A pioneros de todo el archipiélago les sobran razones y opciones para celebrar
Saben los espirituanos que no han sido exclusividad durante las últimas jornadas; que en todo el país un enjambre de niños ha asaltado los más increíbles espacios públicos para dibujar palomas de paz, banderas y mapas de Cuba, palmas reales, tocororos, flores, soles, bosques.
Por cierto… ni una sola arma a punta de tiza, plumón o crayola.
Saben, también, que en espacios igualmente abiertos –a todo y a todos– esos mismos niños y adolescentes han halado en dos grupos de la misma cuerda para ver quién vence a quién; o han corrido entre conos, han saltado la suiza, han jugado ajedrez, dama o parchís… entre numerosas opciones de sano esparcimiento.
Aunque lo hacen en cualquier momento del año, abril ha tenido su sello. La Organización de Pioneros José Martí –como la Unión de Jóvenes Comunistas– coronan un año más de fecundísima existencia: día 4, razón suficiente para desbordar alegría, celebrar, sentir un orgullo que no tiene edad porque si algo pudo constatar BOHEMIA fue el deseo de muchos padres y abuelos, reflejado en sus rostros, de ponerse un short, una pañoleta, y sumarse también al jolgorio, como lo hicieron hace 30 años, medio siglo atrás y más.
Fotos. / Pastor Batista





























