Voces y tribunas en todo el archipiélago demuestran el inmenso cariño hacia él por parte de todo pueblo que lo ve, sencillamente, como la encarnación de Cuba… y a Cuba se respeta
Con una seguridad y un orgullo –duplicados en su condición de cubana y de hija– Mariela Castro Espín afirmó que, al conocer la muy burda acusación que se le hacía desde Estados Unidos y la absurda intención de venir a capturarlo para enjuiciarlo allá, la primera reacción de Raúl fue ofrecer la sonrisa que nada ni nadie ha podido marchitarle, desde los días de Birán.

Olvidaron sus desesperados enemigos que así es Raúl y tal cual afirmó más de una vez, estará, hasta el final de sus días, con el pie en el estribo, dispuesto a morir, aquí, con las botas puestas.
Por esas y por miles de razones más, en Cuba entera ha vuelto a tornarse el avispero, nada agradable para quienes, desde el imperio norteamericano, están acabando con el mundo como si fueran sus dueños y con su propia nación como si no fuesen sus hijos
Le oí decir al anciano espirituano José Manuel García, “tropiezan con la misma piedra, se equivocan otra vez de blanco y les vuelve a salir el tiro por la culata”.
Porque Raúl no es solo Raúl: es Cuba… y un poco más allá.
Por ello, no solo La Habana amenaza metafóricamente con hundirse por el torrente humano que avanza y se concentra ante las narices de quienes ocupan esa edificación intoxicada de perversos intereses, con un inconfundible tufo a base naval guantanamera.

Sancti Spíritus también se derrama hacia su principal plaza, la Serafín Sánchez Valdivia, donde la joven jurista Lídice Carballo Farfán les recuerda a los desmemoriados cómo, antes del derribo de las dos avionetas de la organización terrorista Hermanos al Rescate, Cuba alertó a Estados Unidos de las reiteradas violaciones de nuestro espacio aéreo (25 veces), además de acudir a organismos y asociaciones internacionales para denunciar los hechos.
Con esa campesina virtud de hablar “clarito”, otra mujer: Eidy Díaz Fernández, presidenta provincial de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños resumió: “no se trata de un proceso judicial. Se trata de un acto de venganza de Trump y Marco Rubio. Es la venganza del imperio por no haber podido derrotarnos. Es la rabia de quienes han visto cómo nuestro pueblo, a pesar de las dificultades, ha sabido mantener su dignidad”.
A apenas 80 kilómetros de allí, miles de avileños elevan, desde la Plaza Camilo Cienfuegos, uno de esos mensajes que durante más de seis décadas ha hecho meditar a las sucesivas administraciones norteamericanas acerca de si se lanzan militarmente contra Cuba o si esperan y obran de las maneras más bajas y sucias para desplomar al verde archipiélago, víctima de una asfixia con factura “made in USA”.

Algo que aquí sobra (heredado de Maceo) por lo visto les ha faltado para tirarse. Ojalá les siga faltando, hasta por su propio bien. De modo que continúan apostando por lo segundo, más acentuado aún mediante el brutal y genocida cerco energético.
A sus 95 años, la opción de Raúl es seguir siendo Él (así, en mayúscula), como en los días del Moncada, del presidio, del Granma, de la Sierra, del Segundo Frente, del triunfo y de miles de batallas más… del mismo modo que Cuba mantiene su irrenunciable opción de ser sencilla e invariablemente eso: ¡Cuba… y libre!





















