No se detiene la preparación del pueblo y de sus estructuras de defensa para librar la guerra, si el enemigo la impone.
Desde hace muchos años, para los cubanos está claro –y eso lo aprendimos de Fidel– que el mejor modo de evitarla es preparándonos sólidamente para ella.
Los espirituanos volvieron a dar muestra no solo de interés en ese asunto, sino también de conocimiento, destreza, habilidad.
Estas imágenes muestran cómo hasta en las más apartadas zonas de defensa el agresor puede ser recibido como merece.





























