El 6 de septiembre se convierte en una fecha para el reconocimiento de aquellos que dedican su vida laboral a la producción de datos que permiten la evaluación y la toma de decisiones en el país
En apariencias, una estadística es un número, pero existe todo un entramado detrás de esas cifras. En Cuba, es la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) la encargada de preparar, recopilar, procesar y difundir todo lo relacionado con las estadísticas demográficas, económicas, sociales y medioambientales.
Cada 6 de septiembre se celebra en nuestro país el día de ese trabajador. La fecha deviene ocasión para reconocer la loable labor, no solo de la ONEI, sino también de los que en cualquier dependencia y organismo de la nación hacen de la producción de estadística parte de su rutina diaria.

BOHEMIA conversó con Juan Carlos Alfonso Fraga, vicejefe de la Oficina nacional, quien destacó que la elección de la efeméride está dada en que no se efectuaba un censo de población y vivienda en la Isla desde el año 1953. “Era una necesidad; es la investigación estadística fundamental que hace un país por su complejidad conceptual, técnica y logística, y el realizado en el año 70 fue en medio de un contexto adverso, además de que no se tenía el desarrollo tecnológico, infraestructural, ni profesional que existe hoy día”, explicó.
Resulta fundamental conocer las características de la población y las viviendas a todos los niveles: provincia, municipio, barrios. A través de estos datos se descubren las características de quienes viven en determinados asentamientos, sus edades, centro de trabajo o estudiantil, nivel de escolaridad, color de la piel, el número de personas en situación de discapacidad y las condiciones de sus hogares.
Durante el primer censo en el periodo revolucionario, como explica Alfonso Fraga, todo fue curioso, pues se realizó con una diferencia de 17 años con respeto al anterior. “Los años del 59 al 70 fue de grandes transformaciones económicas y sociales en beneficio de la población y demográficamente hubo un incremento notable del número de nacimientos: alrededor de 200 mil personas; en este 2024 –se piensa– nacerán 90 mil”, agregó.
Su papel ponderante radica en que las decisiones que se tomaron en el país debían tener como base las informaciones censales; conocer cómo iba a cambiar la estructura y las demandas de empleo diez años después. Ahí se fijaron las primeras cifras, ese censo dio 8 millones 569 mil 121 habitantes, y se realizó en las seis provincias que había en esos momentos: Oriente, Camagüey, Las Villas, Matanzas, La Habana, Pinar del Río y en el territorio de la Isla de la Juventud (llamada Isla de Pinos), declaró el experto.
Los siguientes que se realizaron fueron en 1981, 2002, y 2012. Próximamente se efectuará otro que, según explica el directivo, se encuentra en proceso de preparación pues, “un Estado moderno, una sociedad moderna, necesita una estadística moderna. Una estadística que tenga principios de rigurosidad, trazabilidad, certificación, flujo y que se produzca en el lugar donde ocurre.
Sobre las fortalezas con que cuentan las estadísticas cubanas, tomó como ejemplo los nacimientos que ocurren en Cuba. Explicó que la información se empieza a captar en el hospital como fase inicial. Se llena un formulario, y este se procesa.
“Lo mismo ocurre con los que fallecen, los matrimonios, los divorcios y las migraciones internas. Een cuanto a este último, no somos la única nación de América Latina y el Caribe que tiene un sistema de estadísticas de migración dentro del territorio nacional”, agregó.
Sobre las estadísticas sociales, explicó que estas recogen el empleo, la seguridad social, el arte, la educación, la salud. Por ello también son muy preciadas y la Oficina tiene la responsabilidad de captarla, procesarla y publicarlas. Por otra parte, continuó con las económicas, que miden el producto interno bruto, los agregados económicos, la productividad, entre otros.
El vicejefe de la ONEI insistió además en la importancia de las informaciones medioambientales, pues “muchas naciones tienen recursos naturales y la economía muy desarrollada, pero tienen una gran contaminación producto de esa producción”, resaltó.
La ONEI trabaja, igualmente, indicadores y variables internacionales que miden aspectos del desarrollo humano: el índice de desarrollo humano y de pobreza multidimensional. El primero mide ingresos, la esperanza de vida al nacer y la escolar, así como el grado promedio de escolaridad.
“Cuba se encuentra alrededor del lugar 80, de 309 regiones en el mundo, calificado como un país de desarrollo humano alto. Si esta medición se guiara solo por el ingreso nacional bruto per cápita, estaríamos sobre el lugar 100 en el orbe, pero la ubicación varía debido a otros valores que también inciden”, resaltó.
Alfonso Fraga informó sobre la encuesta de condiciones de vida, a implementarse en el segundo semestre del año en curso para medir el índice de pobreza multidimensional nacional y que tendrá en cuenta más indicadores que el que se hace internacionalmente.
El trabajo que despliega el sistema de la ONEI resulta transversal a todos los sectores de la sociedad: “La ONEI no tiene ningún vínculo con el desarrollo de políticas, nuestra tarea es ayudar a evaluar y proporcionar los datos para la toma de decisiones. La población objeto y sujeto del desarrollo. Trabajamos para el desarrollo, pues el avance económico de un país depende de su gente y, por lo tanto, es el recurso más importante”, concluyó el directivo.





















