Hilos de tinta

Hay quienes encuentran en la escritura una manera de mirar el mundo; otros, una forma de inventarlo. Para Alain Gómez Pérez, ambas posibilidades parecen encontrarse en cada relato.

Nació el 29 de octubre de 1992 en Matanzas, Cuba. Es graduado de Ingeniería Química por la Universidad de Matanzas, en 2016, y actualmente trabaja como tecnólogo en la empresa mixta Energas S.A. Entre fórmulas, procesos y realidades concretas, fue abriendo también un espacio para la imaginación y la literatura.

En agosto de 2021 pasó a formar parte del proyecto “Laboratorio de Escrituras: Encrucijada”, dirigido por la escritora Elaine Vilar Madruga, experiencia que acompañaría su desarrollo como narrador.

Sus textos han encontrado espacio en revistas digitales internacionales como Letras & Musas, Interliteraria y Pájaro de Alma, así como en Omega Poética, blog del poeta Jorge Gabriel M. Vera. Su narrativa también ha comenzado a recibir reconocimiento: uno de sus cuentos de fantasía para adultos resultó finalista en el Premio de Cuento Eduardo Kovalivker 2023. Ese mismo año obtuvo el premio en la categoría Narrativa en el III Premio del Laboratorio de Escrituras: Encrucijada 2023.

Su recorrido entre la ciencia, la experiencia cotidiana y la imaginación encuentra una síntesis particularmente hermosa en una frase que podría funcionar también como declaración de principios: “Escribir es tejer universos con hilos de tinta”.

Porque para Alain escribir no parece ser únicamente contar historias: es construir espacios, personajes y posibilidades; unir fragmentos hasta convertirlos en algo que antes no existía. Cada relato puede ser, así, un pequeño universo tejido palabra a palabra.


El umbral

¿Dónde estoy?, ¿a dónde fueron todos?, ¿qué es este sitio tan oscuro? Mi mente conserva el vago recuerdo de un auto, muchas personas y luego… luces. ¿De qué se trata esto? Siento mis brazos pegados a mi pecho y apenas puedo estirar mis piernas. Tengo algo muy extraño pegado al estómago. ¿Por qué estoy aquí? Escucho voces, no sé de dónde vienen, intento mirar a todos lados, pero sigo sin ver mis propias manos. Nada me acompaña en este encierro, hasta los aromas me han abandonado. Ahí está, una pequeña abertura rompe la oscuridad y hace que mis párpados cubran mis pupilas. Siento que una fuerza me aprisiona y jala por los pies. ¿Me llevará a la salida? No tengo alternativa, mi resistencia es inútil, mi cuerpo es arrastrado. Una luz intensa hace fallido mi intento por abrir los ojos. Comenzaré a gritar: “¡Hola!, ¿me pueden decir en dónde estoy?”. Estaba tan aterrorizado, que mi boca decidió llorar y gritar en vez de decir palabras. Les digo que esto es muy extraño, creo que ya no me quedan muchos recuerdos, siento que mi cerebro se vacía con mucha rapidez, ¿por qué me hacen esto?, siento que ya no puedo…

– ¡Felicidades, es un bebé muy hermoso! –exclama un doctor hacia la pareja que se abrazaba mientras observa su hijo recién nacido.

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