Caballería (1960) una de sus piezas emblemáticas. / Raúl Corrales
Caballería (1960) una de sus piezas emblemáticas. / Raúl Corrales

Las imágenes parlantes de Raúl Corrales

 Valoraciones sobre la obra del relevante maestro, fotorreportero y artista del lente, dualidad con una discreta presencia en las visualidades contemporáneas


Quizás fue poco observado al momento de captar imágenes durante el “famoso” instante decisivo. Solo lo apresa en totalidad quien como él, con talento y cultura sedimentada, decide asumirlo sin pensar en desafíos, obstáculos o difíciles condiciones ambientales. Esa emoción callada, sutil, sorpresiva, lo animó. No es preciso explicarla, solo requiere interpretar la autoría fotográfica implícita en sus obras plenas de valores documentales y artísticos. Llevaron al mundo la realidad y la épica de la Revolución Cubana a partir de 1959. Ahora, disfrutarlas por primera vez o nuevamente, propicia dar riendas sueltas a la imaginación y repensar en presente posibles estados de fe vividos en el alma y la conciencia del maestro Raúl Corrales, fotorreportero y artista del lente. Ninguna circunstancia adversa lo perturba. La captura fotográfica personal le exige ser él. La cercanía que les proponemos establece nexos con un referente de las artes visuales en Cuba.

El maestro Raúl Corrales, fotorreportero y artista en profundidad. / Archivo de BOHEMIA

Con el ojo pegado al visor busca la imagen, compone lo visto, define su objetivo, sabe organizarlo en la mente y determina cada elemento que lo cautiva. Su forma de “ver” trasciende el acto sugerente de la mirada. Sagaz, intuitivo, observador atento, minucioso, Corrales se enfrasca en procesos de aprendizajes y descubrimientos: busca su estilo. La sensibilidad y las condiciones modestas de la existencia durante la niñez influyeron en el carácter y la personalidad del hombre comprometido con las problemáticas sociales. Experiencias acumuladas en la revista Carteles y BOHEMIA, y los periódicos Última Hora, Hoy y Revolución, perfilan el proceso formativo de la memoria visual. En ella lideran el talento despierto por los sueños y la necesidad de construir la fotografía propia.

¿Cómo lo consigue? Ante sus imágenes Caballería y Primera Declaración de La Habana, ambas de 1960, apreciamos: el maestro Corrales marca la diferencia mediante su disposición al colocarse ante sujetos fotográficos o multitudes: así logra instantáneas diferentes a las captadas por sus colegas. Este ejercicio beneficia la personalidad creativa y genera un extraordinario valor comunicativo en el resultado fotográfico.

¿Qué siente y piensa mientras observa con espíritu participativo? ¿Tiene una especial percepción ante hechos, contextos y el constante quehacer del pueblo y de protagonistas apenas conocidos? Motiva interrogantes; al unísono logra que la cámara en sus manos constituya una extensión de sí mismo.

La tentación de estar allí

Primera Declaración de La Habana (1960). / Raúl Corrales

El maestro Raúl Corrales se hace en el camino. Ese aprendizaje continuo lo guía, avanza impulsado por la sabia perspectiva de “ver” y descubrir. ¿El resultado? Registros memorables para contarnos historias inolvidables. Fascinan La boda del miliciano (1960), La abuela (1961), la serie Girón (1961), Movilización (1961).

Sabe buscar los encuadres perfectos ante cada escena que le llama la atención. Entrena un detalle esencial en el quehacer fotográfico: la composición. Interioriza el vínculo de la imagen asociada a la palabra. Construye el sentido que impulsa la fotografía documental con un marcado énfasis artístico. Él narra, defiende la posibilidad de estar allí. Es portavoz del “ver” que será entrañable al paso del tiempo. Los instantes de su revelación permiten reencontrarnos en profundidad.

Verismo del ojo sensible

La boda del miliciano (1960). / Raúl Corrales

El maestro Corrales dialoga con espectadores de diferentes generaciones.

Sus imágenes establecen francos diálogos con lo acontecido. Revela en su poética relatos que hoy propician hacer memoria.

Poco se reflexiona o no tanto como lo merece sobre los requerimientos indispensables en un ensayo fotográfico; este exige una tesis liderando en función de eje de la narrativa pensada y sentida por quien decide desarrollar secuencias al colocarse ante el visor. En tal sentido sus series son antológicas. La crítica social es altamente reveladora de un pasado atroz en la serie Miseria nueva (1950); más tarde patentizó la trascendencia de la historia, el heroísmo del pueblo y el acontecer vivido intensamente. Así lo vio en Girón (1961) y en La Escuela al Campo (1980).

Pensar lo fotografiado como símbolo deviene un presupuesto de su estética. Aporta datos, gestos, remembranzas y testimonios. Concibe el gozo indagatorio al dejar constancia de imágenes devenidas voces individuales que adquirieron una poderosa fuerza colectiva.

Pensemos al observar sus piezas.

Él no representa la realidad; pone en escena segmentos enunciativos de lo que desea mostrar. Dota a la imagen de un sentido otro. Es consciente de la dimensión parlante implícita en cada pieza. “Escuchamos” la potencia crítica de una apropiación particular en el quehacer fotográfico de Corrales.

La doble condición de fotorreportero y artista del lente es escasa en estos tiempos y tiene en el maestro un gestor ilustre. Nos entrega un sistema de rasgos esenciales que lo diferencian cualitativamente de la faena realizada por otros creadores: asume expresiones del conocimiento, lo valorativo, la comunicación y la intencionalidad artística de la experiencia.

Supo ver a los combatientes con sensibilidad. / Raúl Corrales

Lo sabe, la fotografía no representa lo real, sino imágenes que desvelan y alertan la arquitectura de sus relaciones jerárquicas de dominación.

Vive intensamente lo suyo. Pregunta a la cámara, comparte qué siente ante los ojos y trae al presente, hecho futuro, un verismo impresionante.

Es preciso estudiarlo. No solo rendir homenajes y retornar al viaje de su creatividad. ¿Aporta técnica, ideas, pensamientos, identidad propia? Todo esto y mucho más. Su magisterio reside en la belleza de imágenes siempre animadas para hablarnos en el siglo XXI del pasado y del futuro.

Ninguno elemento humano le resulta ajeno. / Raúl Corrales
Cuenta la historia desde la perspectiva de un creador comprometido con su patria. / Raúl Corrales
Exquisito en el encuadre compositivo perfecto. / Raúl Corrales

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