Como consecuencia de las piras barriales de desechos sólidos, el medioambiente y la salud de los habitantes de la urbe capitalina están en peligro
Hablemos claro. El pecado original de estas fogatas extendidas ahora por todos los municipios de La Habana, es la exigua sistematicidad de la recogida de basura. No voy a detenerme en su causa harto conocida por todos.
La administración capitalina debiera pensar, no obstante, en otras alternativas, aunque sean temporales: crear una mypime sanitaria asociada con particulares, emplear carretones tirados por caballos en la recogida en los barrios menos céntricos o solicitar ayuda a las Fuerzas Armadas, este es un combate en favor de la salud poblacional.

En algún momento, a algún vecino irritado por el mal olor emanado de los desechos expuestos largamente a la intemperie y la oleada de moscas en su casa, se le ocurrió que la solución se hallaba en darle candela a todo aquello.
!Y la “iniciativa” se convirtió en un verdadero infierno!, agravada cuando la incineración de basura no es producto solo de una acción individual, sino además de una funesta práctica incluso en instalaciones estatales. Un ciudadano que reside en la zona de Palatino y Vía Blanca, municipio del Cerro, relató a Cubadebate y publicado el 20 de febrero de este año: “No solo es la gente dándole candela a los basureros de las esquinas, la propia dirección de comunales aquí en Palatino y Vía Blanca está quemando la basura de los camiones ahí mismo. Ayer incluso se les salió de control y hasta los bomberos vinieron”.
Las consecuencias no son solo sanitarias: los incendios también dañan los cables eléctricos, postes del tendido telefónico y contenedores. Una chispa impulsada por el viento, puede introducirse subrepticiamente en un hogar, centro de estudio o trabajo e incendiarlo.
No debe descartarse el efecto antiestético de estas isletas malolientes en una ciudad capital donde transitan turistas foráneos.
Daños en el ser humano
La inhalación de humo y gases tóxicos provenientes de la quema indiscriminada de desechos sólidos puede provocar en las personas complicaciones respiratorias graves, edema pulmonar y, en casos severos, la muerte.
Según el sitio web sensydie.com, los gases tóxicos producto de estas piras se clasifican en función de sus efectos fisiológicos:
- Asfixiantes químicos: Estos gases obstruyen la capacidad del cuerpo para transportar o utilizar oxígeno a nivel celular. Este es el caso del monóxido de carbono (CO), el cual se une a la hemoglobina e impide el suministro de oxígeno.
- Asfixiantes simples: Gases como el nitrógeno (N) pueden desplazar el oxígeno respirable en un ambiente y provocar asfixia.
- Irritantes: So n los que producen inflamaciones e irritación en las vías respiratorias, los ojos y la piel; ejemplo de ellos son el amoníaco (NH₃) y el cloro (Cl₂).
- Sustancias tóxicas sistémicas: Emanaciones absorbidas por el torrente sanguíneo, las que perjudican sistemas corporales completos. Este es el caso del cianuro de hidrógeno (HCN).
Algunos ejemplos de gases tóxicos comunes y sus principales peligros
- Sulfuro de hidrógeno (H2S): Se le puede reconocer por su olor a “huevo podrido” en bajas concentraciones, en niveles más altos paraliza el sentido del olfato y actúa como asfixiante químico y depresor del sistema nervioso.
- Amoníaco (NH₃): Es un irritante severo para los ojos, el sistema respiratorio y la piel.
El daño en la salud humana –irreversible en casos críticos– depende principalmente de la vía de exposición, sobre todo si es a través de la inhalación –aunque algunos gases se absorben a través de la piel–; la concentración del gas, la duración de la exposición, las propiedades específicas del gas y la susceptibilidad y el estado de salud general de cada persona.
Especialistas en el tema opinan que incluso breves exposiciones a altas concentraciones, o una prolongada a niveles más bajos, pueden provocar intoxicación grave o problemas de salud a largo plazo.
Otros efectos de nocivos son:
- Mareos, aturdimiento, confusión.
- Dolor de cabeza.
- Náuseas, vómitos.
- Tos, sibilancias, dificultad al respirar, opresión en el pecho.
- Irritación de los ojos, la nariz y la garganta.
- Pérdida de coordinación o control motor.
- Pérdida de conciencia.
- En casos graves: convulsiones y muerte.
- Enfermedades respiratorias permanentes: asma, la bronquitis crónica o el enfisema pulmonar.
- Daño neurológico con pérdida de memoria, dificultades de concentración, cambios de personalidad o neuropatía periférica.
- Daños en órganos vitales: hígado, riñones y el corazón.
- Mayor riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer; por ejemplo, los de mama y leucemia.
- Problemas de salud reproductiva y de desarrollo en la descendencia.
Varios de los efectos nocivos de los gases provenientes de las quemas son comparables con los producidos por drogas sintéticas.
Plásticos letales
Buena parte del contenido de los microvertederos barriales está compuesto por plásticos: botellas, vasos desechables, jabas, envolturas de productos, cuchillos, tenedores y cucharitas de ese material.

De acuerdo con el sitio plasticpollutioncolaition.org, al combustionar, los plásticos liberan gases venenosos, en particular dioxinas, contaminantes muy estables en el medioambiente, capaces de permanecer largo tiempo en los tejidos humanos y animales y por ello hacen bioacumulación, un facilitador de toxicidad crónica, propensión a heredar cáncer y mutaciones anómalas en los genes, también mal funcionamiento endocrino.
Con el calor los plásticos también expulsan carbono negro, metales pesados, HAP –un tipo de sustancia química, la cual, acorde con el sitio cancer.gov, puede crear melanomas malignos–; y compuestos orgánicos volátiles, destructores del ozono y formadores de neblina química al reaccionar con otros contaminantes atmosféricos y la luz solar.
El sitio web añade: “la inhalación de humo de plástico puede provocar un mayor riesgo de enfermedades cardíacas, efectos secundarios respiratorios como asma agravada, irritaciones cutáneas, dolores de cabeza, daños en el sistema nervioso y en otros órganos como el riñón, el hígado y el sistema reproductor”.
Otros expertos consideran que la exposición prolongada a fibras sintéticas a través de la inhalación de microplásticos atmosféricos, invisibles a simple vista, transportan también patógenos, metales pesados y contaminantes orgánicos causantes de asma, neumotórax, alveolitis, bronquitis crónica y neumonía.
Según el sitio web scienciedirect.com, algunas emisiones intoxicantes de los plásticos se han relacionado con defectos de nacimiento e indica además que las cenizas de la quema al aire libre contaminan el suelo y entran en las aguas subterráneas y la cadena alimentaria.
Añade que los envases de plástico –aproximadamente el 40 por ciento de la producción mundial de ese material–, suelen contener los siguientes aditivos: retardantes de llama, colorantes, estabilizadores, lubricantes y agentes espumantes, además de adhesivos y recubrimientos. Estos aditamentos contienen metales especialmente peligrosos: cadmio, cromo, plomo, mercurio, cobalto, estaño y zinc.
Alerta roja para las autoridades
En el mundo, la incineración de basura urbana esté penalizada y solo se permite en áreas alejadas de las grandes aglomeraciones de personas por su elevado nivel de toxicidad.
En La Habana, las hogueras callejeras son paisaje común y cotidiano; debe hallársele una solución a corto plazo y sancionar a quienes, con esa práctica, extienden inconscientemente los efluvios dañinos de los desperdicios urbanos a cientos de metros de su origen y daños fisiológicos a miles de personas, en especial, a recién nacidos, ancianos y enfermos.





















