En exclusiva, BOHEMIA ofrece detalles sobre un proceso creativo que permitirá concluir su puesta en pantalla
La destaca actriz Flora Borrego es Lía. ¿Sufre, sueña, acierta en cada decisión? Varias interrogantes suelen despertar nuestro interés ante la protagonista de la historia telenovelesca. Frustrada la posibilidad de asistir a las locaciones debido a la situación energética del país, las epidemias de dengue y chikungunya, y el déficit de combustibles, conocimos la laboriosidad del equipo. ¿La solución que se han propuesto? Seguir adelante mediante un plan emergente de rodaje.
Conversamos en el local de posproducción: la casa de Felo Ruiz, director de fotografía y de la telenovela Entre dos aguas. Los guionistas Yoel Monzón y José Ignacio León concibieron la trama en 80 capítulos. Dominan preceptos requeridos por un género narrativo y audiovisual de impacto notable en el imaginario social desde tiempos inmemoriales. Esa fascinación estimula a los expertos de las ciencias de la comunicación, ellos estudian por qué funciona y sus particularidades en Cuba y otros países.

Al dialogar con Flora Borrego, la protagonista de la próxima puesta en pantalla, nos dice. “Lía es el personaje que está Entre dos aguas. La mueve el amor y por eso la vida la coloca ante situaciones complejas entre luces y sombras. En algún momento la van a detestar. El personaje no es lineal. Enfrenta situaciones crudas, la salva el amor”.
Felo Ruiz tiene amplias y fructíferas experiencias en el género. Su puesta más reciente, Asuntos pendientes, lo motivó en profundidad. “Ahora nos alejamos del melodrama para acercarnos más a la tragedia desde una dualidad: lo trágico en tono de comedia. La telenovela cuenta sobre seres humanos que se equivocan y rectifican”.
Flora, comunicativa, no oculta su entusiasmo. “La figura de Felo como director determina en el acabado de la puesta. Los guiones son guías, pero el director, los actores y las actrices, les aportan sangre, piel y alma a los personajes”.
Sonríe suave, agrega: “No me considero una actriz difícil, pero sí cuestiono lo que no entiendo. Con él se puede intercambiar. Es un privilegio trabajar juntos”.
Tras la breve pausa, dice: “El proceso de la telenovela es complejo porque las condiciones para hacerla son complejas. Nos demanda y así lo aportamos: responsabilidad, sentido de pertenencia, saberes, dedicación. Me siento tranquila porque conozco al director, también director de fotografía y editor, Felito Ruiz. Todo el quehacer se piensa desde la fotografía, la escena, la creatividad actoral”.
Felo añade detalles imprescindibles en beneficio del concepto artístico: “Siempre defiendo los códigos éticos y estéticos. Velo porque la figura femenina sea respetada. Pienso en el espectador que confronta la telenovela con sus realidades y entornos”.

Asiente Flora al agregar: “Acudimos al silencio que habla más que las palabras. Los actores debemos tener empatía con nuestros personajes. Felo te da confianza. Logra que todas las especialidades estén integradas en dirección de la puesta”.
Comparte esta idea Felito Ruiz, quien asumió edición, posproducción y diseño de presentación. Sin abandonar su labor, expresa: “Antes de comenzar el proceso, le pido al director un bagaje general sobre la obra. Lo interpreto. Paulatinamente surgen ideas y precisiones en beneficio del montaje y de la trama. Las tecnologías evolucionan. Hay que documentarse, conocerlas. Aprovechar la inteligencia artificial, pero la creatividad del ser humano, el corazón del artista, determinan en el acabado. Nunca lo perdemos de vista”.
Apremian el tiempo y el seguimiento del proceso en el que interviene un amplio equipo creativo interesado en la calidad artística de Entre dos aguas.


















