Mi deuda con Carlos

Un periodista de carácter, sus historias y la marca que sigue dejando en muchos y en mí


Me demoré un poco en sentarme a escribir esta crónica. No voy a echarle la culpa a la otra que tenía entre manos –la del Brother– ni a los datos móviles que se me agotaron hace días, ni a los apagones ya parte del paisaje.

La verdad es otra y me cayó de frente. Esta tampoco se escribe a la carrera, sino desde la deuda.

Ahora sí me lancé, con admiración y ganas, a la del también periodista Carlos González Rego, quien acaba de recibir –bien ganado– el Premio por la Obra de la Vida que entrega la rebautizada Agencia Cubana de Noticias (ACN).

Carlos González Rego frente a la Torre Eiffel, muy cerca de las canchas donde se disputó el voleibol de playa en París 2024. / Cortesía de CARLOS GONZÁLEZ REGO

Boris Luis Cabrera –motor siempre encendido, valiente y muy buen redactor– ya le dedicó una crónica que no voy a superar. Pero, Carlos y Boris, yo también tengo derecho…

Carlos llegó en 1982, cuando aquello todavía se llamaba Agencia de Información Nacional (AIN), en la esquina de 23 y J. Desde 1998 es el jefe del Departamento de Deportes. Y no es casual que desde ahí se vea a Don Quijote en el parque. Carlos también tiene algo de Quijote.

Si me permitiera un toque de mi realismo mágico personal, diría en realidad es jefe de deportes no desde 1998, sino desde el mismo día en que él nació.

En sus inicios tuvo varias ofertas para irse a Prensa Latina, con posibilidades de corresponsalías y hasta de llevarse a su esposa. Pero se quedó fiel a la AIN.

Ese medio le dio una moto (ojalá algún día el carro que merece). En ella tuvo un accidente que lo golpeó fuerte, pero ni eso le bajó la entrega al oficio.

Es uno de los periodistas más quisquillosos que he conocido. Y a sus casi 72 años, su vida en las velas –fundador del primer equipo nacional– lo mantiene firme y listo para seguir dando guerra.

Tiene una frase que repite como quien se mira al espejo: “Nadie me ha regalado nada”.

Fue cercano al difunto entrenador Ronaldo Veitía, padre del judo femenino cubano. Esa relación le abrió puertas a informaciones y también le trajo algún regaño: “Carlos, ¿tú eres mi amigo o no?”.

No puedo dejar de mencionarlo, porque si lo pongo perfecto nadie me cree: es fumador empedernido. Lo digo sin drama: creo que no tiene arreglo.

En los Juegos Olímpicos de París 2024 cometí el error de no encontrar rápido en uno de mis bolsillos la tarjeta del metro. Pasaron Fausto Triana, corresponsal en España de Prensa Latina, y también Carlos. Del lado de acá se quedó conmigo, solidario, Daniel Martínez, del semanario Trabajadores.

Carlos, igual de solidario, pensó que podía resolverlo como si fuera un P-2: metió el antebrazo, la puerta lo atrapó, trató de sacarlo. Terminó con la piel levantada y un sangramiento que resolvió con servilletas.

En uno de los hoteles Ibis le pedí tres pastillas de Enalapril para la presión. Me regaló un blíster entero, a pesar de lo difícil que le había sido conseguirlo en Cuba.

Cuando por esa cobertura de París 2024 recibí una mención en el Concurso Nacional de la Prensa Deportiva José González Barros, sentí no era sola mía, sino también de BOHEMIA, del granito de arena de muchos acá, de ese equipo que armamos allá.

Y prometo algo: estos tres trabajos no los busqué, se me juntaron solos en los últimos tiempos:

  1. Mis seis deudas con Pedro Medina –también mención un año después en el González Barros.
  2. Mi adiós a Brother (sobre Abelardo Oviedo).
  3. Mi deuda con Carlos.

Y al llegar aquí me vienen imágenes de Carlos González Rego: fumando hasta volver el aire espeso; su mirada y su voz fiel y de periodista quisquilloso; el blíster de Enalapril que me regaló; su antebrazo ensangrentado…

Trayectoria de un Quijote

. Llegó a la capital desde el periódico Venceremos, en Guantánamo.
. Ha sido enviado especial a tres Juegos Centroamericanos y del Caribe, cinco Juegos .Panamericanos y cinco Juegos Olímpicos.
.Testigo presencial de todas las medallas olímpicas del canotaje cubano, desde Sydney 2000 hasta .París 2024: una de oro, tres de plata y una de bronce.
.Estuvo en la Microbrigada del Casino Deportivo y de ahí salió directo a cubrir los Juegos .Panamericanos de La Habana 1991.
.Enviado especial durante la guerra en Angola.

Tres de los periodistas mencionados en esta crónica: Carlos González Rego (derecha), Daniel Martínez (izquierda) y el autor, frente al Arco de Triunfo. / Cortesía de CARLOS GONZÁLEZ REGO

Comparte en redes sociales:

Un comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Te Recomendamos