Diagrama del proceso de pirólisis. / todoenpolimeros.com
Diagrama del proceso de pirólisis. / todoenpolimeros.com

De residuos a combustible

El proyecto Pyralis apuesta por energía y saneamiento ambiental


En Holguín, los desechos plásticos comienzan a dejar de ser un lastre ambiental para convertirse en una oportunidad. Bolsas de nailon, tapas y otros residuos domésticos pasan hoy por el tamiz de un proyecto científico que busca darles una segunda vida: transformarlos en combustible.

Desde el Parque Científico Tecnológico e Industrial de Holguín se promueve el proyecto. / granma.cu

La propuesta surge en un momento donde la gestión de desechos y la búsqueda de alternativas energéticas forman parte de las urgencias del país.

Impulsado por el Parque Científico Tecnológico e Industrial de la provincia, Pyralis propone aprovechar residuos mediante un proceso de pirólisis –calentamiento en ausencia de oxígeno– capaz de descomponer plásticos y generar combustibles líquidos. La iniciativa, desarrollada por el especialista Alejandro Ortiz, se encuentra en fase de implementación en áreas de la Fábrica Héroes del 26 de Julio.

Según se dio a concoer, el proceso permitirá obtener aceites pirolíticos, con un rendimiento estimado de hasta 100 litros por cada 100 kilogramos de plástico, los cuales podrían emplearse en la producción de gasolina y diésel. En la actualidad se avanza en el montaje de uno de los reactores de la planta.

El proyecto, concebido por un grupo de emprendedores e incubado en esa institución, se encuentra actualmente en fase de ensamblaje del prototipo industrial.

De acuerdo con las publicaciones del centro científico, se trabaja en la instalación de sistemas de movimiento mecánico y en la construcción de la tolva para la alimentación de la materia prima, mientras se desarrollan pruebas en frío, paso previo a los ensayos en caliente.

Estas etapas permitirán comprobar el funcionamiento del sistema térmico y la hermeticidad de la planta, elementos esenciales en su validación. Al tratarse de una innovación desarrollada desde cero en el país, la iniciativa deberá transitar por un proceso gradual de pruebas antes de su puesta en funcionamiento.

De superar con éxito estas fases, Pyralis podría tener un impacto relevante en la gestión de residuos plásticos y en la generación de combustibles alternativos, en correspondencia con los principios de la economía circular.

Un reporte de Radio Holguín La Nueva, revela que Pyralis, dio inicio a sus acciones comunitarias en el Consejo Popular Vista Alegre con la iniciativa “Pyralis: Transformando Residuos en Energía”.

Pyralis permitirá obtener aceites pirolíticos, con un rendimiento estimado de hasta 100 litros por cada 100 kilogramos de plástico. / cubadebate.cu

La actividad piloto, desarrollada el pasado 14 de marzo en el parque de esa localidad, contó con la participación de estudiantes de las escuelas primarias Raúl Cepero Bonilla y Nicolás Guillén, quienes abordaron temas relacionados con la nutrición y el uso responsable del agua, como parte de una estrategia de sensibilización comunitaria.

De acuerdo con declaraciones ofrecidas a la emisora por Eric Díaz González, presidente de las Brigadas Técnicas Juveniles en Holguín, el proyecto contiene nueve líneas de trabajo y comienza su implementación en el municipio cabecera, donde pone énfasis en el aprovechamiento energético de los residuos.

En sus proyecciones, aspira a extenderse a toda la provincia de Holguín y, posteriormente, al resto del país, para lo cual requerirá del apoyo de entidades del sector empresarial, incluida la Empresa de Servicios Comunales.

A manera de estímulo comunitario, se destinarán fondos para la rehabilitación estética de áreas verdes y exteriores de viviendas en aquellas zonas con un alto rendimiento en la recolección.

De experiencia global a apuesta local

La magnitud del problema de la contaminación añade premura a este tipo de iniciativas. Según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), el mundo genera más de 400 millones de toneladas de plástico al año, de las cuales una parte considerable termina en vertederos o en el medio natural, sin recibir tratamientos adecuados.

Este escenario ha impulsado la búsqueda de soluciones con el objetivo de reducir residuos y, de paso, recuperar valor a partir de ellos.

La pirólisis no constituye una tecnología nueva, pero ha cobrado relevancia en los últimos años al ser una alternativa para el tratamiento de residuos. De acuerdo con Pnuma, estos métodos permiten reducir el volumen de plásticos y recuperar productos con valor energético, aunque requieren controles estrictos para limitar emisiones y garantizar sostenibilidad.

En términos técnicos, el procedimiento implica temperaturas elevadas –entre 300 y 900 grados Celsio–, lo cual provoca la ruptura de las cadenas moleculares del plástico. A partir de esa transformación se generan gases y líquidos combustibles, susceptibles de refinación para uso energético o industrial.

Experiencias similares se han desarrollado en otros países, entre ellos, India, Japón y Alemania, en los cuales plantas de pirólisis forman parte de estrategias de economía circular. En India, por ejemplo, varias iniciativas han logrado convertir grandes volúmenes de residuos plásticos en combustible, con impacto en la reducción de vertederos y en la generación de energía alternativa.

La magnitud del problema de la contaminación añade premura a este tipo de iniciativas. / juventudtecnica.cu

En Cuba existen otros ejemplos de uso de este proceso más allá de los plásticos. En la provincia de Granma, empresas y centros de investigación han diversificado los productos obtenidos a partir del pirólisis del marabú. Según un reporte publicado en CNC TV Granma, esta técnica no solo permite producir carbón vegetal a partir de esta especie, sino también una gama de compuestos con usos en distintos sectores.

La iniciativa, que es liderada por la empresa privada Piromadc SRL en colaboración con el Centro de Estudios de Química Aplicada de la Universidad de Granma, busca potenciar la economía circular y reducir residuos con productos obtenidos localmente sin necesidad de importaciones. Entre los derivados figuran: carbón vegetal de marabú cotizado en mercados internacionales; humo líquido, empleado en la industria gastronómica; brea, con aplicaciones en pintura impermeabilizante; además de ácido piroleñoso, utilizado como fertilizante.

Estas producciones han mostrado resultados positivos en la agricultura y en la mejora de suelos, y son nuevas fuentes de empleo e ingresos a trabajadores locales.

Energía y saneamiento en una misma operación

En el contexto cubano, Pyralis se presenta en calidad de alternativa ante dos problemas simultáneos: la gestión de desechos y la disponibilidad de combustibles. Medios como Granma resaltan su potencial para disminuir la contaminación asociada a los plásticos y aportar soluciones concretas al escenario energético nacional.

El proyecto incorpora, igualmente, una dimensión social. Según reporta Cubadebate, se prevé la creación de puntos de acopio en comunidades, en los que se posibilite la compra de residuos a la población. Esta estrategia favorece el saneamiento ambiental y abre oportunidades de empleo.

La apuesta se inscribe en el modelo de economía circular. / radioangulo.cu

Esta apuesta se inscribe en el concepto de economía circular, un modelo enfocado en extender el ciclo de vida de los materiales y disminuir la generación de desechos. En este sentido, el proyecto propone una solución tecnológica, pero también un cambio de enfoque importante.

El objetivo es cerrar el ciclo de los residuos y convertir un problema ambiental en una oportunidad energética.

No obstante, especialistas advierten que el proceso no constituye una solución definitiva. Una investigación publicada en la revista científica ACS Sustainable Chemistry & Engineering destaca el requerimiento de altas temperaturas y un consumo considerable de energía. Esto puede traducirse en emisiones de gases de efecto invernadero si no se aplican los controles adecuados.

Asimismo, pueden generarse compuestos contaminantes, entre ellos, sustancias orgánicas volátiles y partículas finas con efectos sobre la calidad del aire y la salud humana. La eficiencia del procedimiento depende del tipo de plástico y las condiciones de operación, lo cual pueden restringir su viabilidad.

En un escenario donde convergen desafíos energéticos y ambientales, iniciativas de esta índole abren un camino posible. El proyecto deviene ejemplo del uso de innovaciones locales cuyo fin sea la de generar soluciones concretas a partir de recursos disponibles, sin depender exclusivamente de grandes infraestructuras o importaciones.

El resultado implica repensar el vínculo entre consumo, desecho y desarrollo. La articulación entre comunidades, instituciones y sector productivo constituye una de las principales fortalezas, pues las soluciones sostenibles requieren integración y continuidad.

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