Diálogos, debates, miradas hacia el futuro lideraron en el evento teórico y Premio Caracol, que estuvo dedicado al aniversario 75 de la TV; urge su continuidad sistemática donde se convoca, en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba
En nuestro mundo interconectado prevalecen los desplazamientos progresivos de los medios tradicionales de comunicación por las redes sociales donde suelen coincidir noticias falsas, opiniones sin argumentos, acercamientos primarios al estilo de “yo creo, me parece” sin reflexiones meditadas, científicas, basadas en la razón, la responsabilidad y el hacer consciente ciudadano, estas últimas son la que deben prevalecer.
Debido al desarrollo desenfrenado de las nuevas tecnologías, el cual es bienvenido si responde al bombardeo pseudocultural vigente debido a la producción ininterrumpida del mercado cultural hegemónico y colonizador.
Ante este panorama. ¿qué hacer, aquí y ahora, para buscar soluciones entre creadores y directivos en provecho de la calidad artística del cine, la radio y la televisión? La interrogante lideró en el evento teórico y Premio Caracol que convoca la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la Uneac. Durante cuatro días, mediante un programa diverso y abarcador, los participantes reflexionaron sobre la necesidad de defender jerarquías artísticas y políticas culturales pensadas desde el concepto martiano: “con todos y para el bien de todos”.
De ninguna manera resuelve el asunto coincidir en esta urgencia; es preciso concretarla en la práctica. ¿Por qué nos alejamos del cumplimiento de este propósito al concebir las telenovelas, los espectáculos musicales de fin de semana, la ampliación de filmes del mundo en la programación televisual?

Referentes en los medios de comunicación audiovisual, los legados del maestro y realizador Vicente González Castro, ubicó ejes desde la apertura del Caracol. Lamentablemente, faltó la mayor presencia de quienes crean en el cine, la radio y la televisión. Hubo asistencia, criterios, acuerdos, y comprensión de propósito: cambiar lo que apremia modificar. Registros de lo grabado estará en las mesas de discusiones de directivos y realizadores.
Seguiremos preguntándonos ante las pantallas: ¿me escuchas, me ves?
Pensemos.
¿Siempre se valora que un programa tiene calidad artística no solo porque sus contenidos responden a determina función en la agenda; sino debido al enfoque desarrollador en el tratamiento de generar intereses en las audiencias? ¿Cómo lograrlo, solo con buenas ideas? ¿O debe privilegiarse la calidad de todos sus elementos: guion, fotografía, diseño gráfico, producción, dirección? Lo exigen el cine, la radio y la televisión. Educar desde nuestros medios de servicio público, ciudadano. La dimensión cultural del entretenimiento continúa ausente, por lo general.
Las puestas radiofónicas, televisuales y cinematográficas no son solo producciones de sentido; sino de sensaciones y aprendizajes que se logran en narraciones estructuradas para seducir a cada persona –eliminemos el afán de enfocar a toda la “gente”; reflexionemos en provecho de la conexión participativa de lo individual y lo colectivo.
Desde Aristóteles hasta Hegel, todos los filósofos que elaboraron sistemas de pensamientos integrales crearon ambientes propicios al análisis y al ejercicio del magisterio dirigido a la sociedad.
Lo patentizó mediante esencias creativas la obra que recibió el Gran Premio de no ficción en Radio en el Caracol de la Uneac. Un gran viaje hacia el infinito (Radio Habana Cuba) del periodista y realizador Abel Rosales, se adentra en las huellas del gran pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín en Cuba, su legado y sus vínculos con Fidel Castro Ruz.
El Caracol seguirá andando presto con los pies en la tierra; atento a los públicos del siglo XXI, cada vez más demandantes y participativos.


















