La movilización obrera ratificó que el trabajo creador es una de las premisas de la soberanía nacional
Desde las primeras horas de este 1 de mayo, la zona del Malecón habanero se convirtió en punto de encuentro de un pueblo que acudió no solo a celebrar, sino a reafirmar un principio innegociable: la soberanía y la autodeterminación también se defienden desde el surco, la fábrica y el pensamiento.

Como un río desbordado, columnas provenientes de distintos puntos de la ciudad confluyeron en la Tribuna Antimperialista José Martí. No fue un único desfile, sino cuatro grandes marchas que, a modo de frentes, inundaron el espacio de un mar humano, colorido y entusiasta, en homenaje a Fidel en el año de su centenario.
Tal como ocurrió en 2023, cuando circunstancias excepcionales obligaron a reorganizar la movilización popular, la Tribuna volvió a erigirse como epicentro de la celebración proletaria. En esta ocasión, contó con la presencia del General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder al frente de la Revolución Cubana y del primer secretario del Comité Central del Partido y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, quien encabezó una de las marchas que partió desde la calle Paseo.
En ese escenario, cargado de simbolismo político, se reafirmó una idea central: defender la Patria implica hoy elevar la producción de alimentos, sustituir importaciones y fortalecer la empresa estatal socialista como columna vertebral de la economía. Allí donde Cuba ha librado históricas batallas morales, los trabajadores ratificaron que la defensa nacional es una labor cotidiana y colectiva.
Voces del compromiso

La movilización puso rostro a quienes sostienen el país. Roberto, profesor de enseñanza media, lo resumió a BOHEMIA con claridad: “Asisto con mis estudiantes porque la educación es la base de la soberanía del pensamiento. En las aulas también se cierran filas”.
Desde el sector no estatal, Danilo, trabajador por cuenta propia, compartió una visión similar: “El bienestar de Cuba nos corresponde a todos. Producir y aportar a la economía es mi trinchera”.
Antes de 1959, el 1° de Mayo en Cuba fue jornada de lucha obrera frente a gobiernos corruptos y dictaduras. Con el triunfo revolucionario, la fecha adquirió una connotación distinta: celebración de conquistas y reafirmación de la unidad.
Ese espíritu se hizo visible nuevamente frente a la Embajada de Estados Unidos, con consignas en defensa de la paz, el rechazo al bloqueo y la determinación de resistir y vencer, a pocos días de haber celebrado el aniversario 65 de la victoria de Playa Girón.
Osnay Miguel Colina, miembro del Comité Central del Partido y presidente de la Comisión Organizadora del XXII Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba, subrayó que el país no solo resiste, sino que crea y supera las dificultades: “Ese es nuestro Girón hoy y siempre”.
Mar de solidaridad
La celebración también estuvo acompañada por un amplio movimiento internacional de apoyo. Unos 827 delegados de más de 38 países se encontraban en Cuba para participar en las actividades, expresar su solidaridad y realizar donaciones a diversas instituciones.
Su presencia reforzó el carácter internacionalista de la jornada, en un contexto de crecientes presiones externas.

Una de ellas, Heather Carlos, joven estadounidense de 35 años y veterana de la guerra de Afganistán, reflexionó en intercambio con Bohemia sobre un pasado que –según confesó– no le enorgullece, pero que le permitió comprender realidades que suelen silenciarse en Estados Unidos, entre ellas la cubana.
Integrante del Comité U.S. Hands Off Cuba, un grupo de activismo y solidaridad con sede en Los Ángeles, explicó que la organización promueve el fin del bloqueo, la defensa de la soberanía de la Isla y la normalización de las relaciones bilaterales, además de exigir la devolución de la Base Naval de Guantánamo y la exclusión de Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo.
Durante el intercambio, manifestó su compromiso con la defensa de Cuba frente a cualquier intento de intervención y aseguró que, de ser preciso, estaría dispuesta a derramar su sangre en defensa del aguerrido pueblo cubano.
Por su parte Leen Swinnen, militante del Partido del Trabajo de Bélgica e integrante de la iniciativa solidaria “Cubanismo”, residente en Amberes, comentó a BOHEMIA sobre las enormes diferencias entre las movilizaciones del Primero de Mayo en su país y las que ocurren en Cuba.

“Éramos conscientes de las dificultades que enfrentaríamos este año para organizarnos, pero aun así estamos presentes. No permitan que nadie les haga creer que están abandonados: no toleraremos que la presión económica decida el futuro de un pueblo digno.”
Sobre su visita a la isla, explicó que “Cubanismo” promovió una campaña de recaudación de fondos para enviar material médico y medicinas esenciales a hospitales cubanos como el Manuel Fajardo. “Muchos jóvenes en Europa desconocen la realidad cubana, y por eso trabajamos para difundir la entereza de esta pequeña isla frente al imperio yanqui.”
“A pesar de todos los problemas que aquejan a este pueblo –desde la electricidad hasta el agua y los servicios de transporte– siempre impresiona ver cómo pueden colmar las plazas en defensa del sistema socialista. La resistencia y resiliencia de ustedes no son palabras, son una realidad cotidiana, y hoy aquí lo estoy comprobando. Vivir estas difíciles condiciones que nosotros hemos palpado apenas unos días, mientras ustedes la han sufrido durante años, nos permitirá testimoniar en Bélgica. Ya tenemos programadas muchas actividades para ello.”
Una respuesta política
En un contexto marcado por el recrudecimiento de la política de Washington, que intenta estrechar el cerco contra la Isla y reaviva su retórica de agresión, la movilización en la Tribuna Antimperialista, bajo la mirada del enemigo y la guía del Martí acusador, constituyó una respuesta política contundente de la nación en las propias narices del imperio.

Durante la jornada, representantes de la sociedad civil entregaron de manera simbólica a Raúl Castro y a Díaz-Canel dos libros que recogen las 6 230 973 firmas de mayores de 16 años, en respaldo a la Declaración del Gobierno Revolucionario Cubano, emitida el pasado 16 de abril. La iniciativa ciudadana “Mi firma por la Patria” devino ejercicio de soberanía popular.
“Marchemos unidos: trabajadores, campesinos, estudiantes, intelectuales, artistas, deportistas, cubanas y cubanos todos, contra el bloqueo genocida y las groseras amenazas imperiales a nuestro país”, había convocado el mandatario cubano la víspera en X.
La respuesta fue una concentración masiva, patriótica y diversa, que hizo del Primero de Mayo una demostración de cohesión nacional. Porque, como se reafirmó en la Tribuna, no se trata solo de resistir: hay que crear, defender y vencer.






















