Sobre iniciativas para conservar y difundir el patrimonio documental asociado a las letras y el arte, conversan dos expertos bibliotecarios
Desde fuera, la biblioteca tradicional parece una institución cuyo desempeño se limita a mantener en óptimas condiciones sus fondos y entregar a los visitantes los materiales que estos soliciten. Sin embargo, detrás de la sala de lectura ocurren disímiles acciones y hasta descubrimientos de diversa magnitud. Tales hallazgos no solo requieren perseverancia, sino buen ojo para avizorar dónde se encuentra el filón dorado.


Más de 10 años dedicó una bibliotecaria a una veta subestimada por los estudiosos de los medios de comunicación: las páginas literarias de BOHEMIA durante la primera mitad del siglo XX. Lo encontrado desmiente la extendida percepción de que en la etapa mencionada el gran mérito de esta revista descansaba en sus textos de corte político y social, mientras lo demás era prescindible.
En las planas del semanario, Roselia Rojas Ricardo constató la presencia de autores notables (entremezclados, como en cualquier yacimiento, con exponentes de menor valor), cubanos y foráneos, por ejemplo, Agustín Acosta, Lola Rodríguez de Tió, Dulce María Borrero, Rosario Sansores, Julián del Casal, José Jacinto Milanés, José Manuel Poveda, Luis Felipe Rodríguez, José María Heredia, Víctor Hugo, Guy de Maupassant.
Lamentablemente, no podemos conversar con ella, pues ya murió, pero dos colegas suyos, Regla Perea Fernández, directora de la Biblioteca Provincial Rubén Martínez Villena, de La Habana, y Miguel Viciedo Valdés, especialista principal del área metodológica de dicho centro, recuerdan y aprecian aquel esfuerzo.
“Roselia llegó a trabajar con nosotros a principios de la década de los 80. Revisando las ediciones de BOHEMIA halló noveletas, cuentos, poesía. Y a la par se percató de que muchos usuarios –entre ellos estudiantes y profesores de la universidad– venían a consultar lo referido a escritores cubanos. Entonces se dispuso a hacer un estudio de su contenido y elaborar un índice literario, con la intención de facilitar la búsqueda a los interesados y a los bibliotecarios. Además, se dio cuenta de que tal índice evidenciaba un valor poco reconocido, pues en la primera mitad del siglo XX la revista había significado para numerosos escritores la posibilidad de publicar de manera sistemática”, rememora Viciedo.

“Nuestra sala de Referencias lleva el nombre de Roselia, por su contribución a las investigaciones bibliotecológicas –prosigue Regla Perea–. Ella tenía una alta capacidad profesional. Y escogió a BOHEMIA por su papel preponderante en la cultura popular cubana. El semanario llegaba a todas las casas. En él escribían personalidades y trabajaban muy buenos ilustradores”.
Aunque originalmente no fue ese el propósito de la investigación, con lo obtenido del primer decenio examinado se creó en 2006 una multimedia que recibió el título de Musas Bohemias.
–¿Quién la denominó de ese modo?
–Fue una sugerencia de Roselia. Si mal no recuerdo, su elección estuvo relacionada con la idea de las musas como algo inspirador –puntualiza Viciedo–. No obstante, fue la directora de la biblioteca en aquel momento, María Teresa Sánchez Rivera, quien la entusiasmó con la posibilidad de tener un producto digital, e hizo un convenio con el Joven Club de Computación que radicaba a un costado del Pabellón Cuba. Aquí se formó un equipo, con Roselia a la cabeza y especialistas de la sala de arte, la general, la hemeroteca.
–Veo que Las Musas… abarca solo una década: 1910-1919.
–Se quiso probar cómo funcionaba esa información en una multimedia. Y el criterio de Roselia tuvo que ver en la selección del decenio.
–¿Qué hallarán quienes la consulten?

–Sus realizadores la concibieron como un sistema de búsqueda con varios epígrafes: cuento, teatro, poesía, noveleta, miscelánea –interviene Regla Perea–; cada apartado contiene una lista con los nombres de los autores, los títulos de los textos y en cuáles números se incluyeron.
–¿Otros profesionales de la biblioteca han emprendido estudios similares?
–Después se desarrollaron dos investigaciones que generaron sendas multimedias, pero estuvieron relacionadas con las artes plásticas y la música –vuelve a tomar la palabra Miguel Viciedo–. Disponíamos de una colección de diapositivas sobre creaciones representativas de diferentes períodos, estilos, artistas. Empezaron a mostrar problemas con la calidad del color y a dañarse por el préstamo. Un equipo las estudió y clasificó. E hicimos Fondarte 1 (Fondo de Arte).
“La segunda multimedia la destinamos a partituras originales. Como el papel se iba deteriorando, las organizamos por temáticas, materia, autor, y las digitalizamos; así surgió Fondarte 2.
“Asimismo, hemos digitalizado revistas –por ejemplo, Carteles, Avance–, libros, sobre todo los pertenecientes a los fondos raros y valiosos, y obras no reeditadas, de las cuales contamos con un solo ejemplar. En esos casos no podemos prestar el volumen impreso, pero sí dar la versión en el otro formato”.
–¿También disponen de BOHEMIA en soporte electrónico?

–Sí, desde sus inicios hasta el año 2013. Los usuarios pueden consultarla –asegura Regla Perea–. Además, la biblioteca añadió a su página de Facebook el espacio Lecturas con Juliana, en el cual comparte las recomendaciones que brinda BOHEMIA sobre la medicina verde, la manera de conservar…
“¿Cómo surgió la idea? Nosotros hacíamos los Desayunos con abuelo, todos los martes, a las 10 de la mañana, para recibir a personas de la tercera edad y dedicar dos horas al intercambio cultural. Los integrantes del grupo venían más temprano y le pedimos a la especialista de la sala de publicaciones seriadas que pensara en una manera de motivarlos mientras esperaban.
“Juliana Uribe (falleció recientemente, pero el espacio va a seguir con el mismo nombre), siempre empezaba el encuentro leyendo la revista. Este espacio lo llevamos después a nuestro sitio en Facebook (Biblioteca Pública Rubén Martínez Villena de La Habana, el enlace es https://www.facebook.com/bpvillena). Ahí salen nuestro programa cultural, los Sábado del Libro, las exposiciones que montamos…
“BOHEMIA continúa siendo un pilar de nuestra hemeroteca. En la actualidad la especialista principal del área de Servicios de Información realiza un estudio sobre la relevancia patrimonial del semanario”.
A Miguel Viciedo correspondieron las palabras finales: “Esa tesis de maestría, de Maydelín Ordaz Valdés, es significativa por el aporte que hace al patrimonio documental de Cuba y a la bibliotecología como ciencia. Su finalidad es poner en valor la revista; o sea, colocar a BOHEMIA en el lugar que merece, desde el punto de vista de sus contribuciones a la cultura y a la historia”.
Palabras de Eusebio Leal para la presentación de la multimedia: “El Índice Literario Las Musas Bohemias […] está llamado a convertirse en un inestimable instrumento de trabajo para investigadores, historiadores, artistas, estudiantes…”.





















