El inicio del período lectivo devuelve a las calles el pulso habitual de los estudiantes hacia los centros educativos. La jornada inaugural marca el retorno a la rutina académica para miles de niños, adolescentes y jóvenes que reasumen su proceso formativo.
En escuelas primarias, secundarias y preuniversitarios, la apertura de las aulas renueva la importante alianza entre las familias, el personal docente y los alumnos.
La concreción de este nuevo curso tiene lugar en un escenario socioeconómico complejo, atravesado por limitaciones materiales y tensiones logísticas. Frente a estas circunstancias, el reinicio de las actividades docentes exige la articulación de esfuerzos entre las instituciones educativas, los trabajadores del sector y las comunidades para garantizar el funcionamiento de la red escolar y mantener la continuidad del proceso de enseñanza y aprendizaje.
Más allá de los imponderables cotidianos, la preservación del calendario académico responde al propósito de asegurar la instrucción y la formación de las futuras generaciones.
La presencia del estudiantado en las aulas ratifica el papel de la escuela como espacio fundamental para la transmisión de conocimientos y la preparación de los ciudadanos. Volver a las aulas es la apuesta más firme y consciente por el futuro de la nación.































