron reconocidos por sus décadas de dedicación y resultados sobresalientes. Otros pedagogos también recibieron la Distinción por la Educación Cubana y la Distinción Rafael María de Mendive.
Fidel en el recuerdo

En una jornada como la del Día del Educador resulta inevitable remitirnos a la figura del Comandante en Jefe Fidel Castro. Cuando se homenajea a un educador cubano, se rinde tributo también a un actor clave del proyecto de nación que el líder histórico ayudó a concebir y por el cual apostó el capital político y moral de la Revolución en sus primeros años.
Fidel convirtió la educación en un derecho real y masivo, no en un privilegio. Próximo a su centenario, es necesario recordarlo no solo como el líder que dio la orden de alfabetizar, sino como el estratega que comprendió que la verdadera independencia comenzaba con la liberación de la ignorancia, y que los maestros eran y siguen siendo soldados de vanguardia en esa batalla permanente.


























