Foto. / Pastor Batista
Foto. / Pastor Batista

Los espirituanos contratacan

Como en toda Cuba, el mosquito complica la situación y aumenta riesgo de enfermedades. El enfrentamiento tiene que ser general


No basta con fumigar. Cada familia tiene que contribuir permanentemente, con sentido preventivo. / Pastor Batista

Para relativa tranquilidad de los espirituanos, la provincia intensifica por estos días acciones encaminadas a cortarle terreno a la presencia del mosquito: transmisor de enfermedades que siguen teniendo impacto, en mayor o menor grado, en todo el archipiélago.

Aunque esa cruzada tiene lugar en los ocho municipios, el énfasis fundamental es en la ciudad cabecera y en Trinidad, según explica Osvaldo Gómez Hernández, director provincial de la Unidad de Vigilancia y Lucha Antivectorial.

Así, en viviendas, barrios y espacios públicos (sobre todo los de mayor incidencia o riesgo) se realizan acciones que incluyen el tratamiento focal, fumigación intra y extradomiciliaria, de acuerdo con los medios, equipos y recursos disponibles.

Además del personal especializado, en esas labores participan trabajadores movilizados desde empresas y organismos, así como estudiantes del sector de la Salud, lo que evidencia el sentido de integración y de multisectorialidad con que se trabaja en el territorio.

Al igual que en otras ocasiones, los estudiantes intervienen, fundamentalmente, en la realización del pesquisaje, para detectar casos de personas con fiebre, a la vez desarrollan acciones de promoción y de educación acerca de temas de salud.

En ese combate es vital la sensibilidad y participación del barrio. / Pastor Batista

Se tiene en cuenta la situación entomo epidemiológica, con acciones desarrolladas todos los días, incluyendo sábados y domingos, con el objetivo de que ninguna vivienda quede al margen de ellas, sobre todo las ubicadas en manzanas de mayor riesgo, donde se incrementan pruebas de saneamiento y las medidas correspondientes.

Cuba atraviesa un momento particularmente difícil en el orden material, financiero y económico. Eso todo el mundo lo conoce. Por ello es necesario que las labores fluyan sobre la base de un riguroso análisis y sentido real de la austeridad y del aprovechamiento óptimo de los medios y recursos que la nación vuelve a poner en función de la salud humana.

El asunto no es solo institucional o estatal, sino también individual, familiar y comunitario. No basta con fumigar, pesquisar, sanear… si hay quienes no dedican el mínimo tiempo que lleva realizar el autofocal, o descuidan la precaución en recipientes, tanques elevados, vasos espirituales y otros depósitos, o si, además, ocultan estados febriles y otros síntomas indicio de virus y enfermedades muy peligrosas para la salud y la vida.

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