Año

A través de ejemplos prácticos se invita a los lectores a apreciar la riqueza del lenguaje y a reflexionar sobre cómo nuestras palabras pueden influir en nuestras relaciones y en la forma en que percibimos el mundo

Por. / María Luisa García Moreno


Todos sabemos que año es “el tiempo que tarda la Tierra en dar una vuelta alrededor del Sol, lo cual equivale a 365 días, cinco horas, 48 minutos y 46 segundos” o el “periodo de 12 meses desde el día 1.o de enero hasta el 31 de diciembre, incluyendo estos dos días”.

Otras acepciones aparecen en el Diccionario de la lengua española, pero quiero escribir acerca de frases populares enriquecedoras de la lengua; en particular, algunas de otros pueblos latinoamericanos empleados para referirse a lo que los cubanos llamamos tiempo o año de Ñañá Seré para indicar algo muy antiguo, tan antiguo que se pierde en el tiempo. De Ñañá Seré se cuenta que era un esclavo lucumí, traído a Cuba desde África Occidental; los lucumíes se servían de proverbios, cuentos y fábulas que trasmitían su filosofía de vida e inculcaban a los hijos sus principios morales y creencias mágico-religiosas.

Pues bien, en las hermanas tierras mexicana y chilena se emplea año de la canica, de la cocoa, de la cachetada o de la ñauca (“antiguo”, en quechua), y referirse a un tiempo remoto, pasado muy distante. En Colombia se dice año del caldo; en Puerto Rico, año de las guácaras (del dialecto boricua); en Ecuador, año de la chispa. Con igual significado se usan también año de la escarapela, del curuncuncún, del cururú y del polvo.

En la República Dominicana, Venezuela, Argentina y Uruguay se denomina año verde o año del golero a aquel que nunca llegará. En Chile se utiliza la expresión años de circo, así en plural, para referirse a la experiencia adquirida a través de los años. Año con año, en México, Honduras, Nicaragua y Chile se usa en alusión a aquello que ocurre de manera continua y reiterada durante el transcurso de los años. En la República Dominicana: de cada año un día es locución equivalente a nuestro de vez en cuando.

Son todas frases populares surgidas de manera espontánea y se han ido generalizando a través del tiempo.

Acaba de empezar un nuevo año y aprovecho la ocasión para desear a todos los cubanos prosperidad en su vida personal y laboral, y recordar que, según nuestro Martí, “Del trabajo continuo y numeroso nace la única dicha”.

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