María Fernanda Ruiz, comunicadora argentina. /Ricardo R. Gómez Rodríguez
María Fernanda Ruiz, comunicadora argentina. /Ricardo R. Gómez Rodríguez

Abrazo amoroso y profundo a Cuba

Robarle unos minutos a la comunicadora argentina María Fernanda Ruiz, es complejo, siempre está ocupada, pero hace una pausa cuando se trata de hablar acerca de Cuba, su legado y su gente


Los vínculos de María Fernanda Ruiz con Cuba se iniciaron desde muy joven, cuando en su Argentina natal fue alfabetizadora, empleando el método “Yo sí puedo”, diseñado por profesionales de la mayor de las Antillas. De mediana estatura, la comunicadora gaucha tiene esa dicción perfecta característica de sus coterráneos, pelo largo, entre lo rubio y platinado, que mueve casi tanto como sus labios, donde de vez en cuando asuma una leve sonrisa.

Hasta hace relativamente poco tiempo María Fernanda asumía responsabilidades en espacios digitales de la televisión pública de esa nación, una institución muy grande, según refiere.

“Decidí irme porque me enfermé –comenta– debido a los pasos dados por el gobierno de Javier Milei, no los soporté. Antes estuvimos 16 años haciendo cosas diferentes, ayudando a la patria, a la cultura, a la comunicación con el pueblo. Traté de aguantar, pero mi salud quebrantó con los sucesos actuales.

“Por eso me fui a la actividad privada, provisoriamente, y asumo acciones de comunicación política con proyectos de izquierda del continente”, explica.

En la V edición del Coloquio Internacional Patria, desarrollada en abril en La Habana con unos 150 delegados e invitados extranjeros, ella tuvo a su cargo paneles y conferencias. Fue, quizás, la primera voz escuchada en el preámbulo, durante el III Taller de Redes Digitales Girón Victorioso, el cual sesionó en el Centro de Negocios de Miramar y por videoconferencia se extendió a todas las provincias del país.

Acompañada por jóvenes realizadores audiovisuales, en ese momento apuntó: “Vamos a narrar los costosos errores cometidos en mi país, porque no queremos que les ocurran”.

Luego denunciaron el saqueo, la devastación de instituciones, los planes económicos extremistas, la manera mediante la cual eliminaron conquistas sociales en la salud, educación pública, el empleo; las consecuencias de los duros reajustes económicos, donde salen golpeados los pensionados, los más pobres.

El Coloquio prosigue su labor. Quedó inaugurada en La Habana una sede para ese proyecto.

Al centenario del natalicio de Fidel Castro Ruz, estuvieron dedicados amplios espacios en el V Coloquio Internacional Patria./Ricardo R. Gómez Rodríguez

BOHEMIA quiso saber la opinión de Ruiz, sobre el recién concluido Patria:

“Este es el punto de encuentro de la comunicación de izquierda del Sur global. En eso se ha convertido, en un espacio en el cual tramitamos todo para ampliar y expandir estos canales, optimizarlos en la territorialidad digital y hacerlos más enérgicos, con más potencia estética”.

–¿Cómo lograr esos propósitos?

–Hay que hacerlo con más fuerza, con más conversación social generada, principalmente, con la juventud.

“Por eso analizamos y cuantificamos el uso del espacio digital, ¿quiénes hablan?, ¿cuántas personas contestan acerca de cada tema?, o ¿cuáles de los actores políticos nacionales y latinoamericanos que intervienen?”.

Al referirse específicamente a la V convocatoria del Coloquio, abunda: “En este contexto atroz del mundo, con la amenaza sobre Cuba, el encuentro es el abrazo más profundo de agradecimiento de nuestros pueblos hacia la Isla. Un agradecimiento amoroso y hondo, el cual nace en las raíces de la escuela pública argentina, en la formación cultural de nuestros pueblos de América Latina”.

María Fernanda habla y los ojos se le iluminan, o es posible que asomen ligeras lágrimas, de esas imposibles de aguantar cuando llegan a agolparse demasiados sentimientos.

“Hablo de mi país, porque nos une una figura gigante como la del Che, pero también estamos fusionados por décadas de historia.

“Yo alfabeticé en el año 1986, con el método ‘Yo sí puedo’. Era muy jovencita. Fue mi primer trabajo.

“También los médicos cubanos llegaron hasta los lugares intrincados donde hacían falta. Reconocemos los avances científicos tecnológicos, las vacunas soberanas aportadas durante la covid-19, la cultura, la música, la obra, el ejemplo de la Revolución. Las palabras de Fidel siguen sonando en nuestra memoria”.

La interlocutora confesó: “Yo tengo un nieto de tres años que se llama Camilo, por Camilo Cienfuegos, y aprende de las frases de Fidel; con ellas, lo criamos”.

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